Después de Caracas, La Habana. A veinte días de la incursión que derrocó al autócrata chavista Nicolás Maduro, la Casa Blanca de Donald Trump también ha puesto en la mira al régimen castrista, con el objetivo de derrocarlo para finales de 2026.
Así lo informó este jueves el diario The Wall Street Journal, especificando que el presidente de EE.UU. está intentando identificar figuras dentro del gobierno de la isla caribeña que puedan ayudar a alcanzar un acuerdo para derribar al castrismo antes de fin de año, dijeron personas familiarizadas con el asunto.
Se trata de una especie de recreación del modelo seguido en Venezuela, con un apoyo explícito a la presidenta interina Delcy Rodríguez, quien fue mano derecha del depuesto Maduro.
La incursión del 3 de enero para capturar a Maduro contó con la ayuda de un agente del círculo íntimo del líder venezolano, dijeron en Washington. La operación militar en Caracas mató a 32 soldados cubanos y agentes de inteligencia chavista.
Según el periódico, la Casa Blanca cree que la economía cubana está al borde del colapso y que el gobierno se encuentra en una situación muy frágil ahora que ya no puede contar con el apoyo del gobierno chavista.
“Recomiendo encarecidamente que lleguen a un acuerdo. Antes de que sea demasiado tarde”, declaró el presidente Trump en sus redes sociales el 11 de enero, donde afirmó que “No más petróleo ni más dinero” iría a Cuba.
“La Habana”, razonó Trump, “ha sobrevivido demasiado tiempo gracias a las enormes sumas de dinero y petróleo de Venezuela”.
En los días siguientes, el líder republicano también insinuó que su secretario de Estado, Marco Rubio, cuyos padres son cubanos, podría ser un buen presidente para el país caribeño, sujeto a un embargo económico estadounidense durante más de 60 años.
Los funcionarios estadounidenses, enfatiza el artículo, aún no tienen un plan concreto para derrocar al gobierno, pero creen que el fin de la era Maduro y las concesiones obtenidas por sus aliados son una clara advertencia para Cuba.
Este jueves, Washington informó que el portaaviones nuclear USS George H.W. Bush se ha posicionado a 96 kilómetros de Varadero, una señal clara de la estrecha vigilancia que Estados Unidos mantiene en toda la zona.
La presencia del portaaviones se enmarca dentro de un despliegue más amplio de fuerzas navales en el Caribe, que ha incluido el traslado de otros buques hacia aguas al norte de Cuba. Estos movimientos se producen tras la operación militar que culminó con la captura de Maduro.
“Si bien Estados Unidos no ha amenazado públicamente con usar la fuerza militar en Cuba, los funcionarios de Trump dicen en privado que la descarada incursión que extrajo a Maduro debería servir como una amenaza implícita para La Habana”, sostiene en su nota el Journal.
El diario afirma que Estados Unidos pretende debilitar al régimen cortando el suministro de ese petróleo, que ha mantenido a Cuba con vida. La Casa Blanca también está apuntando a las misiones médicas de Cuba en el exterior, la fuente más importante de divisas de La Habana.
En una declaración, el Departamento de Estado dijo que es de interés para la seguridad nacional de EE.UU. que Cuba “sea dirigida competentemente por un gobierno democrático y se niegue a albergar los servicios militares y de inteligencia de nuestros adversarios”.
Según el diario, Trump cree que poner fin a la era del castrismo consolidaría su legado y lograría lo que el expresidente John F. Kennedy no logró en la década de 1960. Pero también aclara que cerrar acuerdos con La Habana no es algo descartado.
Fuentes: agencias ANSA, AP y Clarín



