El líder supremo de Irán, el ayatollah Alí Khamenei, advirtió este viernes que su país «no cederá» frente a una ola de protestas que va en aumento y representa un serio desafío para la República Islámica, en el poder desde 1979.
A gritos de «muerte al dictador», los iraníes reclaman abiertamente en las calles de Teherán y otras ciudades el fin del sistema teocrático shiíta, después de casi dos semanas de un movimiento inicialmente vinculado al malestar por la carestía de la vida.
La ONG Iran Human Rights aseguró este viernes que «al menos 51 manifestantes» resultaron muertos por la represión «en los primeros 13 días de una nueva ola de protestas».
Con los ojos irritados por el gas lacrimógeno y la garganta afectada después de gritar consignas en las calles, el vendedor de teléfonos móviles Majid (nombre ficticio) piensa que las protestas no cesarán.
«Sabemos que arriesgamos nuestras vidas, pero lo hacemos igual y continuaremos haciéndolo, por un futuro mejor», dijo el manifestante a periodistas.
Las protestas en Irán llevan ya varias semanas y los enfrentamientos dejaron decenas de muertos. Foto: AP
Jamenei salió al paso este viernes en una intervención ante sus admiradores, y adoptó un tono incisivo en su discurso transmitido por la televisión estatal.
«La República Islámica no cederá ante los saboteadores», dijo.
Las declaraciones coinciden con un corte del servicio en internet en el país que, según la organización Netblocks, ya dura más de 24 horas y que inquieta a opositores en el exilio.
«La República Islámica puede intentar transformar esta noche en una masacre, bajo la cobertura del apagón total de comunicaciones», dijo la abogada iraní y nobel de la paz en 2003, Shirin Ebadi.
«El arrogante» Donald Trump
El discurso de Khamenei tuvo lugar un día después de grandes protestas en la capital iraní, Teherán.
«Ayer por la noche en Teherán, una banda de vándalos vino a destruir un edificio para rendirle pleitesía al presidente de Estados Unidos», añadió el líder supremo.
Pero «el arrogante» Donald Trump, dijo, será «derrocado».
Una imagen de redes sociales muestra una protesta en Fasa, en el sur de Irán, días atrás. Foto: AFP Trump había amenazado la semana pasada con intervenir en el país persa si el régimen mataba a quienes protestaban. «Si Irán dispara y mata violentamente a manifestantes pacíficos, como es su costumbre, Estados Unidos acudirá a su rescate», escribió el presidente de Estados Unidos en su plataforma Truth Social el viernes pasado. «Estamos preparados y listos para actuar», recalcó.
Este jueves reforzó la amenaza y hasta prometió hacerles «pagar con el infierno» las matanzas de manifestantes.
Khamenei acusó incluso al mandatario norteamericano de tener las «manos manchadas de la sangre de más de un millar de iraníes», refiriéndose aparentemente a la guerra de 12 días con Israel, el pasado junio, en la que Estados Unidos bombardeó plantas nucleares de Irán.
El ministro iraní de Relaciones Exteriores, Abás Araqchi, acusó a Estados Unidos y a Israel de injerencia.
«Tratan de transformar manifestaciones pacíficas en acciones violentas», apuntó.
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Imágenes que circularon por redes sociales mostraron multitudes de personas a pie desafiando al gobierno o conductores tocando bocinas en apoyo al movimiento en Teherán.
Otros videos registran manifestaciones en otras partes del país, incluyendo Tabriz (norte), en la ciudad santa de Mashhad (este), así como en el oeste del país de mayoría kurda, especialmente alrededor de Kermanshah.
Otros videos mostraban llamas en el edificio de la gobernación de Shazand, en el centro del país, después de que los manifestantes se congregaran en las proximidades.
El jefe del sistema judicial iraní, Gholamhossein Mohseni Ejei, advirtió que la sanción a los «revoltosos» sería «decisiva, sin ninguna compasión legal».
A su vez, la rama de inteligencia de los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico de Irán, afirmó que «la continuación de esta situación es inaceptable».
Para los Guardianes, proteger la revolución era su «línea roja».
Reza Pahlavi, hijo del sah depuesto en 1979 y figura opositora exiliada, instó el viernes a Trump a intervenir.
«Señor presidente, este es un llamado urgente por su atención, soporte y acción. Por favor, esté listo para intervenir y ayudar al pueblo iraní», escribió en sus redes sociales.
Se trata de las mayores protestas en Irán desde las que ocurrieron en 2022 tras la muerte de Mahsa Amini, arrestada por un supuesto velo mal ajustado sobre la cabeza.
Estas manifestaciones ocurren en un momento en que Irán está debilitado tras la guerra con Israel y los golpes infligidos a varios de sus aliados regionales, mientras que la ONU restableció en septiembre sanciones relacionadas con el programa nuclear del país.



