La corte suprema de Brasil halló culpables este miércoles a dos políticos de ordenar el asesinato a tiros de la concejala Marielle Franco en 2018, un caso que conmocionó el país. Los condenó a 76 años de prisión cada uno.
El ex diputado Chiquinho Brazao y su hermano Domingos, ex legislador de Rio de Janeiro, fueron condenados por unanimidad por cuatro jueces.
Franco, concejal y activista negra y lesbiana, fue acribillada a balazos por un expolicía el 14 de marzo de 2018. Tenía 38 años y viajaba en auto por el centro de Rio de Janeiro. Su chofer también murió.
Según la magistrada Cármen Lúcia Antunes, João ‘Chiquinho’ Brazão, ex diputado federal, y su hermano Domingos Brazão, consejero del Tribunal de Cuentas de Río, «lideraban» una organización criminal armada dedicada a la ocupación y la explotación ilegal de tierras en comunidades pobres de la zona oeste de Río.
Antunes respaldó así la tesis del relator del caso, Alexandre de Moraes, quien aseguró que los Brazão fueron los «mandantes» del asesinato a tiros de Franco y su chófer, Anderson Gomes, la noche del 14 de marzo de 2018, mientras circulaban por el centro de Río.
Para la jueza, Franco era «una mujer negra que comenzó a incomodar» los intereses de este grupo, que contó con la colaboración de los otros tres reos: Rivaldo Barbosa, exjefe de la Policía Civil de Río; Ronald Paulo Alves, expolicía militar; y Robson Calixto Fonseca, conocido como ‘Peixe’, «hombre de confianza» de los Brazão.
«Quisieron dar un basta (…) La actuación de los acusados está perfectamente comprobada», apuntó Antunes, la única mujer de los diez jueces que hoy integran el plenario del Supremo brasileño.
En línea con Antunes, Cristiano Zanin, el segundo en votar, también acompañó integralmente las tesis del juez instructor De Moraes.
Así, los tres votaron por condenar a los Brazão por los delitos de «organización criminal armada, doble homicidio calificado y tentativa de homicidio», ya que en el atentado sobrevivió Fernanda Chaves, en la época asesora de Franco.
A Robson Calixto Fonseca, por organización criminal armada; a Ronald Paulo Alves, por los homicidios; y a Rivaldo Barbosa, por obstruir las investigaciones.
«Este proceso me ha hecho mucho daño espiritualmente, mucho daño psicológicamente», expresó a su vez la magistrada Carmen Lucia, única mujer de la corte suprema. «¿Cuántas Marielles permitirá Brasil que sean asesinadas?», enfatizó la jueza.
Según la corte, los hermanos Brazao «no esperaban tal repercusión» tras el asesinato de Franco.
El lunes un grupo de especialistas de la ONU afirmó en una carta que «los involucrados en la planificación y el encubrimiento de los asesinatos deben ser responsabilizados».
Rivaldo Barbosa, un excomisario de policía que fue el primero en dirigir la investigación, también fue condenado a 18 años por obstrucción a la justicia e intentar proteger a los hermanos Brazão.
El exagente de la policía militar y miembro de la milicia Ronald Paulo de Alves fue condenado a 56 años por vigilar la rutina de Franco e informar su paradero la noche de su asesinato. Y el exasesor de Domingos Brazão, Robson Calixto Fonseca, recibió una condena de nueve años por actuar como intermediario entre los acusados y miembros de la milicia.



