Al menos 648 manifestantes murieron en Irán desde el 28 de diciembre, inicio del movimiento de protesta contra el gobierno, anunció el lunes la ONG Iran Human Rights, con sede en Noruega.
«La comunidad internacional tiene el deber de proteger a los manifestantes civiles frente a las matanzas perpetradas por la República Islámica», declaró el director de IHR, Mahmood Amiry Moghaddam, al comunicar el nuevo balance de muertes verificado por la ONG.
IHR señaló que «según algunas estimaciones, más de 6.000 podrían haber muerto«, pero advirtió que el apagón casi total de internet impuesto por las autoridades iraníes durante casi cuatro días hace «extremadamente difícil verificar de manera independiente estos informes».
Las protestas iniciadas en Irán el 28 de diciembre de 2025 ya se han convertido en las más multitudinarias y con mayor número de fallecidos según organizaciones no gubernamentales de derechos humanos desde la muerte de Mahsa Amini tras ser detenida por no llevar bien puesto el velo islámico en 2022. A diferencia de entonces, estas manifestaciones han estallado por la inestabilidad económica, aunque han derivado en un movimiento político contra la República Islámica. En las protestas se han coreado consignas a favor de la restauración de la monarquía Pahlaví, derrocada en 1979 durante la Revolución Islámica, o se ha pedido la «muerte del dictador».
Impulsadas por comerciantes y sectores económicos afectados por la caída del rial, la moneda nacional, y la elevada inflación, miles de iraníes se han sumado a esta nueva oleada de protestas que se ha extendido por más de un centenar de ciudades.
Irán tiene una inflación anual superior al 42 % y durante 2025 la moneda iraní perdió un 69 % de su valor frente al dólar, en un contexto en el que la economía iraní ha sido golpeada por las sanciones de Estados Unidos y de la ONU por su programa nuclear.
El líder supremo, Ali Jameneí, ha dicho que su país actuará contra «quienes cometen actos de vandalismo» y no tolerará a quienes actúen como «mercenarios extranjeros», calificando a muchos de ellos de «alborotadores» y acusándoles de «complacer al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
La represión de las manifestaciones está siendo severa y las autoridades han restringido el acceso a internet en todo el país, sin que sea posible conectarse a páginas o servicios de fuera de Irán.
Al respecto, Trump ha planteado el envío de satélites de la empresa Starlink, de Elon Musk, a Irán para que internet siga funcionando.
La comunidad internacional ha reaccionado con preocupación ante la magnitud de las protestas y la represión. La Unión Europea se ha plantea nuevas sanciones a Irán y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha expresado su apoyo a los manifestantes que reclaman libertad.
En paralelo, el papa León XIV instó al diálogo y la paz, mientras Reza Pahlaví, heredero del último sha, alienta desde el exilio a los iraníes a mantener las movilizaciones.
Con información de EFE y AFP



