Los servicios secretos de varios países europeos, según fuentes de seguridad consultadas en Bruselas, investigan si detrás de una serie de atentados cometidos en las últimas semanas contra instituciones judías en Europa está un grupo terrorista activado por el régimen iraní.
Teherán ya activó grupos terroristas hace décadas, antes incluso de la existencia de redes como Al-Qaeda o el ISIS, que cometieron atentados en Europa. Era la forma iraní de tomar represalias por las políticas europeas en la región, entre ellas el apoyo a Israel y a la presencia estadounidense en Oriente Medio.
Europa sufre una cadena de atentados que, aunque no han provocado víctimas mortales hasta ahora, han hecho saltar todas las alarmas. Todos tienen en común que han sido reivindicados por un supuesto nuevo grupo terrorista llamado ‘Harakat Ashab al-Yamin al-Islamiya’, que puede traducirse como ‘Movimiento Islámico de los Partidarios de los Justos’.
Las sospechas recaen en Irán porque los atentados han sido por ahora reivindicados en grupos de Telegram afines a la Guardia Revolucionaria iraní y al Hezbollah libanés, aliado de Irán.
En poco más de dos semanas hubo casi una decena de atentados, la mayoría en Bélgica y los Países Bajos. Casi todos han sido ataques directos contra instituciones judías y todos reivindicados por ese grupo.
El primer ataque se produjo el pasado 9 de marzo con el lanzamiento de cócteles molotov contra una sinagoga en Lieja, ciudad del este de Bélgica cercana a las fronteras holandesa y alemana. Dos días después, el 11 de marzo, fue atacado un centro comunitario judío en Grecia. Al día siguiente, el 12, el ataque lo recibió otra sinagoga. Esta vez en la ciudad holandesa de Rotterdam.
Pasaron dos días y el 14 volvieron los ataques, ahora contra una escuela judía en Amsterdam. Después de una semana tranquila, el 22 de marzo un ataque quemó las ambulancias de un centro judío en Londres. Al día siguiente, el 23, alguien hizo arder un auto en el barrio judío de Amberes.
Los gobiernos empiezan a tomar medidas para proteger sinagogas e instituciones educativas y culturales judías. Bélgica anunció esta semana que movilizaba con efecto inmediato 200 soldados para proteger los sitios judíos que podrían ser objeto de ataques.
Los servicios de inteligencia europeos se preguntan todavía si hay un grupo terrorista nuevo ejecutando todos esos ataques o, a la vista de que por ahora parecen ataques poco profesionales, podrían ser ataques lanzados por individuos sin filiación común pero que Irán o grupos cercanos a los Guardianes de la Revolución iraní estarían aprovechando para reivindicarlos e intentar generar miedo en las poblaciones judías de Europa.
Las fuentes consultadas en Bruselas aseguran que, de existir realmente ese grupo, sería de nueva creación porque no tiene ningún rastro pasado y no había estado bajo el radar de ningún servicio secreto. Eso es lo que les lleva a pensar que en realidad no existe por ahora un grupo como tal, sino atacantes individuales sin conexión.
Los servicios europeos temen las dos posibilidades. Si se encontraran ante un grupo real, con estructura y mandos, la inteligencia europea estaría ciega y no habría detectado la creación de un grupo que ya ataca desde Atenas hasta Londres.
Si en cambio es una simple fachada propagandística que se usa para reivindicar ataques no coordinados, su desmantelamiento sería más difícil y no podría acusarse a Irán fácilmente.
El logotipo que se usa en las reivindicaciones muestra una mano que sostiene un rifle de precisión dragunov, un modelo ruso que se fabrica desde 1963. Es un rifle muy popular, que la Unión Soviética primero y Rusia después vendieron a decenas de países, sobre todo en Oriente Medio, Asia y África. En los últimos años ha aparecido en Ucrania y en Gaza. Hasta el ISIS llegó a usarlo. En el logotipo aparece ese rifle ante un globo terráqueo. La iconografía es muy similar a la de Hezbolá.



