La presidenta de la Comisión Europea, la alemana Úrsula Von der Leyen, anunció poco antes del mediodía europeo, este viernes, que acababa de ordenar la activación, de forma provisional, del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur después de las ratificaciones de ayer en Argentina y Uruguay.
Si los plazos se cumplen y, además de Argentina y Uruguay, Brasil y Paraguay consiguen ratificar y notificar a Bruselas durante el mes de marzo, el acuerdo entrará en vigor para todo el Mercosur y toda la Unión Europea a partir del primer día del segundo mes, a contar a partir de esas notificaciones. Es decir, el acuerdo se aplicará desde el 1 de mayo.
El tratado eliminará aranceles a más del 90% del comercio entre los 27 estados de la UE y los fundadores del Mercosur: Argentina, Uruguay, Brasil y Paraguay. Los dos bloques reúnen el 30% del Producto Interno Bruto mundial y más de 700 millones de consumidores.
Von der Leyen explicó que, en la cumbre europea extraordinaria de enero, los gobiernos le dieron su visto bueno (por mayoría cualificada, contra el voto de países como Francia o Polonia) para que, en cuanto empezaran las ratificaciones en el Mercosur, Bruselas activara el acuerdo de forma provisional.
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El Parlamento de Uruguay aprobó el acuerdo Mercosur-Unión Europea. De esta forma, se convirtió en el primer país del bloque en hacerlo.
Una semana después de aquella cumbre, el Parlamento Europeo, por un margen muy corto (334 contra 324 votos) aprobó enviar el texto al Tribunal de Justicia de la Unión Europea, bloqueando así su ratificación parlamentaria.
Algunos eurodiputados contrarios al acuerdo cantaron victoria, porque creían que esa decisión bloqueaba también la activación provisional del acuerdo al menos unos 18 meses, el plazo que se estima que pueden tardar los jueces europeos en emitir su dictamen.
Pero el texto del acuerdo es claro y no es necesario esperar a la ratificación del Parlamento Europeo para que entre en vigor de forma provisional. El acuerdo asegura que, del lado de la Comisión Europea, sólo era necesaria una ratificación en los países de Mercosur para anunciar esta aplicación provisional.
Este viernes Von der Leyen volvió a explicar los beneficios del acuerdo y dijo que “otorga a Europa una ventaja estratégica de primer movimiento en un mundo de competencia feroz y horizontes cortos”.
La presidenta recordó que “la aplicación provisional es, por su naturaleza, provisional. Y que, de acuerdo a los tratados europeos, el acuerdo sólo será definitivo cuando el Parlamento Europeo haya dado su consentimiento”.
La aplicación provisional del acuerdo es únicamente sobre su parte comercial. El resto del acuerdo de asociación deberá esperar a la ratificación del Parlamento Europeo.
¿Qué cosas cambian el 1 de mayo?
Lo que cambia a partir del 1 de mayo es lo negociado en el rubro comercial. Casi el 92% de los intercambios comerciales entre el Mercosur y la Unión Europea quedarán libres de aranceles. En algunos sectores ese cambio será inmediato y en otros habrá períodos transitorios que irán desde cinco hasta 15 años.
Por ejemplo, el arancel del 35% que pagan hoy los autos europeos al ingresar al Mercosur se reducirá progresivamente, no el 1 de mayo.
El resto de los productos tecnológicos europeos no tienen esos períodos de reducción progresiva y perderán los aranceles en mayo. Pasará igual con los productos de las farmacéuticas europeas, entre ellas gigantes mundiales como Bayer, Novartis, Pfizer, Roche, Sanofi o GSK. También entrarán sin aranceles a Mercosur los productos textiles.
En Europa se mira sobre todo al efecto que tendrá el ingreso anual de 99.000 toneladas de vacuno con arancel al 7,5%, de 180.000 toneladas de carne de ave que irá perdiendo progresivamente su arancel, de 180.000 toneladas de azúcar sin arancel, así como de 450.000 toneladas de etanol de uso químico sin arancel y 200.000 toneladas “para otros usos” con arancel reducido.
El mercado europeo se abre sin arancel para los vinos, los aceites y las frutas procesadas del Mercosur.
También cambiará ya la forma en que las empresas europeas puedan pelear por licitaciones públicas en Mercosur y las de Mercosur en Europa. Podrán prestar libremente servicios financieros, logísticos o digitales sin más autorizaciones que las empresas nacionales.
Según Von der Leyen, el acuerdo con Mercosur “es uno de los acuerdos comerciales más trascendentales de la primera mitad de este siglo. Es una plataforma para un compromiso político profundo con socios que ven el mundo como nosotros. Y que creen en la apertura, la cooperación y la buena fe. Socios que entienden que un comercio abierto y basado en normas ofrece resultados positivos para todos”. Le faltó decir: no como Estados Unidos.
El acuerdo encarna, según la presidenta del brazo ejecutivo de la Unión Europea, “el espíritu con el que Europa actúa en la escena mundial. Europa se está volviendo más fuerte y más independiente. Nuestras empresas, nuestros trabajadores y nuestros ciudadanos cosecharán los beneficios, y deberían cosecharlos lo antes posible. Esto trata de resiliencia, de crecimiento y de que Europa dé forma a su propio futuro”.
Cuando la justicia europea tome una decisión definitiva el texto volverá al Parlamento Europeo. En el peor de los casos los eurodiputados podrían votar en contra y se suspendería la aplicación del acuerdo, pero las mayorías actuales, que en 18 ó 24 meses serán las mismas porque no hay elecciones europeas hasta junio de 2029, deberían sumar los votos suficientes para su aprobación.
Además, habrán pasado casi dos años de aplicación. Sucedió lo mismo cuando la Unión Europea decidió aplicar de forma provisional el acuerdo con Canadá. Cuando este llegó al Parlamento Europeo, fue ratificado sin apenas generar noticias. Bruselas juega así sobre hechos consumados, a pesar de que molesta sobremanera los eurodiputados, que ven como sus prerrogativas son esquivadas.



