Al menos dos de los pasajeros de la lancha interceptada en Cuba son estadounidenses, según declaraciones de un alto funcionario de Estados Unidos, mientras la tercera persona tiene una visa especialmente concedida para casarse con un ciudadano de ese país.
«Al menos dos personas (a bordo de la lancha) eran ciudadanos estadounidenses, una ha fallecido y la otra está herida», precisó el funcionario en diálogo con la agencia Asociated Press (AP) y añadió que «el propietario de la embarcación declaró que esta había sido robada por un empleado».
Una tercera persona tenía un visado K-1 (conocida como ‘fiancé visa‘, porque es para personas que se van a casar en los Estados Unidos en un plazo de 90 días) y las demás «podrían ser residentes permanentes legales», dijo la misma fuente, bajo anonimato.
Los hombres -identificados como de origen cubano- dispararon el miércoles contra una unidad de Tropas Guardafrontera que buscaba identificar la nave incursora, informó el miércoles el Ministerio del Interior de la isla. El comandante de los uniformados fue herido al igual que seis atacantes.
El incidente llega en un momento de gran tensión entre Cuba y Estados Unidos luego del incremento de las sanciones por parte de Washington a la isla para presionar un cambio de gobierno y tras la incursión estadounidense a Venezuela y la captura del entonces presidente Nicolás Maduro, lo que dejó a la nación caribeña sin uno de sus principales abastecedores de petróleo.
La embarcación se encontraba aproximadamente a 1,6 kilómetros (1 milla) al noreste de Cayo Falcones, frente a la costa norte de la isla. En su interior se encontró material bélico como fusiles de asalto, armas cortas, artefactos explosivos de construcción artesanal, chalecos antibalas, mirillas telescópicas y uniformes de camuflaje, indicaron las autoridades cubanas.
Los heridos fueron evacuados y algunos de ellos confesaron que el motivo de la incursión era realizar actos terroristas. Otra persona fue arrestada en tierra como cómplice.
El Ministerio del Interior identificó el mismo miércoles a siete de las siete personas. Dos de ellos, Amijail Sánchez González y Leordan Enrique Cruz Gómez, estaban incluidos en una lista de personas buscadas internacionalmente por las autoridades cubanas “por su participación en la promoción, planificación, organización, financiamiento, apoyo o comisión” de actos de terrorismo.
El vicecanciller Fernández de Cossío leyó los 10 nombres, de los involucrados, incluido uno que se había identificado erróneamente inicialmente y señaló que en varias ocasiones en los últimos años había denunciado planes y acciones de grupos de Florida para realizar acciones terroristas en la isla.
Una de las víctimas mortales es Michel Ortega Casanova. Su hermano, Misael Ortega Casanova, dijo a la agencia AP que éste vivía con una obsesión por derrocar al gobierno cubano por el sufrimiento que padeció en la isla antes de mudarse a Estados Unidos.
“Mi mamá está devastada”, dijo Misael Ortega Casanova. “Se obsesionaron tanto que no pensaron en las consecuencias ni en su propia vida”, remarcó.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio –cuyos padres son emigrados cubanos y es un férreo opositor al gobierno de la isla- dijo que la administración norteamericana estaba recopilando su propia información, incluso el dato de si los atacantes eran ciudadanos estadounidenses o residentes permanentes.
La fiscalía estadounidense del Distrito Sur de Florida indicó que busca respuestas “a través de todos los canales legales y diplomáticos disponibles” y agregó que “los hechos siguen siendo poco claros y contradictorios”.
Con información de AFP y AP.



