Tres periodistas libaneses murieron el sábado en un ataque israelí en el sur de Líbano. Los periodistas fallecidos son Al Shuaib del canal Al Manar, afiliado a Hezbolá, y Fátima Ftouni del canal Al Mayadeen, considerado próximo al movimiento proiraní, además del hermano camarógrafo de esta.
El presidente libanés, Joseph Aoun, condenó «enérgicamente» la muerte de los dos periodistas y el camarógrafo y dijo que constituye «un crimen flagrante que viola todas las normas y tratados que garantizan a los periodistas protección internacional en los conflictos armados».
«Condenamos enérgicamente este ataque y pedimos a todas las instancias internacionales que actúen para poner fin a lo que está ocurriendo en nuestro territorio. Asimismo, reiteramos nuestras condolencias a las familias de las víctimas y al conjunto del sector periodístico y mediático en el Líbano», denunció en un mensaje en la cuenta de la Presidencia Libanesa en X.
El presidente libanés insistió que el ataque vulnera las normas y tratados internacionales, como los Convenios de Ginebra de 1949 y la resolución 1738 del Consejo de Seguridad de la ONU en 2006, que prohíben atacar a periodistas y trabajadores de los medios «mientras no participen directamente en las hostilidades».
Al Mayadeen defendió la labor de Ftouni, que describió como una reportera «reconocida por ofrecer una cobertura precisa y objetiva» y destacó su cobertura de «los enfrentamientos entre la resistencia y el Ejército israelí». El medio libanés denunció que ya en octubre de 2024, el ejército israelí había atacado las casas de periodistas en Hasbaya, en el sur de Líbano, matando a tres personas, entre ellos dos fotógrafos de Al Mayadeen y Al Manar.
El Ejército de Israel aseguró, tras el ataque, que Ali Shaib pertenecía a la inteligencia de la Fuerza de élite Radwan de Hizbulá «bajo el disfraz de periodista de la red Al Manar», una acusación que repite en sus ataques contra periodistas en Gaza, a los que acusa, sin aportar pruebas, de colaborar con Hamás.



