El gobierno de Donald Trump sufrió este martes un fuerte golpe interno por la guerra que lanzó junto con Israel contra Irán: uno de los principales responsables antiterroristas de su gobierno renunció con una carta explosiva en la que dijo que se oponía a la ofensiva en el país persa porque Irán “no representaba una amenaza inminente” para Estados Unidos, el principal argumento que esgrimió el presidente para atacar.
Joe Kent dejó el cargo de director del Centro Nacional de Contraterrorismo y es el primer alto funcionario del gobierno que renunció por la guerra, que ya lleva más de dos semanas sin señales de que vaya a terminar pronto, a pesar de los posteos optimistas de Trump en las redes sociales. Es un fuerte signo de que los cuestionamientos a la guerra ya llegan al riñón del presidente y comienzan a mostrar oposición en el mundo MAGA.
Kent no solo renunció sorpresivamente, sino que expresó claramente su descontento contra la política presidencial, algo que no es habitual en el gobierno de Trump: «No puedo apoyar en buena conciencia la guerra en curso en Irán», escribió el funcionario dimitente, en una carta dirigida al jefe de la Casa Blanca.
Y agregó una frase que causó un terremoto en Washington: «Irán no representaba una amenaza inminente para nuestra nación, y está claro que empezamos esta guerra por la presión de Israel y su poderoso lobby estadounidense.»
Como experto en el área, se mostró así claramente en contra del principal argumento de Trump para lanzar la ofensiva contra Irán: que el régimen persa estaba preparando un ataque terrorista o nuclear inminente contra EE.UU. y fue atacado en forma preventiva. Si bien el presidente nunca mostró una justificación clara de por qué golpeó militarmente al régimen de los ayatollahs, varias veces enarboló ese argumento, como también el de detener su plan nuclear.
Además, muchos creen que Trump se dejó convencer por el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y que aceptó atacar Irán pensando que la ofensiva sería breve, alentado por su rápida incursión y cambio de régimen en Venezuela.
En su carta, Kent argumenta que, en su primer gobierno Trump «comprendió mejor que cualquier presidente moderno cómo aplicar el poder militar de manera decisiva sin dejarnos arrastrar a guerras interminables. Usted demostró esto al abatir a Qasem Soleimani y al derrotar al ISIS».
Sin embargo, destaca Kent, «a principios de este gobierno, funcionarios israelíes de alto rango y miembros influyentes de los medios de comunicación estadounidenses desplegaron una campaña de desinformación que socavó por completo su plataforma «America First» y sembró sentimientos a favor de la guerra para fomentar un conflicto con Irán».
Sostiene que «esa cámara de eco se utilizó para engañarlo y hacerle creer que Irán representaba una amenaza inminente para los Estados Unidos y que, si atacaba ahora, habría un camino claro hacia una victoria rápida. Esto fue una mentira».
«Es la misma táctica que los israelíes utilizaron para arrastrarnos a la desastrosa guerra de Irak, que le costó a nuestra nación la vida de miles de nuestros mejores hombres y mujeres. No podemos volver a cometer este error», agregó.
Kent es un veterano de guerra de la ultraderecha republicana más nacionalista, ex miembro de la CIA, y ex jefe de gabinete de la directora de Inteligencia Tulsi Gabbard. Funcionarios del Pentágono ya habían dicho que no había registro de “amenaza inminente”, pero en el Congreso, a puertas cerradas.
La carta de Kent es de gran impacto porque exhibe públicamente la contradicción y ofrece argumentos en contra de la guerra no solo a la oposición demócrata sino también a republicanos que miran con recelo la incursión.
Además, muestra que la guerra tiene repercusión en el mundo MAGA, frustrado porque Trump había prometido priorizar a EE.UU. y no involucrarse en guerras. Es un llamado de atención ante un conflicto que es impopular entre los estadounidenses, según las encuestas, y ante las elecciones legislativas de noviembre, en las que el precio del combustible será clave.
Otros trumpistas de la primera hora han criticado la guerra como el podcaster Tucker Carlson, que calificó los ataques de «absolutamente repugnantes y malvados», Alex Jones y la ex representante Marjorie Taylor Greene, así como voces más moderadas como el podcaster Joe Rogan.
Trump no dudó en responder a Kent en forma despectiva. «Siempre pensé que era un buen tipo, pero siempre pensé que era débil en materia de seguridad», dijo Trump a los periodistas en el Salón Oval. «Menos mal que está fuera porque dijo que Irán no era una amenaza”. “Han sido una amenaza desde hace mucho tiempo”, señaló.
La portavoz Karoline Leavitt fue más allá: “Hay muchas afirmaciones erróneas en su carta», afirmó y cuestionó que Kent haya dicho que no había amenaza inminente. «Esa es una falsedad que los demócratas y algunos medios liberales repiten», añadió, asegurando que existían «pruebas contundentes» de que Teherán se estaba preparando para atacar intereses estadounidenses.
También rechazó el tema de que Trump haya actuado por influencia de Israel. «Es una idea absurda que nos ofende y también nos hace reír», dijo, enfatizando que el mandatario ha mantenido durante décadas una postura firme contra el desarrollo nuclear iraní.



