Hugo Llorens, diplomático norteamericano y exembajador en Afganistán en plena ocupación occidental, es firme para analizar la nueva guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. “Yo creo que esto, si es corto el conflicto, puede beneficiar al presidente. Pero si esto se extiende en semanas o meses, yo creo que el presidente Trump y el Partido Republicano van a pagar un precio muy duro en las próximas elecciones de noviembre”, afirmó.
Dos semanas de combate es su expectativa. Hoy es un diplomático estadounidense retirado. A lo largo de sus 36 años de carrera, estuvo destinado en numerosos países de seis continentes. Entre 2002 y 2003, se incorporó al personal de la Casa Blanca y se desempeñó como director de asuntos andinos, asesorando al presidente y al asesor de seguridad nacional en asuntos relacionados con Colombia, Venezuela, Bolivia, Perú y Ecuador.
Llorens obtuvo una licenciatura en ciencias en servicio exterior en la Escuela de Servicio Exterior Edmund A. Walsh de la Universidad de Georgetown en 1977. Posteriormente, obtuvo una maestría en economía en la Universidad de Kent en Canterbury, Inglaterra, en 1980. En 1997, obtuvo una maestría en ciencias en estudios de seguridad nacional del National War College.
Las diferencias entre Irán, Irak y Afganistán
Hugo Llorens, diplomático norteamericano y exembajador en Afganistán. Foto: gentileza embajador Llorens-Embajador, ¿cuáles son las diferencias que usted observa entre esta operación contra Irán y la guerra tanto en Irak como en Afganistán?
-Otra vez la situación fue un poco de sorpresa porque estábamos empeñados en unas negociaciones en Ginebra, donde Estados Unidos, por vía diplomática, intentaba que Irán hiciera las concesiones necesarias de suspender su programa nuclear, ¿no? Y había también discusiones sobre los misiles iraníes y las actividades de Irán en la región, desestabilizando la zona.
Creo que cuando uno está tratando de analizar al presidente Trump, uno tiene que esperar lo inesperado
De pronto todo cambió. Obviamente el presidente Trump había amenazado con el uso de la fuerza y había desplegado una fuerza naval y aérea para poder usar el instrumento militar si era necesario. Pero yo creo que vino mucho antes. Yo creo que nadie lo esperaba. Analizando por muchos años juntos a Medio Oriente, yo creo que cuando uno está tratando de analizar al presidente Trump, uno tiene que esperar lo inesperado. Creo que es eso lo que tenemos ahora, ¿no?
-¿Qué impacto puede tener la muerte del ayatolá Khamenei, del ministro de Defensa, del comandante de los guardias de la revolución, del jefe de inteligencia de Irán? ¿Usted cree que estamos frente a la decapitación del régimen de los ayatolás?
-¡Guau! Esa es una pregunta de un millón de dólares… ¡Muy complicado! Eso es un golpe, sin duda. Imagínate que Khamenei tiene una autoridad absoluta y total. Sin duda, los informes indican que varias decenas de altos funcionarios, tanto políticos como militares, murieron en ese ataque. Yo creo que una de las cosas que diría es que el ataque fue precipitado por esta oportunidad. Tenían inteligencia de que Israel había sabido que habría esta reunión. Entonces ellos dijeron: “¿Lo hacemos o no?”. Trump es un hombre que juega así.
A mí me parece que no va a ser fácil para Trump buscar eliminar el programa nuclear
A mí me parece que no va a ser fácil para Trump buscar eliminar el programa nuclear, que ha sido el objetivo estratégico de Estados Unidos y todos sus aliados europeos. El objetivo de Naciones Unidas frente a un objetivo que es cambiar el régimen, que es un objetivo estratégico.
Yo creo que en este momento todavía la Guardia Revolucionaria en Irán tiene el control. Ellos tienen las armas y tienen gente que es muy fanática a la causa y tienen el poder. Ellos no lo van a soltar así, aunque hay una oposición muy feroz en contra del régimen. Un régimen autócrata, dictatorial. Va a ser muy difícil esta idea de que el presidente Trump le ponga la responsabilidad al pueblo iraní para que derroque al gobierno.
Esperar lo inesperado
Hugo Llorens fue embajador de Estados Unidos en Afganistán.-¿Usted cree que Trump está buscando un cambio de régimen, como en Irak? ¿Cree que lo podrá realmente conseguir en Irán?
-Creo que está buscando la posibilidad, pero yo no estoy convencido de que tenga ninguna seguridad. Él no está seguro de que pueda lograr ese objetivo. Por eso le pone la responsabilidad al pueblo iraní: “Ustedes nunca van a tener una posibilidad como esta”, les dice. Es una forma de decir que, si no sale bien, él le pueda echar la culpa al pueblo. No existieron las condiciones.
