El desastroso nivel de muertos y desaparecidos entre los migrantes que buscan arribar ilegalmente a los países europeos en el Mediterráneo, habrían ya superado las mil víctimas, entre muertos y desaparecidos, en los tres primeros meses de este año.
El cálculo no tiene obviamente en cuenta los que murieron a bordo de pequeños barcos, no detectados, que sufrieron un final del invierno de tormentas y vientos huracanados en el Mediterráneo en estos últimos meses y no fueron socorridos.
“Estos inmigrantes en fuga de Africa y Medio Oriente son los nuevos desaparecidos”, dijo en Buenos Aires a “Página 12” el ex consul italiano Enrico Calamai, que salvó a perseguidos de la última dictadura militar argentina.
En España, la ONG Caminando Fronteras estimó que el año pasado frente o en las costas murieron tres mil migrantes procedentes de África, con un incremento en la ruta enrte Argelia y las islas mediterráneas de Baleares. El mayor número de víctima mortales, 1906 personas, se produjo en la ruta atlántica debido al tránsito de barcazas de gran capacidad. Otras 1037 murieron en el mar Mediterráneo. La ONG detectó 303 naufragios, de los que 121 ocurrieron entre Argelia y las Baleares.
En estos días de abril, al menos 36 migrantes murieron en dos tragedias ocurridas en el Mediterráneo y el mar Egeo, según informaron las autoridades italianas y equipos de rescate.
Dieciocho cadáveres y cinco migrantes en estado crítico, entre ellos un niño, fueron desembarcados en la isla de Lampedusa, en el extremo sur italiano, principal escenario y símbolo del drama de los que llegan vivos y muertos, a territorio europeo.
El 4 de julio, el Papa León XIV visitará la isla de Lampedusa, que los migrantes llaman la Puerte de Europa. El Papa argentino Francisco, Jorge Bergoglio, visitó la isla el 18 de julio de 2013, en su primer viaje fuera del Vaticano, tras un trágico naufragio de un barco de migrantes en el estrecho de Sicilia.
En su visita, el Papa Francisco se encontró con migrantes y celebró una misa en el campo deportivo, reclamando la atención del mundo por la tragedia sin fin que se vive en el Mediterráneo por el intento de africanos y mediorientales de poder radicarse en Europa, muchos de ellos viajando con sus familias.
El mar devuelve continuamente los cadáveres de migrantes ahogados en las costas italianas.
En el otro reciente naufragio en los últimos días, 18 personas murieron ahogadas en el Mar Egeo, en el suroeste de Turquía.
Según la guardia costera turca, 21 inmigrantes indocumentados fueron rescatados con vida, tras el naufragio de una embarcación inflable.
En esta zona mediterránea son frecuentes los naufragios de los precarios barcos que intentan cruzar de Turquía en dirección a las islas griegas, que son uno de los principales puertos de entrada a países de la Unión Europea.
Estas rutas utilizadas por miles de personas que huyen de conflictos, pobreza o persecución, siguen siendo muy peligrosas. Cada año dejan un alto número de víctimas.
Si se confirma que en los menos de los cuatro meses de este año ya hay más de mil muertos, es probable que se supere en 2026 los trágicos datos del año pasado, en el que murieron 1500 personas,según confirmó Julia Black, que dirige el Proyecto Desaparecidos.
La agencia noticiosa Associated Press preguntó varias veces “a las autoridades de Túnez, Italia y Malta” porque no comparten información relacionada con rescates de migrantes en el mar y cuales son sus políticas”.
“Ninguna respondió”, señaló la agencia Associated Press.




