La revista satírica francesa Charlie Hebdo ha publicado las caricaturas más provocadoras. Cuando satirizó al islam y al profeta, dos terroristas entraron a su redacción en París y asesinaron a tiros a sus periodistas y dibujantes. Era enero 2015. El semanario nunca abandonó la incorrección política que es su bandera. Esta vez apostó por satirizar la tragedia en un resort de esquí en Suiza, en la que 40 personas murieron en un incendio.
Esta publicación generó una gran indignación en Suiza, ya que salió a la luz precisamente cuando el país guardaba luto por las víctimas del desastre.
Un abogado de Sion y su esposa presentaron una denuncia penal contra el semanario por la caricatura en relación con la masacre de Fin de Año en Crans-Montana.
La ilustración muestra a dos esquiadores con el lema «Los quemados van a esquiar» y, debajo, «Comedia del año», en referencia a la película cómica «Les Bronzés font du ski» (Los bronceados van a esquiar).
«Les Bronzés font du ski» (lanzada en 1979) es mucho más que una simple comedia en Francia; es una verdadera película de culto. Es la secuela de Les Bronzés (1978), donde el grupo estaba de vacaciones en un resort de verano. En esta entrega, se reencuentran para pasar una semana de vacaciones en la nieve, en la estación de Val d’Isère.
La trama es una serie de situaciones catastróficas y absurdas. Los personajes representan distintos «arquetipos» de la clase media francesa: el mujeriego fracasado, el eterno desafortunado, la pareja que siempre pelea y el presumido.
Charlie Hebdo toma este tema y retrata a los esquiadores de Crans montana quemados, tras el brutal incendio durante los festejos de año nuevo.
Medios suizos informan que la pareja presentó la denuncia ante la Fiscalía del Valais. Según la agencia de noticias Keystone-SDA, el abogado y su esposa han decidido presentar una denuncia contra el semanario y el autor de la caricatura, Eric Salch.
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El video que muestra el inicio del fuego en el bar de Suiza
Según la pareja, la caricatura se rige por el artículo 135 del Código Penal suizo, que define la representación de actos de violencia brutal. La caricatura de Salch atenta contra la dignidad de las víctimas.
«No muestra la violencia sufrida para denunciarla, sino que la neutraliza con risas«, continúa la pareja, según la agencia.
«La caricatura no tiene un interés cultural, artístico, científico ni informativo preponderante«, y por ello, concluyen, «pedimos que se abra una investigación penal y que, en caso de condena judicial, se otorgue una indemnización, cuyos beneficios serán donados por el Estado a todas las víctimas».
Charlie Hebdo ha mantenido su estilo provocador y de «humor negro extremo» mucho después del atentado de 2015, lo que le ha valido numerosas críticas internacionales. A menudo, su defensa es que no se burlan de las víctimas, sino de la hipocresía de la sociedad, la política o las instituciones.
Meses después del atentado, la revista publicó caricaturas sobre Aylan Kurdi, el bebito sirio que murió ahogado en una playa de Turquía cuando su familia intentaba llegar a Europa, escapando de la guerra. La foto del niño recorrió el mundo, provocando una gran conmoción.
La viñeta mostraba al niño en la arena bajo un cartel de McDonald’s que decía: «¡Promoción! Dos menús infantiles por el precio de uno», con el título «Tan cerca de la meta».
Hubo una oleada de odio en redes sociales, acusando a la revista de racismo y falta de humanidad. La revista argumentó que la crítica era hacia el consumismo europeo que ignoraba la tragedia migratoria.
Tras el devastador terremoto en Amatrice, Italia, en 2016, que dejó casi 300 muertos, la revista publicó una viñeta titulada «Terremoto a la italiana».
La revista dibujó a las víctimas ensangrentadas y las compararon con platos de pasta: un hombre herido era «Penne con salsa de tomate», una mujer quemada era «Penne al gratín» y los cuerpos bajo los escombros eran «Lasaña».
El ayuntamiento de Amatrice presentó una denuncia por difamación. La indignación fue tal que incluso la embajada de Francia en Italia tuvo que emitir un comunicado aclarando que la revista no representaba al Estado francés.
Para los dibujantes de Charlie Hebdo, nada es sagrado. Ellos se consideran herederos de una tradición satírica francesa muy agresiva que busca «golpear» al lector para forzar una reflexión.



