A poco más de 12 años de lo que fue su grave accidente mientras esquiaba en los Alpes franceses, la salud de Michael Schumacher sigue siendo un interrogante. La familia del histórico piloto mantuvo un hermetismo absoluto durante todo este tiempo. Sin embargo, en las últimas horas una nota de un prestigioso diario británico asegura que el alemán ya no permanece postrado en una cama, que puede sentarse en una silla de ruedas e interactúa a través de parpadeos.
En una extensa investigación del diario Daily Mail firmada por el periodista especialista en automovilismo Jonathan McEvoy, se detallan algunos aspectos diarios del siete veces campeón del mundo de Fórmula 1. El artículo tiene fuentes cercanas a la familia Schumacher. En la entrevista que se llevó a cabo en la residencia ubicada en la urbanización Las Brisas, cerca de Andratx, en la isla de Mallorca, se pone en contexto su situación actual. Además, se desmienten versiones que circularon en los últimos tiempos.
Según el informe, Schumacher, que hoy tiene 57 años, no se encuentra postrado en una cama, lo que representa el dato médico más alentador que pudo confirmarse. Además, se aclara que el alemán no puede caminar y que se desplaza en silla de ruedas dentro de su residencia, siempre acompañado por un equipo médico permanente formado por enfermeros y terapeutas que lo asisten durante las 24 horas como parte de un esquema de cuidados constantes.
Desde el accidente sufrido el 29 de diciembre de 2013, el expiloto no volvió a mostrarse en público. El diario The Sun señaló que su capacidad de comunicación sería extremadamente limitada y que, de acuerdo con versiones no confirmadas, apenas podría interactuar mediante parpadeos. “Entiende algunas cosas de lo que ocurre a su alrededor, pero probablemente no todas”, afirmó una de las fuentes citadas por la prensa británica.
Por otra parte, el artículo también desmiente dos grandes rumores. Por un lado, que Schumacher había asistido al casamiento de su hija Gina en septiembre de 2024, algo que el medio niega remarcando que la privacidad del ex piloto fue estrictamente preservada. Además, se descarta que padezca el denominado síndrome de enclaustramiento, una condición neurológica que mantiene a la persona consciente pero sin capacidad de comunicación. “No se puede asegurar que comprenda todo lo que ocurre a su alrededor”, cita el periodista a una fuente cercana, aunque sí sugiere que percibe parcialmente su entorno.
Durante la investigación se vuelven a mencionar el reducido grupo de personas que pueden tener contacto con Schumacher. Además de su familia directa, se nombra a históricos como Ross Brawn y Jean Todt, este último uno de los pocos que reconoció públicamente visitarlo con regularidad, aunque siempre evitando brindar detalles, en línea con el pacto de silencio que rodea al ex Ferrari.
El informe también describe el fuerte operativo de seguridad que rodea su vida cotidiana. El periodista McEvoy relató haber visitado las inmediaciones de una de las propiedades familiares en Mallorca, sin poder obtener información concreta debido a los estrictos controles, muros altos y vigilancia permanente. Si bien la familia pasa largas temporadas en la isla española, la residencia principal de Schumacher continúa siendo la ubicada en Gland, Suiza, a orillas del lago Lemán.
A más de 12 años del accidente, no existen partes médicos oficiales, imágenes ni testimonios directos que permitan conocer en profundidad su evolución. Incluso, en el último tiempo, la familia debió enfrentar un juicio contra ex empleados que intentaron extorsionarlos con material privado del ex piloto, un episodio que reforzó aún más la decisión de blindar su intimidad. En diciembre pasado, cuando se cumplió un nuevo aniversario del accidente, Corinna Schumacher expresó en un mensaje que sintetiza el espíritu con el que la familia atraviesa este largo proceso: “Michael está aquí. Diferente, pero aquí. Sigue demostrándonos lo fuerte que es cada día”.
El 29 de diciembre de 2013, un año después de su retiro de la Fórmula 1, Schumacher sufrió una violenta caída mientras esquiaba en Méribel, en los Alpes franceses, durante unas vacaciones familiares. El golpe le provocó un traumatismo craneoencefálico grave y fue operado de urgencia en el Hospital Universitario de Grenoble para aliviar la presión intracraneal. En 2014 salió del coma y fue trasladado a Suiza, primero a un centro médico en Lausana y luego a su casa en Gland, donde continuó su tratamiento. Desde entonces, la familia optó por un perfil muy bajo sobre la información de su evolución.



