Cortina d’Ampezzo.- La esquiadora estadounidense Lindsey Vonn sufrió este domingo una violenta caída en el descenso femenino de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina y debió ser operada por una fractura en la pierna izquierda, según informó el hospital Ca’ Foncello de Treviso.
El accidente ocurrió apenas trece segundos después de iniciada su prueba en la pista Olimpia delle Tofane, cuando perdió el control tras trazar una línea demasiado cerrada y engancharse con una de las puertas. El impacto la hizo rodar varias veces por la pendiente. Vonn quedó tendida sobre la nieve, visiblemente dolorida, mientras la competencia era interrumpida.

El equipo médico de los Juegos la asistió durante más de diez minutos en la pista y luego la evacuó en helicóptero. Primero fue trasladada al hospital Codivilla de Cortina y posteriormente derivada al Ca’ Foncello de Treviso, donde quedó internada bajo el cuidado de un equipo multidisciplinario. Allí fue sometida a una intervención quirúrgica ortopédica para consolidar la fractura en la pierna izquierda.
La esquiadora, de 41 años, había decidido competir pese a arrastrar una grave lesión previa: una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda sufrida nueve días antes en Crans-Montana, Suiza. Aun así, mantenía su objetivo de disputar el descenso olímpico, prueba que marcaba su regreso a la máxima cita tras seis años de ausencia y con una prótesis de titanio en la rodilla derecha.
La caída de Vonn conmocionó al público y a sus rivales. Su compatriota Breezy Johnson, que más tarde se quedó con la medalla de oro, siguió el episodio desde la zona de llegada con visible preocupación. La prueba se reanudó quince minutos después del accidente.
“Esto era lo último que queríamos ver. Esperemos que esté bien”, comentó Karin Kildow, hermana de Lindsay Vonn, en una entrevista con la cadena NBC sobre la grave caída de la atleta estadounidense. “Todo pasó muy rápido. Y cuando eso pasa, inmediatamente esperas que esté bien. Fue algo aterrador, porque cuando ves que sacan las camillas, no es buena señal. Pero ella siempre se atreve a tanto… Lo dio todo, así que es muy duro, pero de verdad esperamos que esté bien”, agregó Kildow, que acompañó a su hermana al hospital de Cortina D’Ampezzo.
Un día antes de la competencia, Vonn había reconocido en redes sociales que las probabilidades estaban en su contra, pero reafirmó su decisión de competir. “Sé que las chances no me acompañan por mi edad, por no tener ligamento cruzado anterior y por mi rodilla de titanio, pero sigo creyendo”, escribió en Instagram.
“Mañana me colocaré en la puerta de salida sabiendo que soy fuerte. Sabiendo que creo en mí misma. Sabiendo que las probabilidades están en mi contra debido a mi edad, a la falta de ligamento cruzado anterior y a mi rodilla de titanio, pero sabiendo que sigo creyendo. Y, por lo general, cuando las probabilidades están más en mi contra, saco lo mejor de mí misma”, escribió.
Y agregó: “Correré mi última prueba olímpica de descenso y, aunque no puedo garantizar un buen resultado, sí puedo garantizar que lo daré todo. Pero pase lo que pase, ya he ganado. El aluvión de amor y apoyo que he recibido en los últimos días ha sido abrumador, en el mejor sentido de la palabra. Me ha dado energía y me ha ayudado más de lo que puedo describir. Gracias”.
Considerada una leyenda del esquí alpino, Vonn participó en cuatro Juegos Olímpicos (2002, 2006, 2010 y 2018) y ganó tres medallas: una de oro y dos de bronce.
Con información de AFP



