La necesidad de aumentar la producción de armamento y de dar trabajo a plantas de automóviles que podrían tener que cerrar puede llevar a que gigante automotriz Volkswagen, el primero de Europa, ponga alguna de sus plantas a fabricar no sólo vehículos militares, sino incluso lanzadores de misiles.
Volkswagen está negociando, con permiso del gobierno alemán, un acuerdo con la empresa pública israelí ‘Rafael Advanced Defence Systems’, la responsable de la ‘Cúpula de Hierro’ que protege al país con sus misiles interceptores de ataques de otros países, esencialmente de Irán y de los cohetes de Hamas o de Hezbollah.
Alemania e Israel son socios ideales para esta cooperación porque Alemania es probablemente el país más pro-israelí de la Unión Europea y porque su industria automotriz empieza a tener capacidad ociosa.
El acuerdo, que según los medios alemanes debería cerrarse en semanas, sería otro ejemplo de cómo Alemania está reconvirtiendo su industria del automóvil, muy golpeada por la competencia de los autos chinos, tanto importados como fabricados en Europa, a industria militar. Alemania tardó en lanzar la transición a los autos eléctricos y ahora sus marcas van por detrás en una carrera que, en Europa, ya lideran las marcas chinas.
La idea detrás del paso a fabricar elementos de la ‘Cúpula de Hierro’ para Israel es mantener el empleo (2.300 trabajadores directos) y poder vender parte de los lanzadores de misiles antiaéreos a ministerios de Defensa europeos, lo que también generaría beneficios para la empresa israelí.
Aunque su prioridad ahora mismo es rellenar unos arsenales que está vaciando para repeler los ataques iraníes, en represalia a los bombardeos israelíes y estadounidenses sobre Irán.
Los gobiernos europeos están comprando más misilería antiaérea para armar a Ucrania contra Rusia y para rellenar sus arsenales, que se han ido vaciando precisamente por esa ayuda a Ucrania.
No es la primera vez que Volkswagen se pasa a la fabricación de productos militares. Ya en la Segunda Guerra Mundial dejó de fabricar autos para pasar a hacer vehículos militares. De sus plantas salieron también las V-1, las bombas voladoras, la primera experiencia mundial de misiles balísticos, que los nazis lanzaron sobre Inglaterra.
Volkswagen lleva más de un año fabricando vehículos militares de transporte de tropas. Lo hace su filial de camiones MAN con la empresa Rheinmetall, uno de los gigantes europeos de la industria militar y responsable, entre otras cosas, de los tanques Leopard. Rheinmetall ya tiene un acuerdo con ‘Rafael Advanced Defence Systems’ y con la alemana ‘Diehl Defence’ para la producción de material militar.
La idea que se negocia es que Volkswagen Osnabrück fabrique varios elementos de la ‘Cúpula de Hierro’, desde los camiones pesados que llevan los sistemas de lanzamiento de misiles hasta los propios lanzadores de misiles pasando por sus generadores eléctricos. Lo único que no fabricaría Volkswagen son los misiles. Eso lo haría la propia empresa israelí en otra fábrica, que gestionaría ella al completo y que estaría también en Alemania.
Los planes de ambas empresas aseguran que los primeros elementos para la ‘Cúpula de Hierro’ israelí podrían empezar a salir de la fábrica de Volkswagen en un período de entre 12 y 18 meses y que la inversión necesaria para adaptar la usina es reducida. Queda por saber qué porcentajes de los 2.300 trabajadores aceptará trabajar fabricando armas, pero los medios cuentan que los sindicatos esperan una gran aceptación porque la planta lleva tiempo con amenaza de cierre.
La planta en cuestión sería la de la ciudad de Osnabrück, en Baja Sajonia. La planta es de Volkswagen desde 2009, cuando la compró a la empresa Wilhelm Karmann GmbH, en liquidación. Normalmente se dedica a la producción autos descapotables y de series pequeñas. Los primeros autos que salieron de esa planta, en marzo de 2011, fueron del modelo Volkswagen Golf Cabrio.
Últimamente producía sobre todo autos Porsche de los modelos Boxster y Cayman. La empresa y los sindicatos llevaban desde 2024 buscando una solución a una planta abocada al cierre. El último acuerdo decía que la planta sólo tenía asegurado trabajo hasta finales de 2027. Ahora puede haber encontrado futuro fabricando misiles.



