WASHINGTON — Semanas después de que el vicepresidente JD Vance advirtiera en privado al presidente Donald Trump sobre los costos de una guerra a gran escala de Estados Unidos con Irán, ahora encabeza la iniciativa para negociar el fin de la mayor crisis de política exterior que el presidente ha enfrentado durante su mandato.
Se espera que Vance, junto con Steve Witkoff, enviado especial del presidente, y Jared Kushner, yerno de Trump, viajen a Pakistán el viernes para dialogar con los iraníes, en un momento en que el alto el fuego entre Estados Unidos e Irán se encuentra bajo presión.
Sería la reunión de más alto nivel entre funcionarios estadounidenses e iraníes desde 1979.
Lo que está en juego es enorme para Trump y para Vance, cuyos encargos de mayor relevancia por parte de Trump han estado relacionados con la política interna, más recientemente como el «zar del fraude» del presidente.
Antes de que comenzara la guerra, el vicepresidente planeaba centrarse en recorrer el país antes de las elecciones de mitad de mandato, contrarrestando la preocupación generalizada por el costo de vida y la asequibilidad atacando a los demócratas por estar desconectados de la realidad y ser políticamente extremistas.
El vicepresidente JD Vance habla con la prensa antes de subir al Air Force Two, el viernes 10 de abril de 2026, en la Base Conjunta Andrews, Maryland, con motivo de su prevista partida hacia Pakistán para mantener conversaciones sobre Irán. (Foto AP/Jacquelyn Martin, pool)La guerra ha trastocado ese discurso.
El bloqueo iraní en torno al estrecho de Ormuz, una ruta petrolera clave, ha disparado los precios de la energía.
Ventajas
“El hecho de que este sea un año de elecciones de mitad de mandato representa la mayor ventaja que tienen los iraníes, y ellos lo saben”, afirmó Marc Short, quien fue jefe de gabinete del vicepresidente Mike Pence, predecesor de Vance durante el primer mandato de Trump.
“Eso supone un reto para el equipo negociador del presidente”.
Añadió: “En el mejor de los casos, las negociaciones serían exitosas y generarían una gran repercusión mediática. Pero, ¿acaso Irán no sabe que puede incumplir los términos, como ya lo ha hecho en el pasado?”.
Vance, de 41 años, se ha mantenido en gran medida al margen de otras misiones de política exterior de alto riesgo, incluida la operación para capturar a Nicolás Maduro y deponerlo como líder de Venezuela.
Se encontraba de viaje en Azerbaiyán en febrero, cuando el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, hizo una presentación solicitando la intervención de Estados Unidos en una guerra con Irán.
El martes, mientras el presidente amenazaba con aniquilar la civilización iraní, Vance se encontraba en Hungría haciendo campaña a favor de Viktor Orbán, el primer ministro nacionalista del país.
Vance encabezará ahora los esfuerzos para persuadir a los iraníes de que mantengan abierto el estrecho, incluso mientras los israelíes continúan su campaña de bombardeos contra Hezbolá, respaldado por Irán, en el Líbano.
Este conflicto, según Estados Unidos, no forma parte del actual acuerdo de alto el fuego, pero amenaza con desbaratarlo.
Su oposición inicial a la guerra está resultando atractiva para los funcionarios paquistaníes, quienes, según dos personas familiarizadas con esas conversaciones, pidieron a Witkoff que Vance se involucrara.
Posteriormente, el presidente solicitó al vicepresidente que liderara el esfuerzo de paz.
Los próximos días podrían suponer un delicado equilibrio para Vance, quien deberá trabajar estrechamente con Witkoff y Kushner, dos personas con profundos vínculos con Trump que han estado viajando por el mundo en su nombre, mientras intenta poner fin a la guerra.
Los aliados de Vance afirman que su presencia aporta formalidad y peso a las negociaciones lideradas por Witkoff y Kushner, cuyo trabajo, a menudo acelerado, se desarrolla mediante constantes llamadas telefónicas a Washington y la redacción, edición y distribución de numerosas propuestas.
Vance también se une a dos negociadores que, en una primera ronda de conversaciones, no lograron evitar la guerra.
Rol
Su participación pone de relieve la complejidad de la vicepresidencia moderna: a diferencia de otros miembros del Gabinete, Vance no tiene un rol definido constitucionalmente ni una agencia a su cargo.
