A menos de una semana de la captura de Nicolás Maduro, el presidente Donald Trump ha revelado los detalles de un ambicioso -y polémico- plan energético. El objetivo es claro: transformar a Venezuela en el principal socio comercial de Washington, utilizando sus vastas reservas de crudo para estabilizar los costos de energía doméstica y desplazar la influencia de Rusia y China en la región.
El eje central del plan de Trump es aumentar la oferta global de crudo mediante la reactivación de los campos venezolanos para reducir el precio del barril a un objetivo de $50 USD.
Según fuentes de la administración citadas por The Wall Street Journal, el presidente busca que el flujo de crudo venezolano, sumado al aumento de la producción interna bajo su lema «Drill, baby, drill», alivie el costo de vida de los ciudadanos estadounidenses. Se estima que, si la producción venezolana vuelve a sus picos históricos de 3 millones de barriles diarios, Estados Unidos consolidaría un bloque de producción junto a su socio sudamericano que rivalizaría directamente con la influencia de la OPEP+.
Una de las medidas más drásticas del plan es el manejo de las finanzas en Venezuela. Según el Fact Sheet oficial del Departamento de Energía:
Para que el plan sea viable, el Departamento de Energía ha autorizado un retiro parcial de sanciones para permitir:
A pesar del optimismo de la Casa Blanca, el plan enfrenta desafíos significativos. Expertos advierten que reconstruir una industria devastada por décadas de desinversión podría tomar al menos 18 meses para ver resultados tangibles. Además, el sector del shale (esquisto) en EE. UU. mira con cautela: un precio de $50 por barril podría estar por debajo del punto de equilibrio para muchos productores locales, lo que generaría una tensión interna en la política energética de Trump.
Por ahora, la primera fase del plan ya está en marcha con la comercialización inmediata de entre 30 y 50 millones de barriles que se encontraban en inventario, marcando el inicio de lo que la administración denomina una nueva era de «prosperidad y seguridad» para el hemisferio.



