El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habló este domingo desde su casa en Mar-a-Lago, donde confirmó que su gobierno está hablando con los «altos mandos» cubanos con el objetivo de «llegar a un acuerdo» y advirtió que la isla «está en muy mal estado, tiene un problema humanitario».
«Cuba es una nación fallida. Lo ha sido durante mucho tiempo, pero ahora no tiene a Venezuela para apuntalarla. Así que estamos hablando con la gente Cuba, altos mandos de Cuba, y veremos qué pasa», señaló el mandatario estadounidense en conferencia de prensa.
En ese sentido, Trump expresó su deseo de que «la gente que vino aquí, que fue tratada horriblemente por Cuba, quiero que sean cuidados, que puedan volver… Tienen familia allá, no han podido verlos en muchos años».
«Así que creo que vamos a llegar a un acuerdo con Cuba. Está en muy mal estado, tiene un problema humanitario», completó.
Las declaraciones de Trump llegan a menos de una semana de que el mandatario estadounidense firmase una orden ejecutiva en la que preveía la imposición de aranceles a aquellos países que le vendiesen petróleo al país caribeño. En ese mismo acto había declarado una emergencia nacional.
En el documento, firmado el jueves pasado, se señalaba a Cuba como responsable de apoyar el terrorismo, de «desestabilizar la región mediante la inmigración y la violencia» y de difundir «sus ideas, políticas y prácticas comunistas por todo el hemisferio occidental».
A consideración del republicano, las políticas, prácticas y acciones del gobierno cubano «constituyen una amenaza inusual y extraordinaria» para la seguridad nacional y la política exterior de su país
«Por ejemplo, Cuba alberga descaradamente a peligrosos adversarios de Estados Unidos, invitándolos a establecer en Cuba sofisticadas capacidades militares y de inteligencia que amenazan directamente la seguridad nacional de Estados Unidos», sostenía la orden ejecutiva.
El mandatario estadounidense se había pronunciado al respecto más tarde el mismo día, durante la presentación del documental de la primera dama estadounidense, Melania Trump. “Parece que no podrá sobrevivir. Cuba no podrá sobrevivir”, advirtió en esa oportunidad.
Cuando al mandatario republicano le preguntaron si su estrategia apuntaba a “ahogar” a Cuba, respondió que esa palabra es “muy dura”. En esa ocasión y en línea con sus declaraciones de este domingo, ya había definido al país caribeño como “una nación fallida”.
“Hay que sentirse mal por Cuba, porque han tratado muy mal a su gente. Tenemos muchos cubanoestadounidenses que fueron tratados de manera injusta y que sueñan con volver”, expresó.
El propio subsecretario de Estado de EE.UU., Christopher Landau, había asegurado el miércoles que Washington desearía que en durante 2026 los cubanos puedan “ejercer sus libertades fundamentales”, en una clara señal de que la Casa Blanca apuesta a un cambio político en la isla
En tanto, según sostuvo la agencia EFE, cerca de una decena de países europeos y latinoamericanos estarían actualizando planes de evacuación y listados de nacionales residentes en Cuba, en algunos casos contactándolos uno por uno para verificar datos y disponibilidad.
Otras sedes diplomáticas habrían avanzado incluso en la logística para resistir largos períodos sin suministro eléctrico, combustibles y agua potable, eventualidades que consideran posibles ante la combinación de una crisis estructural en la isla y la creciente presión ejercida por Washington.
El viernes el Gobierno argentino emitió un comunicado en el que recomienda no viajar al país del Caribe. La cancillería justificó su medida «ante el deterioro de las condiciones de vida en Cuba».
— Cancillería Argentina 🇦🇷 (@Cancilleria_Ar) January 30, 2026
«Se recomienda a los ciudadanos argentinos evitar o posponer viajes turísticos a la isla. Se sugiere a quienes residan actualmente en ese país mantenerse atentos a la evolución de la situación», indicó la cartera que encabeza Pablo Quirno.
En el sector privado, varias filiales de empresas internacionales admitieron en reserva que la incertidumbre geopolítica las llevó a replantear su continuidad operativa en Cuba junto a sus casas matrices.
Los dos factores centrales que mencionan son una eventual intervención militar estadounidense -por limitada o “quirúrgica” que pueda ser- y el impacto del profundo deterioro económico del país, marcado por el aumento de los apagones y la crítica escasez de combustibles, según fuentes empresariales.



