Este miércoles, los chicos que entran a clase a la mañana temprano en Madrid tuvieron un inesperado estímulo para salir de la cama: a las ocho nevaba en los barrios del centro de la capital.
Como si se tratara de un regalo navideño tardío, Kristin, la tercera borrasca que castiga a toda España desde hace una semana, maquilló Madrid de blanco y azotó otros municipios de la comunidad madrileña y de otras regiones del país donde las nevadas, las lluvias y los vientos violentos provocaron heridos, bloqueos en las rutas y demoras en la circulación de trenes y de aviones.
Porque lo que en el centro de la capital fue una nevada cosmética que duró un par de horas -por la altitud de entre 609 y 667 metros en la que se encuentra la ciudad-, en otras localidades de la Comunidad de Madrid obligó a suspender las clases, cortar autopistas y socorrer a personas que quedaron bloqueadas en medio de la tormenta de nieve.
La nevada fue intensa en los municipios del norte de Madrid, algunos pegados a la capital, como Las Rozas, Alcobendas, San Sebastián de los Reyes, Torrelodones, Majadahonda o Torrejón de Ardoz.
Las escuelas también estuvieron cerradas en Extremadura, en Ceuta y en 77 municipios de Almería, de Málaga y de Cádiz.
En la ciudad andaluza de Sevilla, una mujer fue herida por la caída de un árbol en los alrededores del Hospital del Virgen del Rocío y en toda la región unos 170 mil vecinos se quedaron sin luz.
En Cáceres, en la región de Extremadura, los vientos, que llegaron a los 150 kilómetros por hora, provocaron el vuelco de dos camiones en la autopista A-66.
Por las lluvias que provocaron el desbordamiento de ríos, hubo que evacuar a vecinos de Cádiz, de Jaén y de Málaga.
A las siete de la tarde, la nevada había afectado a unas 102 carreteras en todo el país, donde es obligatorio que las ruedas de los autos circulen con cadenas o con neumáticos especiales para evitar que patinen sobre el hielo.
El aeropuerto de Madrid-Barajas rehabilitó sus cuatro pistas recién a la una y media del mediodía de este miércoles.
Los españoles están cada vez más familiarizados con las tormentas feroces y los vientos despiadados que caracterizan a las borrascas. El término define al fenómeno atmosferico en el que una masa de aire presenta una presión atmosférica inferior a la del aire que la rodea. Por eso se manifiesta con descensos bruscos de temperatura, vientos y lluvias intensos que pueden provocar nevadas y granizadas.
Y cuando se las considera de gran impacto, se las suele bautizar, últimamente, con nombres de personas.
Los meteorólogos definen a Kristin como una borrasca “pequeña pero muy profunda”.
“Esta borrasca se ha combinado con la entrada de una masa de aire frío importante. Y como traía bastante precipitación, la combinación con ese aire frío ha hecho que la cota de nieve bajara drásticamente y que muchas de esas precipitaciones se hayan convertido en nevadas como, por ejemplo, las que estamos viendo en el centro peninsular”, explican a la prensa española.
En Portugal, la Autoridad Nacional de Emergencia y de Protección Civil informó que el paso de la borrasca Kristin provocó la muerte de cuatro personas.
Los madrileños vivieron este miércoles un dejà-vu de lo que sucedió el 8 de enero de 2021, cuando la borrasca Filomena acumuló entre 40 y 60 centímetros de nieve en 30 horas en regiones como Madrid, Castilla-La Mancha, Aragón, La Rioja o Navarra.
En Madrid se cerró el aeropuerto de Barajas, las rutas y autopistas colapsaron, los trenes dejaron de circular, se suspendieron las clases y miles de personas quedaron encerradas en sus casas.
La agencia Estatal de Meteorología (Aemet) confirmó que, por su intensidad en 24 horas, se trató la peor nevada en más de cien años.



