La inversión estuvo destinada a la realización de aplicaciones aéreas con avión y drones, a la entrega directa de insecticidas a productores y a la puesta en marcha de un programa de créditos a tasa subsidiada, canalizados a través de Fiduciaria San Juan, con el objetivo de facilitar la ejecución de tratamientos complementarios en los establecimientos productivos.
El Plan de Control se focalizó en el primer vuelo de la plaga, considerado el momento oportuno para su intervención, y combinó distintas herramientas de manejo sanitario. En primer lugar, se realizaron aplicaciones aéreas con avión sobre aproximadamente 26.000 hectáreas de vid, utilizando productos insecticidas registrados y autorizados por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA).
Asimismo, se llevaron adelante aplicaciones mediante drones en aquellas zonas donde la normativa vigente no permite vuelos con aeronaves, alcanzando una superficie cercana a las 2.800 hectáreas.
En paralelo, se concretó la entrega directa y gratuita de insecticidas a productores, cubriendo hasta 10 hectáreas por establecimiento y el 50 % del excedente en superficies mayores, garantizando de este modo que ningún viñedo quedara sin protección. Como incentivo adicional, quienes adquirieron feromonas recibieron una cobertura del 100 % en la compra de insecticidas. En total, esta asistencia alcanzó unas 10.000 hectáreas.
Por primera vez en la provincia, el operativo incluyó una doble aplicación aérea en aquellas áreas que registraron mayores niveles de capturas de la plaga, con el objetivo de reforzar el control en las zonas de mayor riesgo sanitario.
La estrategia fue diseñada y consensuada junto a la Cámara de Comercio Exterior de San Juan, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el Centro de Ingenieros Agrónomos de San Juan, garantizando decisiones sustentadas en criterios técnicos y en la realidad productiva local.
Además, con recursos provinciales se fortaleció el Sistema de Vigilancia y Monitoreo, incrementando el número de trampas instaladas en todo el territorio. Esta mejora permitió contar con información precisa tras la finalización del segundo vuelo de la plaga.
Como resultado de este abordaje integral, al cierre de la segunda alerta de Lobesia botrana se registró una reducción del 52 % en el pico de capturas durante el segundo vuelo, evidenciando una curva notablemente aplacada y una disminución efectiva de la población de la plaga.
A diferencia de la campaña anterior, en la que se logró contener su avance, la campaña 2025–2026 permitió alcanzar una reducción concreta de las capturas, confirmando la eficacia del control químico implementado y la importancia de sostener intervenciones tempranas, coordinadas y focalizadas.
El operativo fue ejecutado por el Ministerio de Producción, Trabajo e Innovación, a través de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Agroindustria y la Dirección de Sanidad Vegetal, Animal y Alimentos, consolidando un modelo de gestión que articula inversión pública, respaldo técnico y trabajo conjunto con el sector productivo para resguardar la sanidad vegetal y el desarrollo vitivinícola de San Juan.