Pero hay otra cosa en esta operación militar. Hay una fuerte oposición a esta decisión interna en Estados Unidos, en el mismo movimiento de Trump, en el ala evangélica, que es muy pro-Israel y de línea dura con Irán. Pero también tienes la línea nacionalista, que cree que Estados Unidos debería enfocarse mucho más en los problemas internos: el problema económico, el problema del desempleo, el problema de pobreza que tenemos en Estados Unidos. Entonces lo que hay es división en el propio movimiento.
El concepto de una guerra, de un conflicto muy extendido con Irán, no es viable políticamente para él, particularmente en un año donde tenemos elecciones
Creo que el concepto de una guerra, de un conflicto muy extendido con Irán, no es viable políticamente para él, particularmente en un año donde tenemos elecciones en el Congreso en noviembre. Los republicanos tienen un margen muy pequeño en el manejo del Congreso. Si el presidente Trump pierde el Congreso, se acaba su agenda político-legislativa. Creo que esto es una cosa que va a durar unos días, unas semanas. Lo que tenemos que esperar es lo inesperado.
Trump va a reinventar los objetivos. ¿Recuerdan lo que ocurrió en Venezuela? Se llevaron a Maduro en una operación militar muy dramática. Decapitaron el gobierno chavista en Caracas y de pronto hubo un cierto acuerdo con ese gobierno. Yo no creo que sea exactamente la misma cosa con Irán. Es algo más complejo. Tienes el elemento de Israel y todo eso. Pero, ¿quién sabe, no?
-Irán ha respondido con ataques a las bases militares de Estados Unidos en Medio Oriente, ha bombardeado la Quinta Flota, Dubái, Qatar, Jordania, Arabia Saudita, incluso Omán… ¿Usted cree que es una guerra que se extiende en Oriente con imprevisibles secuelas?
-Ese es el peligro. Creo que muchos de los gobiernos en Europa tienen el miedo de que esto precipite una guerra regional, un conflicto más amplio. Sin duda Irán ha mostrado que tiene la capacidad de responder. Todavía tiene la capacidad de misiles de corto y mediano alcance, que pueden dar en el Golfo, en Israel, como hemos visto. Tendremos que ver cuál es la capacidad de los bombardeos de Estados Unidos e Israel para degradarles esa capacidad. Esto lo vamos a ver en los próximos días.
Tendremos que ver cuál es la capacidad de los bombardeos de Estados Unidos e Israel para degradarles esa capacidad. Esto lo vamos a ver en los próximos días
Yo no estoy en el gobierno ahora. No tengo la inteligencia de cuál ha sido el daño que han logrado estas operaciones en contra de esa capacidad de Irán para poder continuar de manera extendida estas operaciones. Una cosa sí sé: el blanco ha sido la marina iraní. Estados Unidos ha atacado fuertemente con esa idea. También contra la capacidad de Irán de bloquear el Estrecho de Ormuz, donde ustedes saben que el 25% del petróleo mundial atraviesa por ese estrecho. Entonces ese es otro elemento: no solo el de la seguridad regional, sino también un impacto económico sobre la economía mundial.
Hezbollah está muy debilitado
-¿Las milicias proiraníes van a participar? ¿Usted cree que Hezbollah, que es la milicia shiíta del Líbano, se unirá? Porque aparentemente Hezbollah tiene sospechas hoy de Irán y de los Guardias de la Revolución por un lado, porque los acusa de haber sido el factor por el que mataron a Hassan Nasrallah y, por el otro lado, porque Líbano no quiere volver a ser destruido y eso volvería a Hezbollah completamente impopular.
-Yo estoy de acuerdo con lo que usted dice. Creo que Hezbollah está muy debilitado y está en una posición muy difícil dentro del Líbano. Creo que no va a ser un factor importante dentro de la ecuación militar ahora. El punto es la capacidad de sostener el conflicto de manera extendida.
Estados Unidos tiene ciertas limitaciones (…) tienen capacidad de mantener estas operaciones por dos semanas.
Tiene que recordar también que Estados Unidos tiene ciertas limitaciones. Estas fuerzas yo creo que tienen capacidad de mantener estas operaciones por dos semanas. Hay mucha potencia militar. Tienen como 300 aviones de primera línea, tienen misiles cruceros de bastante capacidad. Yo no estoy seguro de que el comando central que está manejando esta operación haya preparado una operación que sea extendida. Creo que cuando el comandante, el almirante Cooper, habló con Trump el jueves, él habló de una operación de dos semanas. Ahí es donde yo creo que están las municiones. Yo creo que hay un límite.
-Le pueden llegar a faltar misiles. Trump cuenta con una rebelión del pueblo iraní en las calles para el cambio de régimen. Pero la represión del régimen iraní va a ser brutal. ¿Cómo van a proteger a esos manifestantes que están arriesgando la vida por el cambio de régimen?
-Eso es correcto. Es una cosa muy complicada. No creo que vaya a haber mucho apetito de salir a las calles otra vez. En el siglo XXI, el gobierno tiene las armas y es un gobierno al que no le importa la vida para nada. Ellos están dispuestos a matar al número de gente que sea necesario para retener el poder.
