El anuncio sorprendió a medias, porque el volumen de transacciones fuera del horario de apertura ha aumentado considerablemente en el último tiempo. Sin embargo, cuando la Bolsa de Nueva York (NYSE por sus siglas en inglés) anunció a comienzos de semana su intención de abrir una plataforma que permita «operaciones 24 horas al día, siete días a la semana» y «liquidación instantánea», más de un especialista y muchos trabajadores de los mercados financieros arquearon una de sus cejas.
¿Vale la pena realmente permitir que haya operaciones con acciones todo el tiempo, todos los días, sin parar?. Para un ámbito que respeta las tradiciones y los rituales, las campanadas a las 9.30 y a las 16 para dar inicio y finalización al ajetreo de los operadores en el parqué de Wall Street es una liturgia irremplazable.
La nueva plataforma estaría separada de la Bolsa propiamente dicha -que opera únicamente en días laborables– y permitiría la liquidación instantánea de transacciones, órdenes dimensionadas en montos en dólares y financiamiento basado en stablecoins (monedas digitales de valor estable), indicó el lunes Intercontinental Exchange, propietario de la NYSE.
Suponiendo que cumpla con los requisitos regulatorios, la plataforma impulsaría un nuevo espacio de la NYSE que apoyaría el comercio de versiones en token de acciones, destacó la bolsa.
¿Pero hasta donde es necesario el cambio? ¿Se justifica realmente ampliar el horario y el ámbito de las operaciones? Las voces surgieron a favor y en contra, tomando en cuenta variables diferentes.
Sam Burns, estratega jefe en Mill Street Research, sostiene que cuando el mercado comenzó a operar «muchas cosas se hacían en papel, la gente estaba de pie y se gritaba (…), luego tenían que anotar lo que cada uno había comprado y vendido» y contabilizarlo todo, un ritmo «imposible de seguir» si los horarios eran muy extendidos.
El paso de las décadas trajo la creación de plataformas de transacciones electrónicas que permitieron operar fuera de los horarios convencionales, lo cual tiene cada vez más adeptos.
Según un documento publicado a principios de 2025 por la Bolsa de Nueva York, «el volumen de transacciones fuera del horario de apertura ha aumentado considerablemente» desde 2019. Y se «se disparó» desde 2024, con una «media diaria de más de 61.000 millones de dólares».
El profesor de economía Steve Hanke, sin embargo, tiene sus dudas. «Históricamente, la idea de que las ventajas del trading las 24 horas del día superan sus costos tiene poco sustento», asegura el docente de la Universidad Johns Hopkins en Baltimore.
«Hay pocos acontecimientos susceptibles de influir en el mercado que ocurran fuera del horario laboral normal (…) El ‘trading’ nocturno resultó ser una pérdida de tiempo», sostiene el académico.
Para él, la única ventaja en el anuncio del NYSE serían los plazos necesarios para finalizar una transacción, un proceso que en la mayoría de los mercados bursátiles se produce al día siguiente, luego de verificar que todo está en orden.
Otra de las ventajas que podría pesar en el éxito de la nueva plataforma es que atraería a inversores más pequeños y a quienes viven fuera del continente americano.
Los nuevos pequeños inversores, «en particular los más jóvenes, parecen apreciar la idea de poder negociar acciones en cualquier momento, como lo hacen con las criptomonedas y otros activos digitales, ya sea en la noche o los fines de semana», apunta Burns.
Su impacto en las cotizaciones podría, no obstante, seguir siendo limitado. Para Burns, los inversores con grandes carteras no están necesariamente interesados en estos horarios ampliados. Y los bancos no tendrían por qué modificar sus horarios.
Por lo tanto, sostiene Burns, «aunque las Bolsas estén abiertas (de forma continua), si todo lo demás no funciona 24 horas al día, siete días a la semana, se vuelve difícil alinear todo correctamente».



