Más de 9.000 vecinos evacuados, desbordamientos de los ríos y hasta corrimientos del suelo que están siendo analizados por geólogos: son algunas de las consecuencias extremas que se están viviendo este viernes en Andalucía, la región del sur de España, por el temporal que lleva más de 24 horas sin dar tregua.
Se trata de la borrasca Leonardo, el último fenómeno atmosférico de una cadena desmesurada de efectos meteorológicos que azotan España desde que comenzó el año.
Las inundaciones y los desprendimientos provocaron este viernes el corte de hasta 180 rutas y autopistas, 140 de ellas en Andalucía. Según informó al Dirección General de Tránsito, Cádiz es la provincia andaluza más afectada.
El desbordamientos de ríos, embalses y pantanos obligó a la evacuación de los vecinos que, en algunas localidades, se asustaron por los crujidos que sentían en la tierra.
En la provincia de Málaga encontraron el cuerpo de una mujer que desapareció el miércoles al anochecer cuando se tiró a un río para socorrer a su perro que apareció con vida horas después.
Preocupa, desde el jueves, la crecida del río Guadalquivir, especialmente a la altura de la ciudad de Córdoba, donde el nivel del río superaba este viernes los 5,5 metros. El aviso rojo marca, como límite, menos de la mitad: 2,5 metros.
En Sevilla, donde el jueves el temporal dañó un adorno de la Giralda, ícono de la ciudad, se cerraron las compuertas del muro de defensa del Guadalquivir, como medida preventiva para evitar inundaciones en los barrios.
El aeropuerto de Córdoba permaneció cerrado este viernes.
A las diez de la mañana, el presidente Pedro Sánchez se subió al helicóptero que lo trasladó desde el Palacio de la Moncloa hacia Andalucía para sobrevolar las zonas azotadas y los campos inundados por el temporal.
Este viernes, Grazalema, la localidad de la sierra de Cádiz que está en el ojo del temporal y se encuentra en emergencia hidrológica, era un pueblo fantasma. El jueves, con el agua que corría por las calles como un torrente, la Guardia Civil evacuó a todos los habitantes puerta por puerta.
La gente del pueblo, de suelo rocoso, decía oír crujidos debajo de sus pies. “La tierra tiembla y el subsuelo se mueve”, comentaba un vecino, asustado, a las cámaras de la televisión pública.
“En Grazalema, el mayor riesgo es que el terreno se hunda de manera desigual”, dijo a la prensa española el hidrogeólogo Santiago García.
“No tenemos confirmado que los ruidos que están sintiendo las vibraciones sean hidroseísmos, pero seguramente sean la combinación de distintos fenómenos”, señaló el geólogo Nahúm Méndez.
“El primero es que tenemos una gran cantidad de agua circulando por las cavidades, por los poros de la sierra de Grazalema, y, por un lado, puede ser que este simple movimiento del agua y también del aire esté golpeando las paredes y esté generando vibraciones -aclaró el geólogo-. Otra posibilidad es que estemos también teniendo hidroseísmos.”
Ese fenómeno podría producirse cuando las rocas del subsuelo se fracturan y generar pequeños eventos sísmicos o si en el terreno se detectan fallas que pueden producir pequeños temblores.
Preocupación por las represas
España cuenta con una infraestructura de 1.600 represas grandes aproximadamente. Estas obras de ingeniería, construidas en ríos o arroyos para detener, desviar o almacenar agua, están al límite en estos días de temporal.
Un tercio de las casi 400 represas estatales, según afirmaron desde la Asociación Caminos a la prensa española, necesita refuerzos estructurales urgentemente.
Leonardo, que sigue descargando lluvias torrenciales y vientos violentos en las regiones de sur del país, dará paso el sábado a la borrasca Marta que, según las previsiones, no será menos cruel y hasta podría provocar inusuales nevadas como la que sorprendió a Madrid el 28 de enero.



