La carrera por la secretaría general de las Naciones Unidas continúa incierta y cambiante: en la quinta votación de este miércoles, el diplomático argentino Rafael Grossi alcanzó un segundo lugar, mientras que la costarricense Rebeca Grynspan, que lideraba las votaciones hasta ahora, perdió fuerza, en una competencia en la que aún parece no haber consenso entre Estados Unidos y China por lo que la situación aún está abierta. En el entorno de Grossi había “entusiasmo” porque el candidato había escalado al segundo puesto.
Esta última votación para suceder a Antonio Guterres al frente del organismo llegó luego de cuatro rondas previas donde los 15 miembros de Consejo (5 de ellos permanentes, con poder de veto) calificaron a los candidatos con un “encourage” (a favor), “discourage” (en contra) y sin opinión.
El diplomático argentino Rafael Grossi alcanzó un segundo lugar. Foto: ReutersEl gobierno de Javier Milei propuso la candidatura de Grossi, diplomático de carrera y actual jefe de la Organización Internacional de Energía Atómica (AIEA), con un perfil profesional y de buen diálogo con los líderes de las potencias.
La quinta elección fue, como las anteriores, en forma anónima y los resultados no fueron comunicados oficialmente, aunque se filtraron. Para ganar, se necesita una mayoría de 9 de los 15 miembros del Consejo y ningún veto de los miembros permanentes (Estados Unidos, China, Rusia, Gran Bretaña y Francia), conocidos como P5 en la jerga de la ONU.
“Rafael estuvo más competitivo y su estabilidad a lo largo de las rondas lo ha puesto en el segundo lugar”
Se estima que en la próxima votación, donde habrá papeletas con colores, se sabrá qué candidato fue vetado por algún P5. Se estima que sería el 16 de octubre.
Más allá del juego global de presiones geopolíticas de las potencias, hay debate porque nunca una mujer ha liderado el organismo y, además, América Latina reclama su turno, luego de las jefaturas del asiático Ban-Ki Moon, el africano Kofi Annan y el europeo Guterres.
Rebeca Grynspan, ex vicepresidenta de Costa Rica. Foto: EFERebeca Grynspan, ex vicepresidenta de Costa Rica y actual secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) perdió terreno este miércoles: reunió 9 apoyos (en lugar de los 10 de la votación anterior) y tuvo 6 votos negativos (antes tenía solo 3 votos) y ninguna abstención.
El argentino Rafael Grossi, cosechó 6 apoyos (en la anterior votación había obtenido 8) y 7 votos en contra (igual que en la ronda previa), más 2 abstenciones.
Grossi superó así a Carolyn Rodrigues-Birkett, la embajadora de Guyana ante la ONU, tuvo menos apoyos (5, en lugar de los 8 anteriores) y nueve rechazos (en lugar de los 6 anteriores) y una abstención.
Carolyn Rodrigues-Birkett, la embajadora de Guyana ante la ONU. Foto: Reuters“Rafael estuvo más competitivo y su estabilidad a lo largo de las rondas lo ha puesto en el segundo lugar”, dijo a Clarín una fuente del entorno del argentino.
Grossi había sufrido un golpe en la segunda votación del 21 de agosto, y también había perdido terreno en la tercera, el 18 de septiembre. En la cuarta, el 29 de septiembre, había remontado y elevado sus chances. Ahora desplazó a la guyanesa del segundo lugar.
El ugandés Olara Otunnu obtuvo 3, 12 y 0. El resto de los candidatos como Macky Sall, Ivon A Baki, Maria Espinosa Garcés quedaron más lejos. La ex presidenta chilena, Michelle Bachelet, renunció a su candidatura el 20 de septiembre.
La puja entre Estados Unidos y China
Si bien por ahora no trasciende qué país ha votado a favor o en contra de cada candidato, se estima que Grossi cuenta con el apoyo de Estados Unidos. Si bien el diplomático argentino tiene buen diálogo con los líderes de las potencias, parecía no lograr el aval de China o Rusia, más allá de otros votos negativos que podrían ser de miembros no permanentes.
Según trascendidos, Beijing y Moscú parecían inclinarse por Grynspan o Rodrígues-Birkett. China había firmado junto a Rusia una declaración del grupo BRICS que señalaba la preferencia de una mujer para el cargo.
El desafío de EE.UU. es convencer a Beijing de que apoye a su candidato Grossi, que promueve una visión menos burocrática y de mayor relevancia de la ONU. Pero parecería que por ahora el voto chino estaría con Grynspan. Podría haber aún espacio para negociar.
El gobierno de Donald Trump no aceparía de ninguna manera a la guyanesa Rodrigues-Birkett, sobre todo por sus posiciones por Palestina, pero podía ser más flexible con Grynspan. China podría pedir algo a cambio de votar a Grossi.
Se estimaba que las chances de Grossi también podrían haberse visto impactada con la fuerte controversia que se desató en las últimas semanas con Malvinas, luego de que el Gobierno decidiera sancionar a las empresas petroleras que exploraban cerca de las islas sin autorización argentina. Y que el presidente Javier Milei reivindicara con vehemencia la soberanía de las islas en su discurso en la Asamblea General, una posición que replicó enseguida Londres públicamente.
Grossi, que cuenta con el respaldo de Francia, confiaba en tener el voto del Reino Unidos, aunque en este contexto podría cambiar la apuesta.
Además, el duro discurso del presidente Milei ante la Asamblea General, en el que calificó de “inútil” a la ONU y “parásitos burócratas” a sus funcionarios, no cayó bien en algunos ámbitos, sobre todo en los países africanos, que fueron cortejados por Grynspan.
Pero más allá de los vaivenes de los votos, no asoma todavía un claro liderazgo y se ve que la puja política continúa. Lo que importa es que haya consenso entre las potencias, sobre todo entre EE.UU. y China. Los votos del resto (Dinamarca, Grecia Pakistán, Panamá, Somalia, Baréin, Colombia, Letonia, Liberia y República Democrática del Congo) se alinean más fácilmente.
¿Un candidato alternativo?
Expertos como Thomas G. Weiss, profesor de Ciencia Política, con especialización en la política de las Naciones Unidas en la City University of New York (CUNY), sugiere que podría finalmente no haber consenso y surgir un candidato alternativo.
“Considero muy probable que ninguno de los candidatos actuales consiga el puesto. Los vetos chinos constituyen, probablemente, el precedente más relevante de una situación en la que Washington, Moscú y Beijing se enzarzan en una pugna prolongada hasta que surge un candidato ‘aceptable», dijo.
Y agregó: «Esperemos que esa persona sea tan competente como lo fue la apuesta de 1996: Kofi Annan”, en referencia a cuando el ghanés fue elegido tras no lograr consenso porque Washington vetaba la reelección del egipcio Boutros-Ghali.
Otros miran al antecedente de 1981 cuando, luego de 16 rondas de votaciones sin consenso entre Salim Ahmed Salim de Tanzania (apoyado por China y rechazado por EE.UU) y el austríaco Kurt Waldheim, se votó al peruano Javier Pérez de Cuellar recién a mediados de diciembre.


