Es la más grande orden caballeresca de la Iglesia, nacida en torno al 1050 y con los siglos poseedora de un estatus inigualable dentro de la institución. Ahora vive uno de sus momentos más difíciles, que se sintetiza en un gran dossier sobre la mesa de trabajo del papa León XIV que puede llevar a una intervención de la Orden de Malta.
Los problemas no son nuevos y motivaron una intervención del papa argentino Francisco, que aprobó una nueva constitución en 2022. En estos casi cuatro años no se ha resuelto la cuestión más importante, que es la transformación de la antigua orden caballeresca en una orden religiosa a todos los efectos, una vieja aspiración dentro de la Orden.
Ahora el Gran Maestro, el canadiense John Dunlap, es el principal acusado de no haber puesto en marcha la transformación de la orden caballeresca en una orden espiritual a todos los efectos, con el nuevo espíritu de la Constitución. También se debía construir un monasterio para hospedar a los profesos destinados a ser consagrados frailes con la aceptación definitiva de los votos de pobreza, castidad y obediencia.
El objetivo era obligar a los profesos a hacer vida en común como en las órdenes religiosas. El papa argentino Jorge Bergoglio consideraba que el convento y la vida espiritual eran fundamentales para salvar a la Orden de Malta.
Hasta hoy nada ocurrió y no faltan las acusaciones contra el Gran Maestro John Dunlap de no cumplir lo prometido. Dunlap ha sido convocado por el papa al Palacio Apostólico Vaticano para «aclaraciones definitivas» que serían seguidas por procedimientos de fondo.
Otros temas no resueltos son la decisión de cerrar a fines de este año el ambulatorio originalmente destinado a los pobres, situado en el palacio sede de la Orden de Malta, en el centro de Roma. Los dirigentes alegan que los ambulatorios cuestan demasiado.
Las quejas se refieren también a varias sedes de las embajadas de la Orden de Malta, denunciadas por los nuncios apostólicos pontificios. En particular se refieren a una «falta de coherencia» respecto a los principios básicos de la vida religiosa.
Muchos recuerdan que las herencias millonarias de dudosa procedencia y otros escándalos, incluidos los hospitales africanos en los que se habrían practicado abortos en total desprecio por la doctrina de la Iglesia, obligaron finalmente en 2016 al Gran Maestro Matthew Festing a renunciar.
Festing quería convertir en verdaderos monjes a los profesantes, obligándolos a vivir en monasterios. El papa argentino Francisco debió disolver la congregación de los caballeros alemanes y en 2022 aprobó finalmente la reforma constitucional. Pero los grandes problemas y también los otros siguen sin resolver, y es el actual pontífice, llegado hace menos de un año, el encargado de solucionarlos.
El 1 de diciembre de 2016, el papa Jorge Bergoglio nombró al arzobispo Giovanni Becciu como su representante personal ante la Orden. En mayo de 2017, la Orden nombró al boliviano Mauro Bertero Gutiérrez para guiar el proceso de reforma constitucional. También prorrogó el mandato del después cardenal Giovanni Becciu por tiempo indeterminado.
El 10 de junio de 2023, el papa Francisco nombró al cardenal Gianfranco Ghirlanda sucesor de Becciu como patrono de la Orden. La Orden de Malta es singular: reconocida internacionalmente, posee su propia bandera, una constitución, un jefe de Estado, y emite pasaportes y sellos. Mantiene relaciones diplomáticas con cien estados y participa en las organizaciones internacionales, empezando por las Naciones Unidas.
Los críticos sostienen la necesidad de dar un gran impulso, de una buena vez, a los aspectos espirituales y religiosos. El 3 de mayo de 2023, fray John Timothy Dunlap fue elegido Gran Maestre de la Orden por un período de diez años.
La Orden tiene una historia extraordinaria, inigualada en la Iglesia. Sus orígenes se remontan a las antiguas confraternidades medievales de cristianos, laicos y monjes que hospedaban a los peregrinos que llegaban a Jerusalén, entonces dominada por los árabes.
Tras la Primera Cruzada, Jerusalén se convirtió en la capital de un reino latino y los hospitalarios recibieron cuantiosos fondos y donaciones de los cruzados y los peregrinos. En este ambiente extraordinario prosperó la Orden de Malta, que debió abandonar Tierra Santa en 1530 para trasladarse, tras tomar posesión, a la isla de Malta.



