Las autoridades iraníes anunciaron este jueves las tres primeras ejecuciones de presos condenados por su participación en las protestas de enero, acusados de matar a dos agentes de seguridad. Entre ellos figura Saleh Mohaddani, un joven luchador de estilo libre que había conseguido en 2024 la medalla de bronce en la Copa Saitiev.
«Los tres condenados fueron ahorcados en la ciudad de Qom tras ser declarados culpables de asesinato y de llevar a cabo acciones operativas en favor de Israel y Estados Unidos«, informó la agencia Mizan, del Poder Judicial iraní.
Los ejecutados han sido identificados como Saleh Mohammadi, Mehdi Ghasemi y Saeid Davudi. Mohammadi y Davudi fueron sentenciados a muerte por el delito de moharebeh (enemistad contra Dios), concepto legal utilizado para castigar delitos contra la seguridad pública, el islam y el espionaje.
La Justicia iraní los acusó por el homicidio de Mohammad Ghasemi Homapour y Abbas Asadi, dos agentes de Faraja -como se conoce a la policía iraní- , con «espadas, cuchillos y machetes«, en la ciudad Qom durante las protestas del 8 de enero, según informó la agencia Tasnim.
Durante el proceso, los condenados tuvieron que reconstruir el crimen del que se los acusaba. Las autoridades señalaron que los tres fueron detenidos en operaciones de seguridad e inteligencia y que confesaron los hechos en distintas fases del proceso judicial.
Tras la aprobación del Tribunal Supremo y los jueces, este jueves por la mañana se realizó la ejecución pública de los condenados en la provincia de Qom.
Las protestas antigubernamentales de enero, que pedían el fin de la República Islámica, fueron apagadas tras una brutal represión que causó la muerte de 3.117 personas, según el balance oficial, aunque organizaciones de derechos humanos como la opositora HRANA, con sede en Estados Unidos, situaron la cifra en más de 7.000 y continúan verificando otros 11.000 casos, mientras estiman 53.000 detenidos.
Además, durante 2025 Irán ejecutó a 1.500 personas, según datos de la ONU, lo que representa un aumento del 50% de ahorcados respecto al año anterior.
Saleh fue detenido el 15 de enero pasado, durante el pico por las protestas contra el régimen iraní y fue juzgado el 4 de febrero por el asesinato con un cuchillo de un agente policial. El tribunal lo condenó a una pena de «retribución recíproca» (qisas) en el mismo lugar donde se había producido el crimen.
Era un joven deportista -había cumplido 19 años la semana pasada- que en 2024 había conseguido la medalla de bronce en la Copa Saitiev, un prestigioso campeonato de lucha estilo libre en Rusia.
Según Mizan, las ejecuciones se produjeron después de que el Tribunal Supremo confirmara las sentencias y de que «se completaran los procedimientos legales, en presencia de abogados defensores».
Pero la organización Iran Human Rights (IHR), Saleh fue obligado a realizar confesiones autoincriminatorias durante la fase de investigación, de las cuales se retractó posteriormente ante el tribunal. A pesar de testificar que había confesado bajo tortura y coacción, el tribunal rechazó su alegato, basándose en las confesiones realizadas durante la reconstrucción de la escena del crimen y en «testimonios de testigos oculares» como pruebas para su condena.
El jefe del poder judicial, Gholamhossein Mohseni Ejeï, ha advertido que no habría «indulgencia» con las personas declaradas culpables de actos violentos durante las manifestaciones.
En ese sentido, IHR advirtió que hay un peligro de «ejecuciones masivas de manifestantes y prisioneros políticos en las próximas semanas«.
Antes de que se desatara la guerra, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, le había amenazado a Irán con tomar «fuertes medidas» si el régimen comenzaba a ejecutar manifestantes.



