LIMA, Perú.- Que después de las dos primeras rondas del Latin America Amateur Championship (LAAC) en Lima Golf Club, ubicado en el residencial barrio de San Isidro, el líder sea Andrés Schönbaum (h.) es una sorpresa. No porque no tenga argumentos como para ser campeón, sino porque ya no dedica el 100% de su vida al deporte y hay una larga lista de jugadores delante de él en el World Amateur Golf Ranking (WAGR) que llegaron a esta ciudad con mejores presentes y a buscar el anhelado de premio de clasificarse para el Masters Tournament, el US Open y The Open del 2026.
Pero la experiencia, por ahora, vence al talento de decenas de jóvenes que anhelan protagonizar los tres majors. El cordobés de 34 años, hijo del expresidente (2016 a 2024) de la Asociación Argentina de Golf (AAG) Andrés Schönbaum incursiona por décima vez en el LAAC, certamen del que se ausentó solamente en 2021, y va camino a superar su actuación más lograda, la del undécimo lugar en 2020.
Andy llegó a la cima en la primera jornada con 66 golpes, junto a la promesa venezolana Andrés Martínez Benedetti, de 16 años. Este viernes completó la segunda ronda con 68 impactos y sigue en lo más alto, pero ahora en soledad, con un total de 134. Luego de su extensa actividad, analizó: “El momento de más nervios fue a la mañana, cuando terminé de desayunar. Pero cuando empecé a jugar, me tranquilicé. Estoy jugando bien, golpeé muy bien. En este torneo nunca sabés lo que va a pasar; en las próximas rondas se va a estar más nervioso que en las normales”.
Su experiencia puede ser determinante en este campeonato. “Este torneo es muy distinto al resto de los que jugamos. Hay un montón de show y un contexto muy grande. Después de venir varias veces uno sabe dónde está el enfoque y cómo tiene que seguir para jugar bien”, observó Schönbaum.
Un gran porcentaje de los niños que inician un deporte sueña llegar al profesionalismo y deposita su anhelo en un referente o un ídolo, más allá del esfuerzo que hace para conseguirlo. No es el caso de Schönbaum, que, paradójicamente, es hoy el puntero de un certamen que otorga boletos a tres majors que “cambian la vida”, como él definió.
“Está claro que soy amateur. No me gusta el profesionalismo”, enfatizó en una charla con LA NACION después de la primera vuelta en la tranquilidad de Lima Golf Club. Y se explayó: “No me gusta el estilo de vida de un golfista profesional. En un principio me gustaba el golf más como hobby y creía que para hacerlo muy bien tenía que vivir en Estados Unidos, y yo quería volver a vivir en Córdoba”.
“Todos mis amigos con los que jugué de muy chico se hicieron profesionales temprano. Mi papá no me dio esa opción; me hizo ir a la universidad y entonces fui concientizándome un poco. Me di cuenta, primero, de que no era tan bueno. Después, de que era un estilo de vida muy sacrificado y de que no era garantizado. Yo sentí que era bueno vendiendo seguros y quería vivir bien. No sentía lo mismo con el golf. Disfruto la vida de mi casa, me encanta estar con mi mujer. Me encantan estar tranquilo, escuchar música, tomar café y salir a comer con ella. La vida del golf es más nómade y no me gusta tanto eso”, argumentó.
Y a esas preferencias se sumó la aparición de su trabajo: “Empecé en el rubro de los seguros y me gustó mucho, porque acompaña mucho al golf. Ser golfista me daba la posibilidad de relacionarme y vender pólizas. Después se dio la de trabajar en el R&A y la industria del golf, que no solamente es un trabajo sino también una manera de devolverle al golf todo lo que me dio y de volcar lo que uno sabe en ayudar a otras federaciones y a otros chicos a que jueguen más y mejor que uno”.
