Las fuerzas de seguridad de Siria comenzaron a desplegarse este sábado en un barrio de la ciudad de Alepo, en el norte del país, luego de varios días de intensos enfrentamientos con combatientes kurdos que derivaron en un elevado número de muertos y heridos. Ante la escalada de violencia, las autoridades lanzaron el nivel más alto de alerta en la zona.
El gobernador de Alepo, Azzam al-Gharib, declaró que los continuos enfrentamientos desplazaron a aproximadamente 155 mil personas. En una conferencia de prensa, el gobernador declaró que «alrededor de 155 mil personas han sido desplazadas de los barrios de Sheikh Maqsud y Ashrafiyeh», trasladándose a otras zonas de la ciudad y a las zonas rurales circundantes.
La agencia estatal de noticias SANA reportó que dos combatientes kurdos se inmolaron en medio de las fuerzas de seguridad sin causar bajas, mientras que este sábado aún se escuchaban disparos en el vecindario de Sheikh Maqsoud.
Desde primera hora, las fuerzas de seguridad sirias peinaban el barrio tras pedir a los residentes que permanecieran en sus hogares por su propia seguridad. En tanto, cientos de personas que huyeron de la zona días antes esperaban en los accesos a que se les permitiera regresar una vez que finalicen las operaciones militares.
En ese marco, el líder supremo de Irán, Alí Jamenei, declaró al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) en un estado de alerta más alto que durante la guerra con Israel en junio pasado, según informaron funcionarios a The Telegraph, mientras el país entra en su decimocuarto día de protestas generalizadas.
Según las fuentes citadas por el diario británico, Jamenei «mantiene un contacto más estrecho con el CGRI que con el ejército o la policía porque cree que el riesgo de deserciones en esa fuerza es prácticamente inexistente, mientras que otros han desertado en el pasado».
Los enfrentamientos estallaron este martes en los vecindarios predominantemente kurdos de Sheikh Maqsoud, Achrafieh y Bani Zaid, en el norte de la ciudad, luego de que el gobierno y las Fuerzas Democráticas Sirias —la principal fuerza liderada por kurdos en el país— no lograran avances para fusionar sus fuerzas en el ejército nacional. Desde entonces, las tropas del gobierno tomaron los barrios de Achrafieh y Bani Zaid.
Los cinco días de combates dejaron al menos 22 fallecidos y más de 140.000 desplazados. Según el lado kurdo, al menos 12 civiles murieron en sus barrios, mientras que funcionarios gubernamentales reportaron el fallecimiento de al menos 10 civiles en zonas próximas controladas por Damasco.
Por su parte, el ministro de Información de Siria, Hamza al-Mustafa, dijo a la televisión estatal que los combatientes kurdos utilizaron edificios civiles —incluyendo hospitales y clínicas— durante los choques. Cada bando acusó al contrario de iniciar la violencia y de atacar deliberadamente barrios e infraestructura civil, como ambulancias y hospitales.
La Administración Autónoma Democrática del Norte y Este de Siria, liderada por kurdos y que controla gran parte del noreste del país, señaló que las fuerzas de seguridad atacaron el hospital Khaled Fajr en Sheikh Maqsoud y pusieron en peligro la vida de pacientes y paramédicos. También hizo un llamado a la comunidad internacional para que intervenga y obligue a Damasco a poner fin a los bombardeos.
El ejército sirio declaró el vecindario como una «zona militar cerrada» desde la noche de este viernes, al inicio de una «operación de limpieza».
Con información de ANSA y AP



