Arabia Saudita, Qatar y Omán disuadieron al presidente estadounidense Donald Trump de atacar a Irán, ya que temían «graves reveses en la región», según afirmó este jueves a AFP un alto responsable saudita.
El trío de potencias del Golfo llevó a cabo «un esfuerzo diplomático de último minuto, largo e intenso, para convencer al presidente Trump de darle una oportunidad a Irán de que muestre buenas intenciones», indicó la fuente, que pidió el anonimato.
«La comunicación continúa para consolidar la confianza ganada y el buen ánimo actual», añadió.
El diario The Wall Street Journal también dio cuenta de esta versión, -incluyendo filtraciones publicadas por medios árabes), y señaló que el esfuerzo diplomático de Arabia Saudita, Qatar y Omán fue una maniobra de «contención total» que evitó lo que en el Pentágono ya se llamaba internamente la «Operación Martillo de Medianoche».
Esto es lo que se conoce sobre esta gestión, en medio de la creciente tensión en Irán que, según datos de organizaciones humanitarias, ya dejó más de 3.000 muertos en violentos enfrentamientos entre manifestantes y policías.
Una imagen de video muestra una manifestación contra el régimen islámico en Teherán, días atrás. Foto: AP La advertencia del Golfo
El funcionario saudita mencionó que Riad fue muy claro: un ataque a las instalaciones nucleares de Irán (Fordo, Isfahán y Natanz) provocaría una represalia inmediata contra las refinerías sauditas y emiratíes, disparando el petróleo a más de $200 el barril, lo que destruiría la economía de Estados Unidos en pleno año electoral.
A cambio de que Trump detuviera los bombardeos, el «trío del Golfo» habría obtenido de Teherán la promesa de frenar la ejecución de manifestantes y restaurar parcialmente el acceso a internet para bajar la presión de las protestas.
Se sabe que Qatar jugó la carta más fuerte: advirtió que no permitiría el uso El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abás Araqchi, afirmó el miércoles que no habría ejecuciones «ni hoy ni mañana», en una entrevista con la cadena estadounidense Fox News.de su espacio aéreo para ataques ofensivos, lo que obligó a Estados Unidos a evacuar parcialmente personal de la base de Al Udeid este miércoles como medida de precaución.
Ese mismo día, las autoridades anunciaron que implementarían juicios «rápidos» para los detenidos en las movilizaciones.
«Cualquier persona que se encuentre en las calles desde el 8 de enero es, sin duda alguna, considerada un delincuente», declaró también el ministro de Justicia, Amin Hossein Rahimi.
El Gran Bazar, en Teherán, este jueves: el país intenta retomar el ritmo, luego de dos semanas de protestas violentas. Foto: REUTERS El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas tiene previsto reunirse el jueves, a petición de Estados Unidos, para «una sesión informativa sobre la situación en Irán», según su presidencia.
Tras el pico de concentraciones registrado a finales de la semana pasada, las autoridades intentaron el miércoles retomar el control de las calles con una «marcha de resistencia nacional» y los funerales de más de 100 miembros de las fuerzas de seguridad y otros «mártires» muertos en las protestas.
La represión más feroz en décadas
La República Islámica vive una intensa ola de protestas que empezaron el 28 de diciembre por el aumento del costo de la vida y se convirtieron rápidamente en un movimiento contra el régimen teocrático en el poder desde la revolución de 1979.
Grupos de derechos humanos han denunciado que las autoridades iraníes están llevando a cabo la represión más severa en años en este país de 86 millones de habitantes, aprovechando el corte de internet instaurado el 8 de enero.
Según la ONG Iran Human Rights (IHR), radicada en Noruega, las fuerzas de seguridad iraníes mataron al menos a 3.428 manifestantes durante las recientes protestas. También detuvieron a más de 10.000 personas, aunque el balance real probablemente sea mucho mayor, indicó.
Las autoridades no han proporcionado un balance oficial por el momento, ya que aún se está llevando a cabo la identificación de las víctimas, según un alto cargo. Pero admitieron que había «muchos muertos».
Ante las informaciones que se difundieron sobre la represión, el presidente de Estados Unidos amenazó repetidamente con una intervención militar en el país.
El miércoles sin embargo, Trump afirmó que le habían comunicado «de buena fuente» que «la matanza en Irán está cesando, ha cesado». «Y no hay planes de ejecuciones» de detenidos, añadió.
Cuando un periodista de AFP le preguntó si se había descartado una intervención militar, Trump respondió: «Lo observaremos y veremos qué pasa después».
El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abás Araqchi, afirmó el miércoles que no habría ejecuciones «ni hoy ni mañana», en una entrevista con la cadena estadounidense Fox News.
Ese mismo día, las autoridades anunciaron que implementarían juicios «rápidos» para los detenidos en las movilizaciones.
«Cualquier persona que se encuentre en las calles desde el 8 de enero es, sin duda alguna, considerada un delincuente», declaró también el ministro de Justicia, Amin Hossein Rahimi.
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas tiene previsto reunirse el jueves, a petición de Estados Unidos, para «una sesión informativa sobre la situación en Irán», según su presidencia.
Tras el pico de concentraciones registrado a finales de la semana pasada, las autoridades intentaron el miércoles retomar el control de las calles con una «marcha de resistencia nacional» y los funerales de más de 100 miembros de las fuerzas de seguridad y otros «mártires» muertos en las protestas.



