Nicolás Maduro ya está en Nueva York, entre manifestaciones de venezolanos que celebran la captura del líder chavista y un fuerte operativo de seguridad. Junto a su esposa, llegó allí tras un viaje en barco, avión, helicóptero y camión carcelario. Con los ojos vendados y las manos esposadas. El estado tiene una sola cárcel federal activa. Es el Metropolitan Detention Center (MDC), en pleno barrio de Brooklyn. Es «el infierno en la tierra».
Maduro aterrizó por la tarde a la Base de la Guardia Nacional Aérea de Stewart, un aeropuerto militar en el norte de Nueva York, con 2 grados de temperatura. Había abordado el Boeing 757 en algún punto del Caribe, probablemente Guantánamo, después de dejar Venezuela en el buque USS Iwo Jima. Tras la lectura de cargos, lo bajaron escoltado. Y comenzó su corto recorrido neoyorquino.
El destino fue el Metropolitan Detention Center, donde quedará alojado -en principio- hasta el lunes, cuando asistiría a una audiencia judicial.
El MDC es un recinto en el cordón industrial de Nueva York, junto al paseo marítimo del barrio de Brooklyn. Se abrió en los años noventa después de que en 1988 se propusiera un nuevo penal debido a la sobrepoblación que aquejaba, ya entonces, al Metropolitan Correctional Center (MCC). Se buscaba que esa nueva unidad federal, el MDC, pudiera albergar a mil detenidos.
La idea inicial era que allí transitaran la detención posterior al arresto aquellas personas que se enfrentarían luego a un juicio en tribunales federales de Manhattan o Brooklyn, o bien algunos pocos que cumplieran condenas cortas luego de ser juzgados. Pero con los años, en cambio, el MDC pasó más bien a ser noticia por los presos ilustres -uno de ellos aparecido muerto en su interior- y también por las denuncias sobre malas condiciones, según denunciaron reclusos, familiares y ONG.
En los últimos años, la población oscila entre los 1.200 y los 1.600 detenidos. Cuenta con instalaciones al aire libre para la realización de actividades recreativas, una unidad médica propia con consultorios y una sala dental. Además, una biblioteca y programas educativos.
Pero lo que trascendió, casi desde los inicios, fue la violencia sin freno, el tráfico interno de drogas y otros contrabandos, y la escasez de personal (que hoy se cifra en, aproximadamente, 500 empleados).
Un patrullero del Departamento de Policía de Nueva York en las afueras del MDC, en Brooklyn. Foto Reuters/Eduardo MunozLos presos, por ejemplo, denuncian violaciones como confinamientos prolongados, la prohibición de salir visitas o de salir de sus celdas, de recibir llamados, ducharse o hacer ejercicios. Desde 2021, al menos cuatro reclusos se suicidaron allí. En junio de 2024, un preso de 37 años murió apuñalado; un mes después fue el turno de otro recluso, también herido en una pelea.
El penal también fue criticado por la respuesta de su dirección a los distintos problemas de infraestructura que enfrenta desde hace años y también a la pandemia de Covid.
En 2019, un corte de electricidad en las instalaciones duró una semana y provocó malestar entre los reclusos, que aducían sufrir frío extremo, y generó preocupación en los organismos federales de control. En marzo de 2020, la cárcel tuvo al primer preso del sistema federal norteamericano que dio positivo por Covid.
No fueron pocos los jueces federales de los tribunales neoyorquinos que rechazaron enviar a sus condenados al MDC. En agosto de 2024, por ejemplo, el juez Gary Brown sostuvo que anularía su sentencia sobre un hombre al que condenó a nueve meses de prisión si éste era enviado al MDC. La respuesta de la BOP a ese caso fue suspender el envío de condenados por delitos a ese penal.
La Agencia Federal de Prisiones (BOP, por sus siglas en inglés) es la que administra los penales federales de los EE. UU. Foto AP/Yuki Iwamura El muerto del escándalo y los presos ilustres
Pero había un problema a considerar en las cortes neoyorquinas: el MCC, el anterior penal federal de la ciudad, había cerrado sus puertas en agosto de 2021, debido a las condiciones de esa cárcel que se conocieran luego de que allí apareciera muerto Jeffrey Epstein, el magnate estadounidense condenado por pedofilia y otros delitos, cuyo escándalo continúa resonando en la sociedad y la política norteamericana.
La esposa de Epstein, Ghislaine Maxwell, cumple condena en el MDC, como también otras figuras mediáticas que han sido condenadas por distintos delitos federales.
En la lista de internos reconocidos se encuentran los raperos R. Kelly y Sean «Diddy» Combs, el estafador de criptomonedas Sam Bankman-Fried (con fraudes comprobados por al menos tres billones de dólares), el fundador de la secta sexual NXIVM Keith Raniere y el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández Alvarado, que el 1° de diciembre pasado dejó la cárcel indultado por Trump.
Todos ellos son considerados, tal como desde este sábado Maduro y su mujer Cilia Flores, presos de alto perfil.
Luigi Mangione, acusado del asesinato del CEO de UnitedHealthcare. Foto EFEOtro interno reconocido es Luigi Mangione, el joven que asesinó a Brian Thompson, CEO de UnitedHealthcare. Y Rafael Caro Quintero, del cártel de Guadalajara, espera allí el inicio de su juicio.
El Chapo Guzmán, en cambio, estuvo encerrado en el Metropolitan Correctional Center (ya fuera de servicio), en Manhattan, entre su extradición y su traslado a la prisión de máxima seguridad ADX Florence, en Colorado.
Un exasesor de Trump, Michael Cohen, que también pasó por el sistema federal de prisiones norteamericanas, se refirió a las condiciones en que Diddy Combs pasaba sus días en la MDC. «Se despierta en una cama de acero con un colchón de 3,8 cm, sin almohada, en una celda de 0,9 por 1,5 metros que, les aseguro, es repugnante». Otros testimonios hablaban de falta de calefacción. Un frío del infierno.