No me gusta el profesionalismo, no me gusta el estilo de vida de un golfista profesional”
— Andrés Schönbaum (h.), golfista argentino
Su sorpresivo liderazgo en el LAAC 2026 no pasó inadvertido para su jefe, Mark Lawrie, regional manager director del R&A para Latinoamérica y Caribe. En una conferencia de prensa que brindó este viernes, mientras se refería al golf en la Argentina destacó la actuación de Andy y admitió, entre risas, cierta inquietud: “Me preocupa porque trabaja para mí y me pregunto si trabaja lo suficiente. Mis colegas de la USGA y el Masters Tournament están tomándome un poco el pelo sobre cuánto trabaja Andy o si lo tenemos para que lidere el campeonato. Le deseo lo mejor y les garantizo que Andy hace su trabajo, y lo hace bien”. Eso sí: cuando se apagaron las cámaras, Lawrie “amenazó” a Andy con que iba a tener que trabajar “12 meses seguidos” para recuperar el tiempo que le lleva competir en el LAAC.

Para Schönbaum, el golf es una actividad más en su vida. Pero el Latin America Amateur Championship siempre es una prioridad en su calendario. “Hoy puedo elegir qué torneos voy a jugar y participo en los más importantes. Con los años y la falta de tiempo, uno va volviéndose más selectivo. El LAAC, por los premios que da, es el que más ilusión genera porque posiblemente cambie la vida”, comentó. Más allá de eso, dejó en claro que cada vez que juega trata de “ser mejor”. “Yo vengo a competir. Sé que no soy el mejor, pero sé también que tengo chances de ganar si hago las cosas bien. Es una semana al año, y si justo sale esta semana, puede darse”, sostuvo.
No solo Andy Schönbaum tuvo un viernes aupicioso entre los argentinos en la capital peruana. El compatriota que brilló en la segunda rueda y llegó a un puesto de podio es Mateo Pulcini, quien hizo 68 golpes y acumula 137. Escaló cuatro puestos en la clasificación general y comparte el tercer lugar con Erich Fortlage. El paraguayo tuvo una formidable actuación y subió 15 escalones.
“Tuve una ronda prolija. Pegué muy bien desde el tee. Los segundos tiros fueron bastante flojos en el 40% de los hoyos, pero cuando tenía un wedge al green, un sand, aprovechaba. Por cómo están rodando los greens, que son perfectos, una que otra se metía”, analizó Pulcini, de 25 años y también cordobés, oriundo de Río Cuarto. A diferencia de su comprovinciano, sí tiene por meta llegar al profesionalismo. Y se esperanzó: “Hay que ir día a día. Hice mi parte. Puedo hacerlo mejor, puedo superarlo. Pero estoy muy conforme con lo que hice los primeros días”.

Pulcini juega por tercera vez el campeonato más relevante de Latinoamérica para golfistas amateurs y acumula 10 vueltas con resultados iguales o inferiores al par, marca que atribuyó a los links y al contexto en el que se desarrolla el certamen. “Las canchas son muy hermosas, hay buenos jugadores y desde la organización nos tratan demasiado bien. Esperamos todo el año para viajar a este torneo y la pasamos muy bien. Todo eso va sumando y motiva a dar el 110 por ciento”, razonó.
Leandro Mihahic trepó una posición y se ubica quinto junto al campeón mundial juvenil de 2025, el colombiano Tomás Restrepo, con 138 golpes. Segundo Oliva Pinto también mejoró y ascendió 11 posiciones. Con los 69 golpes de este viernes acumula 141 y está 11º junto al venezolano Rafael Abad, el mexicano Eduardo Derbez y el colombiano Santiago Rivas Llano.
Juan Martín Loureiro dejó atrás una primera jornada como para el olvido, en la que necesitó 78 tiros. Este viernes, con 69, totalizó 147, progresó 6 lugares y superó el corte clasificatorio, en el 38° lugar. El único representante de la Argentina que cerró su participación es Ramiro Pérez Orliacq, el más longevo, con 48 años, en las 11 realizaciones del certamen. El bahiense radicado en Córdoba pagó muy cara la mala primera vuelta de 80 golpes y aunque elevó su nivel en la segunda, con 75, quedó lejos de acceder al final de semana: terminó 82° entre los 108 participantes.
El campeonato continuará este sábado con la tercera ronda, la primera después del corte, y se cerrará el domingo. De los seis argentinos, cinco siguen en carrera y Schönbaum es el que más chances tiene, desde lo más alto del tablero. Él, Pulcini, Mihaich, Oliva Pinto y Loureiro anhelan darle al país el tercer trofeo en la historia, después de que Abel Gallegos se coronara en 2020 y Mateo Fernández de Oliveira lo hiciera en 2023.



