Un juez del tribunal federal del distrito sur de Nueva York hizo público este sábado una actualización de la acusación contra el dictador venezolano, Nicolás Maduro, que amplía la presentada en 2020 y lo señala de nuevo como líder de una red de narcotráfico y narcoterrorismo que durante más de dos décadas habría utilizado al Estado venezolano para introducir grandes cantidades de cocaína en Estados Unidos.
La nueva acusación, conocida como «imputación sustitutiva», es una versión ampliada de la presentada en marzo de 2020 contra Nicolás Maduro que agrega nuevos cargos y nuevos imputados, incluyendo por primera vez a su esposa, Cilia Flores, y a uno de sus hijos, Nicolás Ernesto.
Así, se elevan a seis el número de acusados y se mantiene imputado al ministro del Interior, Diosdado Cabello Rondón, ya acusado en 2020.
Asimismo, según el documento judicial revelado este sábado tras la captura de Maduro y su traslado a Estados Unidos, los cargos incluyen cuatro imputaciones distintas relacionadas con narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y delitos con armas y artefactos destructivos, las mismas que figuraban en la acusación original de 2020.
Maduro había sido imputado en Manhattan en marzo de 2020, en una causa basada en una investigación de la DEA, la agencia antidrogas norteamericana.
Con esas acusaciones aún pendientes, el secretario de Estado, Marco Rubio, lo calificó en septiembre de 2025 como un «fugitivo de la justicia estadounidense».
Entonces, el Gobierno de Estados Unidos, que no reconoce a Maduro como presidente legítimo de Venezuela, elevó la recompensa por información que condujera a su arresto a 50 millones de dólares.
Los acusados y las penas que les esperan
Los cargos que afronta Maduro conllevan penas potencialmente muy elevadas, especialmente los relacionados con narcoterrorismo y posesión de armas automáticas, que, combinados con el tráfico de drogas, pueden derivar en largas condenas de prisión.
Los otros cinco acusados son Diosdado Cabello Rondón: Ministro del Interior, Justicia y Paz, y vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV); Ramón Rodríguez Chacín: Exministro del Interior y Justicia y exgobernador del estado Guárico; Cilia Adela Flores de Maduro: Primera dama de facto de Venezuela; Nicolás Ernesto Maduro Guerra (alias «Nicolasito» o «El príncipe»): Hijo de Nicolás Maduro y miembro de la Asamblea Nacional; y Héctor Rusthenford Guerrero Flores (alias «Niño Guerrero»): Líder de la organización criminal transnacional Tren de Aragua (TdA).
El texto completo de la acusación
Acusado de «inundar Estados Unidos de cocaína»
Según la acusación desellada ahora, Maduro encabezó la organización de narcotráfico Cartel de los Soles, nombre con el que se alude a los altos mandos militares venezolanos, que lucen soles en sus insignias.
Para el fiscal acusador, el Cartel de los Soles utilizó las instituciones del Estado venezolano para facilitar el transporte de toneladas de cocaína hacia los Estados Unidos bajo la protección de fuerzas de seguridad y militares.
Además, se indica que Maduro ha proporcionado refugio y apoyo logístico a grupos narcoterroristas, permitiéndoles operar con impunidad en territorio venezolano a cambio de beneficios económicos para él, su familia y su élite política.
Para entender mejor este complejo entramado, las fuentes describen la estructura como una empresa criminal corporativa, donde el gobierno actúa como la gerencia logística que protege la mercancía (drogas) utilizando el poder militar, mientras que los grupos terroristas funcionan como los proveedores de la materia prima en una alianza estratégica para enriquecerse mutuamente.
ARCHIVO – La primera dama de Venezuela, Cilia Flores, Nicolás y el hijo de ambos, Nicolás Maduro Guerra (Foto AP/Ariana Cubillos, archivo)Bajo su liderazgo, sostiene el escrito, la organización no solo buscó enriquecerse y consolidar su poder político, sino también «inundar» Estados Unidos de cocaína y «utilizar la droga como un arma» contra ese país.
El documento describe al Gobierno venezolano como un poder «ilegítimo», recordando que la reelección de Maduro en 2018 fue ampliamente cuestionada por la comunidad internacional y que en 2019 la Asamblea Nacional lo declaró usurpador del cargo.
Añade que más de 50 países, incluido Estados Unidos, «dejaron de reconocerlo como presidente» y que «las elecciones celebradas en 2024 volvieron a ser objeto de fuertes críticas internacionales, pese a que Maduro se proclamó vencedor».
De acuerdo con estimaciones citadas en la acusación, el Departamento de Estado calculó que hacia 2020 entre 200 y 250 toneladas de cocaína transitaban cada año por territorio venezolano rumbo a Estados Unidos.
Los vínculos con las FARC
Los fiscales describen alianzas con las FARC, el ELN, el cartel de Sinaloa, los Zetas y la banda criminal Tren de Aragua, así como el uso de pasaportes diplomáticos, aeropuertos controlados por autoridades y rutas marítimas protegidas por fuerzas estatales para mover la droga.
Por ejemplo señalan que durante el paso de Maduro por la Cancillería venezolana, proporcionó pasaportes diplomáticos a narcotraficantes y facilitó el uso de aviones privados bajo inmunidad diplomática para mover ganancias del narcotráfico desde México de vuelta a Venezuela sin escrutinio policial.
El fiscal señala un ecosistema criminal donde las FARC actúan como productores, el Cartel de los Soles como el facilitador logístico y protector estatal, y los carteles mexicanos como los distribuidores finales que introducen la mercancía en el mercado estadounidense
El ministro de Interior y Justicia, Diosdado Cabello, también imputado en la causa (EFE/ Miguel Gutiérrez)
La causa está pendiente ante el juez federal Alvin K. Hellerstein, magistrado del distrito sur de Nueva York desde 1998, que ya supervisaba el caso abierto en 2020.
El sistema judicial estadounidense tiene precedentes de procesamiento de antiguos líderes latinoamericanos capturados o extraditados, como el panameño Manuel Antonio Noriega o el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, también juzgados en tribunales federales de Estados Unidos.

