El fútbol necesita que el grito popular se convierta en canto para una tribuna con esperanza. Eso lo saben todos en San Lorenzo, que sueña con reencontrar el paraíso perdido y alcanzar cierta paz institucional. Y está bien que sueñe, porque al esfuerzo de los jugadores se le añade, fundamentalmente, la cuota de pasión de los hinchas, que, a pesar de todo, sigue intacta. Este sábado superó a Central Córdoba de Santiago del Estero por 1 a 0 en el Nuevo Gasómetro y sumó un impulso anímico invaluable de cara al clásico del próximo domingo ante Huracán. Sin dudas, eso será parte de otro capítulo y todo lo que allí pase servirá de termómetro para los próximos pasos.
Si hay algo que caracteriza al Ciclón de la era Ayude es la adaptabilidad a las dificultades y los contratiempos. Y en este largo trazo de subidas y bajadas, de penas y alegrías, llegar al partido con Huracán con dos triunfos consecutivos es muy importante desde lo anímico y lo emocional. Pero sobre todo para comenzar a fortalecer cuestiones futbolísticas con la utilización de los refuerzos y recomponerse de cercanos sinsabores con una hinchada tan tolerante y fiel como exigente, que solicita señales positivas desde el césped.
Mientras la provisoria dirigencia busca darle un orden financiero al club, el entrenador y los jugadores están enfocados en encontrar el óptimo funcionamiento de un equipo austero en nombres, pero rico en sacrificio y voluntad. Y si bien aún tiene que seguir puliendo algunas dudas funcionales y ver cómo se acopla Luciano Vietto, este sábado dejó entrever un par de recursos interesantes: la seguridad de Gastón Hernandez en el fondo, la conducción de Ignacio Perruzzi, la frescura Facundo Gulli, el momento estelar de Alexis Cuello, la vigencia del Pocho Cerutti y el muy buen debut de Gregorio Rodríguez, sin dudas el jugador que le cambió la cara a San Lorenzo.
En una formación escasa de jerarquía, el exjugador de Melgar de Perú tomó el rol de líder que se necesita para sacar adelante un partido complejo. Casi que no le pesó hacer su debut en el Ciclón. Más allá del gol, se mostró muy incisivo en ataque y aportó mucha entrega y sacrificio al momento del retroceso para dar una mano en la recuperación. Algo que respalda la decisión de Ayude de haber apostado por un jugador sin tanto cartel y desechar la opción de Emiliano Vecchio, quien se ofreció llegar al club sin cargo.
El primer tiempo fue muy entretenido a partir de la propuesta ofensiva de los dos, aunque cada uno con su fórmula: San Lorenzo buscó siempre llegar más desde la elaboración y Central Córdoba ser más directo. En ese marco, en el que además hubo muchas faltas y el juego estuvo mucho tiempo cortado, el conjunto visitante fue levemente superior en los primeros minutos. O, al menos, el que generó las mejores oportunidades de gol a partir de la velocidad de Tijanovich y la presencia en el área de Ezequiel Naya.
Con el correr de los minutos, San Lorenzo se fue desinflando y sus hinchas comenzaron molestarse con algunas imprecisiones defensivas. Desde las tribunas, a puro canto y aliento, se buscó contagiar a los jugadores y generar una reacción. Algo que solo se tradujo con las corridas y amor propio del Pocho Cerutti y la jerarquía de Alexis Cuello, que otra vez volvió a demostrar lo importante que es para el equipo. Con su asistencia en el gol de Rodríguez, el delantero tuvo participación en los cuatro goles del Ciclón en el Apertura: anotó dos y entregó dos asistencias.
En el segundo tiempo la historia arrancó distinta. Ayude, en busca de más solidez defensiva y más juego en la mitad de la cancha, mandó a la cancha a Fabricio López por Romaña, que se desgarró, y a Gregorio Rodríguez por Abrego. Con más ímpetu que fútbol, fue arrinconado a los santiagueños contra su área y comenzó a dominar el juego y las acciones. Así, a los 10 minutos, Cerutti rescató una pelota que tenía destino de línea de fondo y se la cedió a Cuello, que envió un centro al corazón del área chica y el ingresado Rodríguez conectó para poner el 1 a 0 y despertar la locura de los hinchas azulgrana.
El resumen de San Lorenzo 1 – Central Córdoba 0
A partir del gol todo cambió. La gente armó una fiesta en las tribunas y el equipo comenzó a jugar más relajado y ordenado. Más allá de algún disparo de Lucas Varaldo y una sujeción de Ignacio Perruzzi a Michael Santos que Central Córdoba reclamó como penal y el árbitro Echenique ignoró, San Lorenzo sobrellevó el resultado a favor sin problemas. Se fue ovacionado Cerutti e hizo su presentación Luciano Vietto, quien estuvo cerca de marcar su gol. El final fue a pura fiesta, aunque el mensaje de su hinchada fue claro: “El domingo, cueste lo que cueste, el domingo tenemos que ganar…”.
¿Cuánto vale un triunfo como el que consiguió San Lorenzo? Observando la tabla y teniendo en cuenta que recién van tres fechas, importa para reafirmar lo hecho el pasado martes ante Gimnasia de Mendoza (ganó 1-0) y sumar tres puntos necesarios para acomodarse en la tabla de la Zona B. Analizando el futuro, en cambio, tiene el valor de haber sembrado algo más que esa esperanza lógica que necesitaban sus hinchas de cara al clásico con Huracán. Porque después de tantos problemas se encontró con una de esas cosas que hace tiempo se extrañaba por el Bajo Flores: tranquilidad.



