Donald Trump concretó este viernes la anunciada reunión con ejecutivos de grandes empresas petroleras para avanzar con el plan de inversiones destinadas a ese sector económico en Venezuela. Los recibió en la Casa Blanca, donde dejó en claro que será Estados Unidos el que decidirá cuáles podrán operar en Caracas y les mandó un fuerte mensaje delante de las cámaras: «Si no quieren entrar, avísenme, que hay otras 25 compañías esperando».
Además, el presidente de EE.UU. afirmó que están abiertos a hacer negocios con China y Venezuela.
El presidente se reunió en el Salón Este con unos veinte directivos de las principales petroleras mundiales para discutir la reconstrucción de la industria en Venezuela. El gobierno está presionando para que las empresas empiecen a hacer inversiones en Venezuela lo más rápido posible.
«Vamos a tomar la decisión de qué empresas petroleras van a entrar -a cuáles vamos a permitir que entren- y llegaremos a un acuerdo con ellas. Probablemente lo haremos hoy o muy pronto», les advirtió a los directivos.
También les aclaró: «Ustedes están tratando directamente con nosotros, no están tratando con Venezuela o no queremos que traten con Venezuela».
Donald Trump y JD Vance encabezaron la reunión con las petroleras en la Casa Blanca. Foto EFETrump estimó que se necesitará una inversión de al menos US$ 100 mil millones para volver a poner en funcionamiento una industria jaqueada por décadas de falta de inversión han repercutido sobre la infraestructura y limitado la capacidad de producción. Sin embargo, el mandatario se encargó de resaltar que los fondos deberán provenir del sector privado y no del gobierno federal, como se especuló inicialmente.
«Si llegamos a un acuerdo, van a estar ahí [en Venezuela] por mucho tiempo. Si no llegamos a un acuerdo, no van a estar ahí en absoluto», advirtió Trump.
No fue el único ultimátum que le dio a las petroleras: «Si no quieren entrar [en el petróleo venezolano], solo díganmelo, porque tengo a 25 personas que no están aquí hoy y que están dispuestas a ocupar su lugar», se jactó.
Ross Perot Jr., de HKN Energy; Wael Sawan, CEO de Shell (izquierda) y Claudio Descalzi (CEO de Eni). Foto APDe hecho, varias compañías quedaron afuera de la reunión, ya que la convocatoria sobrepasó la capacidad del Salón Este, un asunto por el que Trump volvió a promocionar su proyecto de ballroom en la Casa Blanca.
Trump informó que el secretario de Energía, Chris Wright, y el secretario del Interior, Doug Burgum, se estarán reuniendo con ellas en el curso de la próxima semana.
También se refirió al posible involucramiento comercial de China y Rusia. «Estamos abiertos a hacer negocios. China puede comprarnos todo el petróleo que quiera, allí (en Venezuela) o en Estados Unidos. Rusia puede obtener de nosotros todo el petróleo que necesiten», manifestó.
Matt Sheehy, presidente y CEO de Tallgrass Energy, habla con Harold Hamm, presidente de Continental Resources. Sentados, Maryann Mannon, presidente de Marathon Petroleum, y Josu Jon Imaz, CEO de Repsol. Foto APAl respecto, defendió que su Administración tome control de las ventas de petróleo del país suramericano, porque de lo contrario «Moscú y Beijing lo hubieran hecho primero».
En su mensaje a los gigantes petroleros, Trump prometió «total seguridad, total protección» para operar en Venezuela, aunque no ahondó en detalles sobre si eso implicaría, por ejemplo, el despliegue de tropas. «Ustedes están tratando directamente con nosotros, no están tratando con Venezuela, o no queremos que traten con Venezuela«, agregó.
La cautela de los ejecutivos petroleros y el CEO que habló de una Venezuela «ininvertible»
Algunos de los ejecutivos que participaron de la reunión fueron Mark Nelson, vicepresidente de Chevron -la única gran petrolera que sigue operando en Venezuela-; el CEO de Exxon, Darren Woods; el de ConocoPhillips, Ryan Lance; y Harold Hamm, fundador de Continental Resources. Del lado del gobierno norteamericano, estuvieron el vicepresidente J.D. Vance; el secretario de Estado, Marco Rubio; la jefa de Gabinete, Susie Wiles; Wright y Burgum.
Un pozo petrolero operado por la petrolera estatal venezolana PDVSA, en el cinturón petrolero del Orinoco. Foto: Reuters/ Carlos García Rawlins.A pesar de la presión de la Casa Blanca, las compañías se han mostrado hasta ahora cautelosas: quieren asegurarse de que hay un gobierno estable, que se respeta el estado de derecho y que pueden confiar en que Washington apoyará su presencia en Venezuela incluso después de que Trump deje el cargo, le dijo a Reuters una fuente al tanto del tema. Aunque los productores de crudo tienen intereses a largo plazo en Venezuela, no están dispuestos a realizar inversiones basándose solamente en la salida de Nicolás Maduro.
De hecho, algunos representantes de la industria han expresado su preocupación por que asistir a la reunión pueda hacerlos parecer participantes dispuestos a aprovechar de manera oportunista y despiadada el crudo de Venezuela, según le dijeron algunas fuentes a Bloomberg.
Darern Woods, CEO de ExxonMobil, fue el más cauteloso al hablar de inversiones en Venezuela. Foto EFEMás allá de que Trump quiera enmarcar a Venezuela como una «oportunidad» los ejecutivos siguen mostrando una gran reticencia a invertir en el corto plazo. Pero al mismo tiempo deben evitar desairar al presidente, que los está presionando para que se comprometan rápidamente a realizar nuevas inversiones.
«Las inversiones que hacemos abarcan décadas y décadas, por lo que no abordamos ninguna oportunidad con una mentalidad a corto plazo», afirmó Woods, CEO de Exxon durante la reunión. «Tenemos una larga historia en Venezuela. Confiscaron nuestros activos dos veces, así que, como se pueden imaginar, volver a entrar por tercera vez requeriría cambios bastante significativos con respecto a lo que hemos visto históricamente y a la situación actual», agregó.
«Si nos fijamos en los contratos y marcos legales y comerciales que existen hoy en día en Venezuela, es ‘ininvertible‘», señaló Woods, que usó la palabra en inglés «uninvestable«. Dijo que estaban dispuestos a enviar un equipo técnico «en las próximas semanas» para evaluar el estado actual de los activos. Para ello necesitarán la invitación de las autoridades venezolanas y las garantías de seguridad adecuadas.



