Tras largas jornadas de protestas en las calles de Irán contra el régimen, comenzó en las últimas horas un gradual restablecimiento de las comunicaciones que está permitiendo conocer las caras y las historias de las víctimas de la brutal represión que ejercieron las fuerzas de seguridad.
De acuerdo con organizaciones de derechos humanos, como la ONG Iran Human Rights (IHR) y la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA), hay al menos tres mil muertos producto de las violentas tácticas de las fuerzas de seguridad, que dispararon contra manifestantes en las calles y desde los techos de las casas.
Ese fue el caso de Reza Eskandarpour, un hombre de 37 años que dirigía un taller de carpintería, que el 8 de enero en el barrio de Sadeghiyeh, en Teherán, vio cómo le disparaban a su amigo.
Corrió a ayudarlo, pero él también se convirtió en una víctima más de la represión cuando recibió seis balas de un tirador que se encontraba sobre un techo cercano: uno de los disparos entró directo a su corazón desde atrás, dos dieron en su abdomen, dos en sus piernas y uno en el cuello. Así fue revelado a IHR por parte de fuentes cercanas a la familia.
Víctimas de la represión en Iran: Reza Eskandarpour fue asesinado mientras corría a ayudar a un amigoEskandarpour había ido a protestar con cinco amigos. Antes de irse, le dijo a su mamá: «Me voy a las calles y si no vuelvo, decile a todo el mundo que di mi vida por la libertad de Irán«. Le dio las llaves de su auto y rezó, a pesar de no ser religioso, mientras su mamá y su hermana lloraban.
La familia tuvo que identificar su cuerpo entre pilas de asesinados. Reza fue enterrado en el cementerio Behesht Zahra, de Teherán. Miles de cuerpos estaban en el lugar y las familias de los fallecidos corearon consignas antigubernamentales, según la fuente, que añadió que agentes de seguridad eliminaron de los teléfonos de familiares de Reza las imágenes del entierro.
Desde la ONG indicaron que la mayoría de los fallecidos eran hombres jóvenes, aunque también hay chicos y mujeres entre los muertos por la represión.
Una de ellas es Negin Ghadimi, una joven de 28 años de Teherán, que había viajado a Tonekabon, en la provincia de Mazandarán, con su familia, donde participaron de las protestas. Según su entorno familiar, las fuerzas de seguridad dispararon directamente hacia ella y se desangró en los brazos de su padre.
Negin Ghadimi murio en los brazos de su padreEra una mujer «alegre», graduada en ingeniería biotecnológica, que amaba pintar y nadar, según contó la fuente. En la manifestación, las fuerzas de seguridad habían lanzado gases lacrimógenos, haciendo que la multitud se dispersara.
Negin y su padre se separaron del resto de la familia y él le dijo que fuera a un lugar seguro. Negin respondió: «¿Por qué deberíamos volver? ¿De qué tenés miedo?». Dio un paso adelante y fue alcanzada inmediatamente por una bala, según informó el IHR.
La joven recibió el disparo en un costado. Fue llevada a una casa cercana, pero nunca llegó a un hospital, ya que los disparos continuaron en las calles.
Pedram Saeidi fue asesinado en frente de su madre y su abuelaPedram Saeidi, también de 28 años, fue asesinado en la noche del 9 de enero frente a su abuela y su madre, cuando volvía a su casa. Según testigos del hecho, fuerzas de seguridad le dispararon desde atrás hasta matarlo tras seguirlo hacia su casa, en el barrio de Isfahan, una ciudad importante de Irán.
El testigo indicó además que las fuerzas de seguridad se llevaron el cuerpo tras matarlo y su familia desconoció su paradero por varios días. El cuerpo fue devuelto a la familia cuatro días después.
Algo similar le pasó a la familia de Sanam Pourbabaei, una joven de 26 años, que fue asesinada durante las protestas en el norte de la ciudad de Lahijan. Su familia se vio obligada a realizar repetidas visitas a las autoridades y pagar para que les entregaran su cuerpo.
La familia de Sanam Pourbabaei tuvo que pagar para que entregaran su cuerpoSanam, que era profesora de violín, recibió un disparo en la cabeza el 8 de enero, según testigos que dijeron también que la joven fue vista con amigos en la calle durante la primera noche de protestas en Pahlavi, cuando las fuerzas de seguridad abrieron fuego y le dispararon. La familia se vio obligada a enterrarla rodeada de seguridad.
La ONG Hengaw confirmó el asesinato de al menos 33 mujeres durante las protestas hasta el lunes, incluyendo una embarazada y madres de niños pequeños.
En la ciudad de Rasht, Sara Behboodi, de 45 años, murió por los tiros. Era montañista y había escalado grandes picos en Irán.
Sara Behboodi, una montañista de 45 añosEn las fotos de Behboodi se la puede ver sonriendo bajo un sol rutilante, vestida con un sombrero y chaqueta amarillos en la cima del monte Kamal, en la provincia de Azerbaiyán Oriental, a 3.700 metros de altura.
Rasht, cerca del mar Caspio, «fue uno de los principales focos de las protestas», según IHR.
Rubina Aminian, de 23 años, era estudiante de moda y diseño textil en el Colegio Shariati de Teherán. Fue asesinada la noche del 8 de enero tras salir de la institución para unirse a las protestas.
Rubina Aminian, estudiante de moda de 23 añosFuentes cercanas a su familia y testigos del hecho indicaron que la joven recibió disparos desde cerca y desde atrás. Una bala le dio en la cabeza. Miembros de su familia viajaron desde Kermanshah, donde viven, para reconocer el cuerpo.
Según contó un testigo, la familia fue trasladada hacia una locación cercana a la universidad donde se encontraron con cientos de cuerpos de jóvenes asesinados durante las protestas. La mayoría de las víctimas tenían entre 18 y 22 años y habían recibido disparos desde cerca en el cuello o la cabeza.
Tuvieron que revisar entre los cadáveres hasta encontrarla. Al principio, a la familia de Rubina no le permitieron reconocer el cuerpo y luego no les dejaban llevárselo.
Afshin Miarkiani, un reconocido atleta de taekwondo de Irán, también fue asesinado durante las protestas a comienzos de enero, mientras intentaba ayudar a otros manifestantes heridos.
Afshin Miarkiani, un atleta de taekwondo.Según indicaron testigos, las fuerzas de seguridad notaron que estaba intentando ayudar a los heridos y le dispararon por detrás. Murió en el acto.
Hasta ahora solo se han podido reconocer algunos de los cuerpos y conocer algunas de las historias detrás de la masacre represiva por parte de las fuerzas de seguridad del régimen iraní.
Las familias de los asesinados destacaron en todos los casos la gran cantidad de cuerpos apilados que había. Si bien organizaciones de derechos humanos aseguran que hay más de tres mil, un funcionario del régimen aseguró que son por lo menos cinco mil asesinados.



