Se ha producido una nueva reorganización en la cúpula política de Venezuela. La presidenta interina, Delcy Rodríguez, destituyó a dos figuras cercanas a la familia de Cilia Flores, esposa del expresidente Nicolás Maduro, quien fue arrestada junto a él por la Fuerza Delta estadounidense el 3 de enero.
Giuson Fernando Flores, hermano de la exprimera dama y hasta ahora director del Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (SAIME), fue destituido.
En su lugar, fue nombrado Hendrick José Perdomo Colmenares, según lo establecido en la Gaceta Oficial Extraordinaria n.§ 7016 del 30 de marzo.
Asimismo, se anunció la destitución de Walter Ramón Gavidia Rodríguez, exesposo de Cilia Flores, de la presidencia de Juntos Todo es Posible, organismo público creado en 2025 para proyectos comunitarios y sociales. Será reemplazado por el vicealmirante Aníbal Coronado.
Estas dos medidas se interpretan como una señal más de la reestructuración interna iniciada por Rodríguez y de la progresiva marginación del círculo familiar y político más cercano a Cilia Flores.
La administración de Donald Trump dio un paso histórico al levantar las sanciones impuestas por el Departamento del Tesoro a la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, con lo cual se allana el anunciado viaje de esta a Washington, un tema que ha estado en la agenda bilateral desde febrero pasado.
La decisión, publicada en el sitio de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), elimina a Rodríguez de la lista de Nacionales Especialmente Designados, permitiéndole ahora realizar transacciones y viajes a Estados Unidos sin restricciones.
Esta decisión, que dominó la conversación entre venezolanos en redes sociales este miércoles, se enmarca en el giro inédito que han vivido los acontecimientos políticos venezolanos desde el 3 de enero, cuando fuerzas estadounidenses capturaron y extrajeron a Nicolás Maduro en una operación militar en Caracas.
Rodríguez, quien asumió como presidenta interina el 5 de enero con el respaldo del Tribunal Supremo y las Fuerzas Armadas, se convirtió en el principal interlocutor de Washington tras la caída de Maduro, pese a haber sido largamente vicepresidenta y estrecha colaboradora del mandatario depuesto.
El último mandatario venezolano en visitar oficialmente la Casa Blanca fue Carlos Andrés Pérez en 1989, mientras que el último presidente estadounidense en visitar Caracas fue Bill Clinton en 1997, con lo cual una eventual visita de Rodríguez a Washington o de Trump a la capital venezolana, tal como él mismo lo ha deslizado, es motivo de encendidos debates.
Aun para analistas con una visión crítica de la gestión de Delcy Rodríguez, es evidente que la decisión de quitarle las sanciones facilitará un eventual viaje a Estados Unidos. Ya en febrero pasado, cuando estuvo de visita en Caracas, el secretario de Energía, Chris Wright, adelantó que la mandataria interina visitaría la capital estadounidense.
Fuentes diplomáticas consultadas indican que un viaje de Rodríguez a Washington podría concretarse en las próximas semanas, consolidando el inédito realineamiento bilateral tras la extracción de Maduro. La jugada marca el fin de una era de confrontación y el inicio de una fase de negociación pragmática entre Caracas y la Casa Blanca.




