Casi un año después de haber sido elegido pontífice, en mayo de 2025, León XIV enfrenta el riesgo de sufrir una crisis con la ruptura, que muchos consideran directamente un cisma, la comunidad tradicionalista Fraternidad San Pío X, que fue fundada en 1970 en Suiza por el obispo francés Marcel Lefebvre.
¿Otra vez? Si, la primera culminó con la pérdida de su reconocimiento oficial en 1975, cuando Lefebvre (muerto en 1991), rompió con la Iglesia al ordenar por su cuenta a cuatro obispos.
En 2009 el pontífice Benedicto XVI anuló la excomunión y su sucesor, el argentino Papa Francisco permitió que los lefebvrianos pudieran confesar a los fieles y celebrar matrimonio. Fueron cancelados los obispos y el grupo sobrevivió hasta hoy sin tener un status legal en la Iglesia.
Desde entonces la Iglesia se ha enredado varias veces con el problema que hoy reaparece muy aumentado, porque la Fraternidad cuenta con 733 sacerdotes y solo dos envejecidos obispos. El especialista Martin Drumond dijo a la agencia France Presse que se estima que hoy el número de fieles se ha extendido a 600 mil almas en 40 países. Según la fraternidad, además los seminaristas suman 145 hermanos religiosos, 86 oblatos y 250 monjas de 50 nacionalidades.
Da la impresión de una Iglesia paralela. Pero necesita más obispos. El consentimiento papal para consagrar obispos es fundamental para la supervivencia de la sociedad.
Desde comienzos de febrero la Fraternidad se puso en movimiento a través de su superior general, monseñor Davide Pagliarini y lanzó el reclamo: obispos por las buenas o se repetirá la historia y esta vez serán los obispos de la Fraternidad los que designarán a sus sucesores. Se habla de cuatro obispos y podrían ser más.
Las ordenaciones ilícitas son una amenaza directa a la unidad de la Iglesia, es más intolerable aún vivir el escándalo de un cisma y la creación abierta de una iglesia paralela.
El cardenal argentino Víctor Fernández es el Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, uno de los cargos más estratégicos del gobierno de la Iglesia.
El jueves, el cardenal Fernández recibió en el Palacio Apostólico Vaticano al superior general de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), monseñor Davide Pagliarini.
A través de Fernández, el Vaticano escuchó a monseñor Pagliarini, quien dijo que los planes anunciados por la Fraternidad, de nombrar nuevos obispos el 1 de julio, carecen del consentimiento papal.
El cardenal argentino ofreció a monseñor Pagliarini una nueva ronda de conversaciones teológicas para regularizar el estatus de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, pero solo si previamente cancela la realización de las ordenaciones de obispos en julio.
La ruptura original de los lefebvrianos con el Papa en 1988 llevó a la excomunión de monseñor Lefebvre y los cuatro obispos nombrados. Aunque años después estas medidas fueron dejadas sin efecto por el Papa Benedicto XVI, la Fraternidad lefebvriana desde la ruptura no ha mantenido relaciones normales con la Santa Sede.
Ante el cardenal Fernández, el superior de la Fraternidad monseñor Pagliarini defendió la necesidad de nuevas consagraciones y dijo que presentaría la propuesta de la Santa Sede a sus consejeros para adoptar una decisión final en los próximos días, con plazo el 1 de julio cuando se anunció que la Fraternidad nombraría a sus nuevos obispos.
¿Qué dijo el Papa? El Vaticano indicó que León XIV aprobó el encuentro del jueves, que describió como “cordial y sincero”.