No hay ninguna lágrima que deberíamos llorar por Khamenei
No hay ninguna lágrima que deberíamos llorar por Khamenei. Cuando yo era ministro consejero en la Argentina, lo recuerdo muy bien, he visto la inteligencia de Khamenei. Emitió esa fatwa, creo que en agosto del 93, que realmente abrió la puerta de la decisión del ataque a la AMIA. Sin duda es un hombre asesino y malo, ¿no? Pero la gente que está ahí de la Guardia Revolucionaria es tan mala como Khamenei. Veo muy difícil, sin armas, derrocar a las fuerzas que están en el poder en Irán.
-El régimen nuevo que supuestamente va a venir, ¿qué va a hacer? ¿Van a instalar una monarquía con el hijo del sha, Reza Pahlavi, que no sabemos si está preparado para ejercer el poder porque jamás ha vivido en Irán en su adultez? ¿Usted cree que va a haber una fractura del régimen, como sucedió en Venezuela?
-Yo no tengo la bola de cristal. No estoy seguro. Asumiendo que hubiera un cambio político en Irán, yo temo que va a ser bastante caótico. No estoy seguro de cuánto realmente el hijo del sha quiere ser el hombre que manda en Irán. Yo lo veo un poco más como el rey de Afganistán después del 11 de septiembre, que creó la República Islámica y se volvió a su exilio dorado en Roma, ¿no?
Pero hay tantas facciones de oposición en Irán: si uno mira el exilio, está totalmente dividido. Pahlavi es un hombre que funciona como un factor para unir a la oposición. Pero otra vez uno tiene que mirar la física de la situación. Yo a corto plazo no veo una capacidad de un colapso del régimen. Ellos tienen su consejo temporal que han instalado, que incluye al actual presidente de Irán. Tienen a uno de los clérigos más poderosos, Arafi. Tienen al jefe judicial y todos son funcionarios de una línea muy dura, ¿no? Y ellos tienen ahí ya instalado un gobierno. Es un poco como los chavistas, ¿no? Uno puede sacar a Maduro, pero no necesariamente puede sacar el sistema.
-Si esta guerra se prolonga y el precio del petróleo sube a las nubes porque han bloqueado el Estrecho de Ormuz, ¿cuánto tiempo tiene Trump para que el conflicto no le arruine las elecciones de medio término?
-¡Es una buena pregunta! Creo que a Trump lo que le conviene es algo muy rápido. Es una acción, eso ya lo hemos dicho en el pasado. Es una operación militar espectacular, grande, potente, pero que dura muy poco y que tiene un impacto estratégico muy grande para él. Pero esta es la más complicada que él ha hecho, donde hay más incertidumbre. Si esto dura más que un par de semanas, inmediatamente va a venir un desgaste político gradual.
En este momento el pueblo de Estados Unidos, cuando sus soldados están en el exterior en medio de una pelea, naturalmente tiene la tendencia de respaldar. Pero no hay apetito del pueblo para ningún conflicto militar extendido. Realmente Trump es elegido exactamente por lo opuesto. Sí quieren un EE. UU. que sea fuerte, respetado por el mundo y que tenga seguridad. Pero la prioridad son los problemas internos. Esa es la posición no solo del Partido Republicano, también dentro del Partido Demócrata. Existe una preocupación muy grande dentro de nuestro Congreso, tanto del partido de la oposición como en el republicano, de que las decisiones del presidente de atacar Irán en conjunto con Israel, sin pedir autorización del Congreso, es algo que crea gran preocupación. Lo veremos cuando se reinicien las sesiones. Eso se va a escuchar otra vez no solo en el Partido Demócrata, sino también en el propio partido del presidente.
El condicionamiento de MAGA
– ¿Cuál va a ser la reacción de MAGA, que lo llevó al poder a Trump bajo la promesa de que no habría guerra y que no gastarían dinero en aventuras en el exterior en las cuales los americanos no tienen nada que ver?
-Yo creo que esa es exactamente la pregunta. Si uno mira el movimiento Trump, que es la base dura, la gente más a favor del presidente se divide en dos: una es la más tradicional de MAGA, que es muy nacionalista, de enfoque populista, enfocada en la economía, y no quiere guerra. Es muy sospechosa del complejo industrial militar, de las grandes corporaciones y de Wall Street. Quiere que el presidente se enfoque en los problemas del pan y la mantequilla del pueblo.
El otro grupo es el evangélico, que es muy poderoso. Es la otra mitad y esa gente sí es muy pro-Israel, ¿no? Y ellos apoyan. Yo creo que esto, si el conflicto es corto, puede beneficiar al presidente. Pero si esto se extiende en semanas o meses, yo creo que el presidente Trump y el Partido Republicano van a pagar un precio muy duro en las próximas elecciones de noviembre.



