El operativo lanzado el sábado por Estados Unidos, que culminó con la captura del autócrata venezolano Nicolás Maduro y con un Donald Trump que anunció que se haría cargo de la transición en Venezuela, causó sorpresa en EE.UU. por su alcance y expertos consultados por Clarín advierten algunas señales preocupantes.
Por un lado, afirman que el operativo “viola no solamente el derecho internacional sino también la ley estadounidense” y por otro resaltan la incertidumbre y el riesgo que se abre en el país caribeño bajo la gestión de Trump. Pero, además, especialistas señalan cómo podría impactar esta ofensiva en el marcado petrolero a corto y largo plazo y el interés de Trump en ese sector.
Javier Ruiz, abogado especialista en derecho internacional y consejero de la Corte Penal Internacional de La Haya, dijo a Clarín que “la operación de Trump desde el punto de vista del derecho internacional es una operación ilegal, es un acto de agresión armada en el cual está violando no solo el derecho internacional, sino también la ley estadounidense”.
“Primero, viola la ley de EE.UU. porque no ha dado las 48 horas de anticipación que debe pedirse la autorización al Congreso. Y, segundo, no está justificada la amenaza de la seguridad nacional” , asegura.
El experto señala que “para el derecho internacional el operativo de Trump es un acto de agresión liso y llano en términos de que viola la prohibición del uso de la fuerza de la carta de la ONU”.
¿Pero qué podía haber hecho Trump dentro del marco de la ley? Ruiz asegura que “el remedio legal que tenía Estados Unidos es el documento del ex secretario de la ONU Kofi Annan que señala que si un gobierno viola los derechos humanos de sus propios ciudadanos, hay responsabilidad de la comunidad internacional de protegerlo y tiene la obligación de poder hacerlo”.
El experto afirma que este es el argumento que se utilizó en el caso de Libia, en Siria en 2018 y en el bombardeo de la OTAN de Kosovo. “La responsabilidad de proteger con una resolución de la Asamblea General de Naciones Unidas sin pasar por el Consejo de Seguridad hubiera tenido el viso de legalidad que necesita el ataque”.
Ruiz señala que aún no está claro qué significa que Estados Unidos esté a cargo del gobierno de Venezuela hasta que se realice una transición ordenada. “Los remedios de la justicia transicional son: amnistía, conmutación de penas, monitoreos externos de una transición política”, explica. “Nos encontramos con una situación de más incógnitas que certezas porque Trump ha descabezado el gobierno, pero ha mantenido el régimen. Se lo llevó preso a Maduro, pero no sabemos si él quiere cambiar al régimen”, afirma.
Uno de los elementos clave en la ofensiva contra Maduro es el petróleo. Trump mencionó varias veces el tema como fundamental en su ofensiva. Francisco Monaldi, director del Programa de Energía para América Latina en el Centro de Estudios Energéticos del Instituto Baker de Políticas Públicas de la Universidad Rice, es uno de los mayores expertos de EE.UU. en petróleo.
Consultado por Clarín, el experto de origen venezolano señaló que “Estados Unidos puede ahora hacer que las exportaciones de petróleo que iban al mercado negro de China se redirijan hacia los Estados Unidos. Obviamente, eso solo lo harían en caso de que el régimen en Venezuela esté cooperando, porque hasta ahora lo que tenemos es una salida de Maduro, pero ahí está el resto del régimen en pie”, advierte Monaldi.
El experto explica que Venezuela exportaba medio millón de barriles de petróleo a EEUU. antes de las sanciones que el propio Trump impuso en 2019. “Hoy exporta apenas 140 000. El resto de las exportaciones casi todas iban a China”, señala.
Además, puntualiza, “a las refinerías de la costa de Texas y Luisiana les gustaría recibir ese petróleo que es pesado y esas refinerías están diseñadas para procesar ese tipo de crudo que se vende a descuento, por tanto tendrían mayores márgenes de refinación y también podrían reducir un poco los precios de productos refinados en Estados Unidos”.
