Cuando el dictador panameño Manuel “Piña” Noriega se escapó del golpe militar estadounidense en Panamá en la Navidad de 1989 y de sus ex aliados de la CIA escondido en un tarro de basura para refugiarse en la embajada del Vaticano, el laborioso y super bien informado Nuncio Apostólico, José Sebastián Laboa debió soportar la guerra psicológica de música rock de las fuerzas especiales norteamericanas durante la operación Nifty Package hasta el hartazgo y negociar su salida honrosa.
Noriega terminó condenado por narcotráfico como el presidente Donald Trump pretende hacer con otro autócrata, el jefe de estado Nicolás Maduro y su esposa, que no llegaron a tiempo al “cuarto seguro” que le habían preparado ante un ataque.
Las fuerzas de élite Delta norteamericanas, las mismas que liquidaron a Osama Bin Laden en su habitación en Pakistán, habían detonado la puerta en 47 segundos en la base venezolana de Fuerte Tiuna. Se los llevaron detenidos, ahora en un barco, para ser juzgados por narcoterrorismo en Nueva York o en Miami.
Por la diferencia horaria, Europa vio a la hora del desayuno este espectacular e ilegítimo ataque a Venezuela, una dictadura al mismo tiempo. Una clara violación al derecho internacional, con el cielo resplandeciente por los misiles, los helicópteros Hawk y los ataques a los barrios residenciales, a la Guaira y excepcionalmente, se olvidaron de la petrolera PDVSA.
Más allá de las esposas del autrócrata tropical venezolano, su represión ilegal, sus torturas, la primera inquietud europea fue otra. ¿Hasta donde va a llegar el presidente norteamericano Donald Trump con sus aventuras transnacionales, su poderío militar y su ambición por petróleo, minerales raros y recursos naturales, en un mundo asediado por el cambio climático, que él niega?
Incomodidad en París y Londres
Una manifestación frente a la Embajada de Estados Unidos en San Salvador, El Salvador. Foto: XINHUAEn Londres y en París, los jefes de gabinete de presidentes, primeros ministros y cancilleres se apresuraron a despertarlos. Eran las siete de la mañana. Un incómodo silencio fue la primera reacción.
El primer interrogante fue hasta donde llegará Donald Trump con su nuevo Far West militar. El temor de los lideres europeos es que esto se repita bajo otras circunstancias, con otros argumentos y no solo en el patio trasero de América Latina.
Ni siquiera los líderes europeos fueron informados previamente de la operación, que llevaba semanas en preparación. Los “spin doctors” llegaron a las oficinas porque el desafío no era defender a Trump y su violación de la ley internacional. Menos a Maduro y a los autócratas pero proteger la democracia, que es lo que menos le interesa al Nuevo Far West diplomático de Trump. Encontrar una fórmula en la comunicación que no defendiera la operación miliar.
En esas discretas conversaciones imaginaron el futuro de su alianza con la OTAN, el rol que podría jugar Trump en Ucrania, en los Bálticos o en Moldova. También en Cuba, Colombia, Níger o Sudán. Sintieron que todo sería posible. Estaban frente al inicio del nuevo mundo militar estratégico de Trump, donde la ley internacional iba a ser violada sin ambages, en nombre del narcoterrorismo y sus secuelas. Se llamaron por teléfono y llamaron separadamente a Trump.
Cuando el presidente de EE.UU. descartó a la candidata opositora venezolana y Premio Nobel de la Paz María Corina Machado como presidenta en Venezuela, ella llamó al candidato de la oposición presidencial del 2024, Edmundo González Urrutia, en exilio en España, a asumir inmediatamente la presidencia. «Venezolanos, la hora de la libertad ha llegado», dijo.
Manifestantes frente a la Casa Blanca en Washington, contra la intervención en Venezuela. Foto: AP La fórmula de Emmanuel Macron
Después de hablar con Donald Trump, con Javier Milei y con el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, el mandatario francés Emmanuel Macron decidió “defender la transición pacífica en Venezuela”, liderada por Edmundo González Urrutia, que debe regresar al país.
El presidente Emmanuel Macron se complace en que «el pueblo venezolano esté ahora libre de la dictadura de Nicolás Maduro y solo puede alegrarse”, escribió en un mensaje en X.
“Al confiscar el poder y destrozar las libertades fundamentales, Nicolas Maduro ha realizado un atentado grave a la dignidad de su propio pueblo” escribió Macron, sin mencionar a Trump o Estados Unidos una sola vez.
Hizo un llamado “a una transición pacífica y democrática, que respete la voluntad del pueblo venezolano. Considera que el presidente Edmundo González Urrutia, elegido en 2024, debe garantizar esta transición lo más rápido posible”.
El líder de la populista de izquierda Francia Insumisa, Jean Luc Mélenchon, a quien Hugo Chavez y Maduro ayudaron en su campaña electoral, declaró en X que Emmanuel Macron «es una vergüenza para nosotros» y que su «postura no refleja la voz de Francia». «Está abandonando el derecho internacional. Un día sombrío para nuestro país», añadió. En la plaza de la República, en París, quemaban en una manifestación banderas norteamericanas.