Para quienes han ocupado este puesto, la falta de una línea de actuación establecida puede resultar desestabilizadora y frustrante. Como vicepresidente, Vance se ha contentado con ser una figura polivalente, dispuesto a ir donde se le necesite en lugar de solicitar tareas específicas, según una persona cercana a él que no estaba autorizada a hablar públicamente.
Pero el vicepresidente es la única persona en la administración que puede ser facultada de inmediato para asumir una misión diplomática de alto nivel y hablar como emisario directo del presidente.
“Dado que el vicepresidente tiene la capacidad de coordinar todos los asuntos como ningún otro miembro del Gabinete, es lo más parecido a un reflejo del presidente que se puede encontrar”, afirmó Philip H. Gordon, quien fuera asesor de seguridad nacional de la vicepresidenta Kamala Harris.
“El vicepresidente no tiene por qué ser el centro de todo, pero cuando se le pide que emprenda una importante misión diplomática, entonces se le otorga un poder enorme”.
En 2021, Harris fue enviada a Francia para mejorar las relaciones con el presidente Emmanuel Macron después de que Estados Unidos, Australia y Gran Bretaña cancelaran abruptamente un lucrativo y estratégicamente importante contrato de submarinos que los franceses tenían con los australianos.
Por su parte, Trump tiene un historial de enviar a su número dos a resolver espinosas disputas geopolíticas.
En 2019, Trump convocó a un desprevenido Pence al Despacho Oval y le ordenó que se dirigiera a Ankara, la capital turca, para persuadir al presidente del país, Recep Tayyip Erdogan, de que retirara sus tropas del norte de Siria.
Tras cinco horas de negociaciones, Pence logró un acuerdo de alto el fuego que Estados Unidos presentó como una victoria.
En realidad, Erdogan se negó a retirarse del enclave, ganando territorio y desplazando a decenas de miles de kurdos en la región sin pagar un precio diplomático.
Ahora, Vance tiene la tarea de ayudar a resolver un conflicto de mayor envergadura y complejidad que el que enfrentó Pence.
Antes de regresar a Estados Unidos el miércoles, Vance declaró a la prensa que había dedicado mucho tiempo a realizar llamadas telefónicas para intentar lograr un alto el fuego, pero advirtió que el presidente reanudaría los combates si la tregua no se mantenía.
“Pasé mucho tiempo al teléfono”, dijo Vance. Y añadió:
“Creo que el presidente ha conseguido un buen acuerdo para el pueblo estadounidense, pero, fundamentalmente, los iraníes tienen que dar el siguiente paso, o el presidente tiene muchas opciones para volver a la guerra”.
Para Vance, este papel de mayor relevancia podría reforzar, pero también complicar, su futuro político.
“Esto reduce cualquier oportunidad que pudiera tener de distanciarse de la política si va a ser el negociador principal”, dijo Gordon.
En varias ocasiones durante el segundo mandato de Trump, Vance expresó en privado su desacuerdo con la política exterior del presidente.
En un mensaje de chat de Signal con otros altos funcionarios de Trump a principios del año pasado, Vance dijo que consideraba que el momento elegido para la próxima operación en Yemen era un «error» y pareció cuestionar si Trump comprendía las posibles consecuencias de la acción, según The Atlantic, que publicó fragmentos de la conversación.
Vance también mantiene estrechos vínculos con algunos de los disidentes más vocales de la guerra, incluido Tucker Carlson, a quien Trump atacó el jueves junto con un grupo de críticos conservadores, diciendo que tenían un «coeficiente intelectual bajo» y que eran «unos tontos que gesticulaban sin sentido».
Mientras Vance cultiva sus ambiciones políticas, Trump ha mencionado repetidamente a Marco Rubio, su secretario de Estado y asesor de seguridad nacional, como otro posible candidato presidencial.
Rubio, en cambio, ha estado mucho más alineado con la agenda de política exterior de Trump y ha sido fundamental para ella.
En Islamabad, Vance tendrá su prueba de negociación más importante en el escenario mundial, y los expertos advierten que se enfrenta a una tarea ardua.
“A pesar de que el alto el fuego se presentó como un acuerdo, en realidad fue un acuerdo muy limitado sobre un alto el fuego, con todo lo demás por determinar”, dijo Gordon.
Añadió: «Va a ser un proceso feo, desordenado e incompleto».
c.2026 The New York Times Company