El segundo potencial efecto, agrega Monaldi, sería la posibilidad de que bajara el precio internacional. “Si Venezuela vuelve a exportar todo lo que exportaba antes del bloqueo habrá más petróleo en el mercado y por tanto quizás bajaría un poco el precio en el mercado global. Pero eso requeriría que el gobierno de Venezuela actual cooperara e hiciera lo que lo que Trump quiere que haga”.
El experto señala que, en el largo plazo, Estados Unidos se podría beneficiar por el acceso de compañías petroleras estadounidenses a producir en Venezuela. “Obviamente la primera empresa beneficiada es Chevron porque que ya produce 250.000 barriles en Venezuela y tiene contratos firmados y operaciones. Puede subir la producción relativamente rápido, tiene todavía potencial para expandir su producción”.
Las otras empresas, afirma Monaldi, “van a esperar y van a tener muchísima más claridad en términos del marco jurídico, del marco contractual, fiscal, etcétera, para saber si sienten que la relación entre los riesgos y los retornos es atractiva”. “Más a largo plazo el hecho de que se produzca más petróleo en el hemisferio occidental siempre es algo que valoran en Estados Unidos desde punto de vista de seguridad energética”, destaca.
El experto afirma que “aunque Brasil, Argentina y Guyana están subiendo la producción, Venezuela tiene el mayor potencial de incremento incluso mayor que el de Brasil. Eso no significa que se va a lograr, pero tendría la posibilidad si todo se alineara, en particular la parte política”.
Para Michael Shifter, ex director de InterAmerican Dialogue, hoy profesor de estudios latinoamericanos en la Universidad de Georgetown, el conflicto con Venezuela “al final, se convirtió casi en un asunto personal de Trump contra Maduro, no una cuestión de cambiar el régimen como tal, sino de derrocar a Maduro y llevarlo ante la justicia por los delitos de los que se le acusa”, señaló.
“No es de extrañar que la operación militar se desarrollara sin contratiempos y fuera un éxito. Lo que sí sería sorprendente, sin embargo, es que la intención anunciada por Trump de «gobernar» Venezuela tuviera el mismo éxito. Trump parece minimizar los enormes riesgos que conlleva tomar el control y gestionar un país enorme y complejo, donde el chavismo lleva más de un cuarto de siglo afianzado y donde operan libremente grupos criminales, como la insurgencia colombiana del ELN”, afirma.
Para Shifter, “pensar que los venezolanos simplemente seguirán las instrucciones de Estados Unidos sobre cómo organizar y gestionar su país y se alinearán sin resistencia ni oposición significativas es ilusorio”. “Trump parece minimizar la tarea que le espera en Venezuela, pero la cuestión podría acabar consumiendo los últimos tres años de su administración”.
“No es de extrañar que Trump haya enmarcado la justificación de la intervención militar y la destitución de Maduro en términos de apropiación y desarrollo del petróleo”, señala el experto. “El primer año del segundo mandato de Trump ha demostrado que lo que le motiva principalmente es acumular tanto dinero y poder como sea posible. En Venezuela, eso significa petróleo”.
Shifter menciona otro punto significativo, la descalificación de la opositora María Corina Machado, premio Nobel de la Paz, de quien dijo que no contaba con suficiente respaldo en su país. “Es lamentable, pero no sorprendente, que Trump haya menospreciado tanto a Machado como líder de la oposición venezolana. Para Trump, la democracia no es una preocupación: lo que le importa es el dinero, el poder y proteger al país de las drogas y los delincuentes”.
Por otra parte, señala el experto, “la intervención militar ha tocado la fibra sensible en América Latina”. “Los gobiernos democráticos de los tres países más grandes —Brasil, México y Colombia— han condenado duramente la operación militar estadounidense para derrocar a Maduro. La intervención ha aumentado considerablemente la ansiedad y la desconfianza en la región ante un presidente estadounidense que parece no estar sujeto a ninguna norma ni límite.”