Venezolanos en Miami celebran con una foto del secretario de Estado Marco Rubio. Foto: EFE Condena a la francesa
El ministro de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, emitió un comunicado en X, en el que afirmó que «al arrebatarle el poder al pueblo venezolano y privarlo de sus libertades fundamentales, Nicolás Maduro ha violado gravemente su dignidad y su derecho a la autodeterminación».
Sin embargo, considera que la operación estadounidense «contraviene el principio de no uso de la fuerza que sustenta el derecho internacional». «Francia reitera que ninguna solución política duradera puede imponerse desde el exterior y que sólo los pueblos soberanos deciden su futuro», añadió.
El Secretario General de la ONU, António Guterres, compartió la inquietid francesa. Expresó su preocupación el sábado «por el incumplimiento del derecho internacional en la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos”, según declaró su portavoz en un comunicado.
“La operación estadounidense sienta un precedente peligroso”, según Guterres, quien instó “a todos los actores en Venezuela a participar en un diálogo inclusivo, con pleno respeto a los derechos humanos y al Estado de derecho”.
La demorada reacción de Keir Starmer
El primer ministro británico Sir Keir Starmer tardó muchas horas en reaccionar. Primero decidió hablar con Donald Trump y luego, al atardecer británico, emitió su opinión.
«El Reino Unido ha apoyado durante mucho tiempo una transición de poder en Venezuela. Consideramos a Maduro un presidente ilegítimo y no derramamos lágrimas por el fin de su régimen” escribió Starmer en una declaración, sin nombrar a Trump.
«Esta mañana reiteré mi apoyo al derecho internacional. El gobierno del Reino Unido discutirá la evolución de la situación con sus pares estadounidenses en los próximos días, mientras buscamos una transición segura y pacífica hacia un gobierno legítimo que refleje la voluntad del pueblo venezolano”, escribió el jefe del gobierno británico.
Para el reino, el problema es la ilegitimidad de la ley internacional que Trump usó en el ataque. Este mismo sábado, Starmer había declarado que «querría hablar» con el presidente estadounidense para «establecer los hechos» sobre la operación. Añadió que el Reino Unido no participó en los ataques.
Preocupación en el mundo
«Todos los países deberían estar preocupados» tras los ataques en Venezuela, afirmó un experto en derecho militar.
No existe una «base legal plausible» para la operación militar estadounidense que condujo a la captura de Nicolás Maduro, declaró Geoffrey Corn, ex asesor de las fuerzas armadas estadounidenses.
«El gobierno ha estado construyendo la arquitectura para un argumento legal con esta… teoría del narcoterror de la legítima defensa, que ha sido casi universalmente condenada como inválida por los expertos en derecho internacional», afirmó el académico de la Universidad Tecnológica de Texas.
Cree que las consecuencias de los ataques de hoy podrían ser «muy significativas».
«Creo que todos los países deberían estar preocupados», dijo Corn.
«Nunca hemos llegado tan lejos como ahora… Los países más pequeños de la región, que la administración Trump percibe como un desafío a nuestra política exterior o agenda nacional, tienen motivos legítimos para estar preocupados».
La postura de España
España no reconoció al régimen de Maduro. “Pero tampoco reconocerá una intervención que viola el derecho internacional y empuja a la región a un horizonte de incertidumbre y belicismo. Pedimos a todos los actores que piensen en la población civil, que respeten la Carta de Naciones Unidas y que articulen una transición justa y dialogada” segun informó su presidente Pedro Sánchez en X.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, calificó de “legítima” la operación militar estadounidense en Venezuela el sábado, calificándola de «intervención defensiva», y enfatizó que no se debe usar la fuerza militar para lograr un cambio de régimen.
«De acuerdo con la postura sostenida por Italia desde hace tiempo, el gobierno cree que la acción militar externa no es la manera de acabar con los regímenes totalitarios. Pero al mismo tiempo considera legítima una intervención militar defensiva contra ataques híbridos (…), así como en el caso de entidades que alimentan y promueven el narcotráfico», declaró en un comunicado.
Israel, por su parte, dio la bienvenida a la operación estadounidense en Venezuela, «liderada por el presidente estadounidense Donald Trump, quien actuó como un líder del mundo libre», en un mensaje enviado por su ministro de Asuntos Exteriores el 10 de marzo.
«En este momento histórico, Israel apoya al pueblo venezolano, amante de la libertad, que ha sufrido bajo la tiranía ilegal de Maduro». «Israel celebra la destitución del dictador que lideró una red terrorista y de narcotráfico», añadió Gideon Saar.
La Unión Europea y Francia pidieron a los aviones que no sobrevuelen el espacio aéreo venezolano por temor a la posibilidad de un segundo ataque militar.

