La diplomacia camina sobre la cuerda floja mientras el Pentágono termina de alinear un arsenal sin precedentes en las cercanías de Irán. Tras los ataques de junio pasado (Operación Midnight Hammer), el gobierno de Donald Trump ha decidido no dejar nada al azar. Si las conversaciones en Ginebra fallan, la maquinaria bélica estadounidense está lista para actuar, con una capacidad de fuego que combina sigilo, potencia nuclear y una defensa antiaérea reforzada.
A diferencia de la crisis de principios de año, donde las bases estadounidenses estaban vulnerables, hoy la presencia militar es robusta y está diseñada tanto para la ofensiva como para resistir una represalia masiva de Teherán.
El poderío naval: ¿Cómo operan los portaaviones USS Abraham Lincoln (CVN-72) y el USS Gerald R. Ford (CVN-78)?
La estrategia de la Casa Blanca se apoya en una concentración poco común de poder naval. La idea es simple: atacar desde el mar para evitar depender de las bases en países árabes, que temen represalias directas de Irán.
Mientras el USS Abraham Lincoln ya patrulla el Mar Arábigo con sus F-35C, el USS Gerald R. Ford -el portaaviones más moderno de la Marina- avanza hacia el Mediterráneo para blindar la defensa aliada. Juntos, coordinan un grupo de ataque que incluye destructores de misiles guiados y submarinos de propulsión nuclear.
Supremacía aérea: ¿Qué rol cumplen los cazas F-22 Raptor y F-35 Lightning II en un ataque a Irán?
En las últimas 24 horas, el flujo de aviones de combate hacia las bases en Jordania y otros puntos estratégicos ha sido incesante. La movilización de más de 50 aeronaves, incluyendo los F-22 Raptor y los F-35 Lightning II, busca garantizar el sigilo necesario para vulnerar el espacio aéreo iraní. Estos aviones, apoyados por los bombarderos estratégicos B-2 Spirit, son las piezas clave para alcanzar los complejos nucleares subterráneos de difícil acceso.
Escudo y logística: ¿Cómo funcionan los sistemas Patriot, THAAD y los tanqueros KC-135 Stratotanker?
La supervivencia de las tropas depende de la defensa. Los sistemas Patriot y THAAD han sido desplegados estratégicamente para interceptar misiles balísticos enemigos. A su vez, el éxito de las misiones de larga distancia recae en los KC-135 Stratotanker, encargados de reabastecer de combustible a los cazas en pleno vuelo, extendiendo el alcance operativo de la flota estadounidense.



