Hay que entender todo el contexto para saber lo que significa este triunfo. Un nuevo milagro del básquetbol argentino. Ante un equipo de Canadá ampliamente superior desde lo atlético y claro favorito para llegar a la final, un grupo muy joven dirigido por Pablo Prigioni dio otro batacazo en la Americup de Managua, en Nicaragua, lo venció por 83-73 y este domingo definirá el torneo frente a Brasil (21.10).
La Argentina acudió a este torneo con un equipo alternativo, sin sus cinco principales figuras con una clara intención de foguear a la segunda línea. No están Facundo Campazzo, Nicolás Laprovíttola, Luca Vildoza, Leandro Bolmaro y Gabriel Deck. ¿La razón? Ellos tampoco estarán a fin de año cuando comiencen las ventanas internacionales eliminatorias para el Mundial de Qatar 2027. Para no repetir la experiencia que dejó a la selección fuera del Mundial 2023, se buscó fortalecer el espíritu de los basquetbolistas emergentes. Darles roce internacional, forjar el carácter de los que deberán hacerse cargo de los momentos más calientes en unos meses.
Ya había sido sorprendente el triunfo ante Puerto Rico, en los cuartos de final, en tiempo suplementario (82-77). Pero lo de la noche del sábado superó todo. Argentina fue una tormenta perfecta que borró de la cancha a Canadá.
Conducido por un formidable José Vildoza, MVP de la Liga Nacional con Boca, el equipo sacó diferencias que fueron desmoralizadoras para Canadá desde el segundo cuarto. Ya no pudo volver al juego. El base, que seguirá esta temporada en Girona, terminó con un increíble 7 de 9 en triples y un total de 26 puntos (además de dar seis asistencias).
Otros jugadores destacados fueron Gonzalo Corbalán (12 puntos, 11 rebotes y 6 asistencias) y Juan Fernández (11 y 5 rebotes).
En el primer cuarto se vieron los mejores diez minutos de juego de la selección nacional en el torneo. Máxima concentración defensiva, fluidez y velocidad con el balón en las manos. La Argentina enloqueció a Canadá. Lo limitó en su juego y lo desmotivó en defensa con un movimiento del balón científico.
Hubo un par de triples de Corbalán y Brussino, pero lo mejor estuvo en el contraataque. La defensa canadiense no pudo establecerse en ningún momento de ese cuarto inicial. Antes de que pudieran pensar en un contacto con sus marcas, los argentinos pasaban frenéticos frente a ellos para anotar puntos con bandejas fáciles cerca del aro. El 24-9 con el que se llegó al primer descanso corto lo dice todo.
Naturalmente Canadá buscó presionar con una actitud diferente en el arranque del segundo parcial. Fue mucho más agresivo, pero la Argentina salió airosa del asedio. El adversario pareció, por momentos, desmoralizado. A tal punto que cometió infracciones insólitas, como una antideportiva de Leonard a Vaulet, sólo para impedir que el ala pivote argentino corriera el contraataque.
Y el abanderado como “fuerza de choque” fue Mfiondu Kabengele, un robusto descendiente de congoleños de 2,06 metros, que juega en Venezia. Se metió con fuerza en la zona pintada para convertir varios dobles sencillos. Pero se excedió en el roce. Y pasó del músculo a los codos. Después de un fuerte golpe en el rostro de Juan Fernández también le sancionaron una falta antideportiva.
El partido subió en tensión. También hubo sanciones contra la Argentina. A Alex Negrete le cobraron una antideportiva y a Pablo Prigioni una técnica por pedir una falta.
Lo que consiguió Canadá con ese juego violento fue comenzar a anotar más, pero no recortó la diferencia en la primera mitad. El segundo cuarto terminó 22-20 para la Argentina, que cerraba así 17 puntos arriba (46-29).
Ante un equipo canadiense que es notablemente superior desde lo físico, se esperaba que en algún momento llegara la reacción. Algún tipo de embestida que fuera más allá del juego. Pero tampoco ocurrió en el tercer cuarto.
Prolijo, seguro, convencido de su juego, la Argentina mantuvo las diferencias incluso cuando cometió varios errores y no acertó algunos libres. La distancia siguió ampliándose fundamentalmente con un Vildoza implacable con el tiro de tres puntos. El parcial de 22-16 llevó la ventaja a 23 tantos (68-45).
El último cuarto sólo tuvo a la Argentina protegiendo el balón para que corriera el tiempo. Olvidó por completo su juego ofensivo. Era tal la diferencia que le alcanzó para ganar con comodidad pese a que los canadienses ganaron ese último parcial por 26 a 14.
El margen fue tan amplio que Pablo Prigioni se dio el lujo de poner por primera vez en la cancha a Dylan Bordón, el juvenil que llegó como jugador número 12 del plantel, para comenzar a tener contacto con el equipo nacional.
Para un grupo de jugadores muy joven, llegar a una final para defender el título de la Americup ganado en Recife hace tres años, es mucho más de lo que ellos mismos esperaban. Ya tienen una medalla y este domingo jugarán ante Brasil, el gran favorito del certamen, para seguir haciendo historia.