A más de un mes de iniciada la guerra, el presidente Donald Trump dice que negocia con Irán, aunque Teherán lo niega. Amenaza a los iraníes para que liberen el estrecho de Ormuz, pero luego afirma que podría retirarse incluso sin lograr la apertura de ese paso clave. Asegura que la guerra va a durar “dos o tres semanas más”, pero acumula tropas en el Golfo para una posible invasión terrestre, una opción que extendería mucho más el conflicto.
Sus palabras son plumas al viento y no se sabe con certeza qué va a anunciar esta noche en un mensaje que brindará desde la Casa Blanca sobre la situación en Irán. Quizás sea un refuerzo narrativo de los objetivos de la guerra por si se viene un acuerdo de paz que no se ajusta demasiado a lo que inicialmente anhelaba. Pero es un hecho que la guerra lo está complicando mucho más de lo que esperaba y busca desesperadamente una salida.
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Trump dice que «pronto» podría llegar a un acuerdo con Irán
Trump está presionado por el alza del combustible a pocos meses de las legislativas de noviembre, un salto que hizo escalar el galón a más de 4 dólares promedio en Estados Unidos (con picos de más de 6 en Manhattan) y por una creciente resistencia entre los estadounidenses a la guerra, sobre todo a una ofensiva terrestre.
Así, el jefe de la Casa Blanca busca escapar rápido del conflicto. La vía más efectiva sería lograr que Irán acepte un acuerdo que –más allá de la realidad– Trump pueda presentar como una “victoria”. Pero el régimen iraní se siente envalentonado y no parece con ganas de ceder.
En tanto, Trump analiza varias opciones posibles, como retirarse sin que se reabra el estrecho de Ormuz o una incursión de fuerzas de EE.UU. en el terreno, lo que escalaría aún más el conflicto. Ninguna de esas alternativas es fácil o rápida, coinciden los expertos, que además advierten “un riesgo de escalada”.
Analistas como Daniel Schneiderman, director del programa de Política Global e investigador senior del Programa de Seguridad de Oriente Medio de la Universidad de Pennsylvania, no creen que retirarse y dejar cerrado el paso del petróleo sea una buena idea. “Las consecuencias de dejar el estrecho de Ormuz cerrado sin una solución efectiva al problema del acceso y el paso de los buques petroleros y gasíferos serían significativas”, dijo a Clarín.
Remarca que “los mercados energéticos y los seguros para los buques que transportan el petróleo y el gas requieren una estructura y cierto grado de certeza, y dejar la situación sin resolver abre la posibilidad de que el gobierno iraní pueda crear un sistema de peaje de facto. No me imagino que la Casa Blanca desee que eso suceda, así que lo considero improbable, a pesar de las señales públicas que han dado en sentido contrario”.
Osama Khalil, director del Programa de Relaciones Internacionales de la Universidad de Syracuse, dijo a Clarín que “hasta hoy, Trump no ha demostrado flexibilidad en las exigencias maximalistas que dieron origen a este conflicto. De hecho, sus declaraciones belicosas y repetidas proclamaciones de victoria, junto con la reiteración de sus demandas, han dificultado aún más la resolución del conflicto”.
Y agregó que “esta situación se ha visto agravada por los continuos bombardeos contra infraestructuras estratégicas, incluyendo las instalaciones nucleares iraníes, así como por los asesinatos de importantes figuras políticas y militares. En consecuencia, a menos que Trump esté dispuesto a hacer concesiones significativas a Irán, es probable una mayor escalada”.
Mientras Trump hablaba de negociaciones, en los últimos días Estados Unidos ya concentró más de 50.000 tropas en el Golfo, incluidos 4.000 marines y la 82va División Aerotransportada, un cuerpo de elite, y muestra así músculo para una posible ofensiva terrestre, aunque limitada. Como dato, la coalición liderada por Estados Unidos que invadió Irak en 2003 tenía al inicio muchos más militares en zona, unos 250.000 efectivos.
Para el experto Khalil, los lugares más posibles para una invasión terrestre estadounidense serían “tres islas ubicadas en el estrecho de Ormuz (Abu Musa y las islas Tunb Mayor y Menor). Estas islas son reclamadas por los Emiratos Árabes Unidos, lo que podría utilizarse como justificación para su ocupación y eventual anexión. Trump podría creer que ocupar estas islas le permitirá declarar la victoria y obligar a Irán a hacer concesiones en las negociaciones para su devolución. Sin embargo, esta misma ilusión, que contribuyó al inicio del conflicto, ignora los evidentes peligros de cualquier operación terrestre”.
Khalil advierte que “un desembarco inicial y el mantenimiento del control de las islas no será fácil”. Resalta que la capacidad de Irán para lanzar fuego constante de artillería, drones y misiles “provocará un elevado número de bajas” y también dificultará el refuerzo de las tropas en las islas.
“Además, el ejército y las fuerzas paramilitares iraníes podrían mantener una resistencia indefinidamente”, mientras que señala que el minado iraní del estrecho puede dificultar aún más la reanudación del transporte marítimo comercial.
Además, agrega que “Irán conservará la capacidad, con el apoyo de sus aliados en Irak y Yemen, de atacar las bases estadounidenses en la región, así como la infraestructura energética de los estados árabes del Golfo, especialmente los Emiratos Árabes Unidos. Por lo tanto, incluso si se toman las islas, esto no supondrá el fin inmediato del conflicto, sino que desencadenará una escalada aún mayor con implicaciones regionales y globales”.
Max Abrahms, profesor e investigador principal en contraterrorismo del Consejo Estadounidense de Política Exterior en la Universidad Northeastern, dijo a Clarín que “Trump quiere terminar la guerra cuanto antes y declarar la victoria, y busca la manera de salir victorioso. Desafortunadamente, los líderes iraníes no parecen interesados en poner fin al conflicto”.
Y agregó que “para obligar a Irán a hacer concesiones favorables, Trump sigue amenazando con intensificar la guerra, pero hasta ahora Irán se muestra intransigente. Por esta razón, todo apunta a que Trump desplegará tropas para presionar aún más a Irán”.
Respecto a qué opciones maneja el presidente, el experto señaló que “Trump mantiene sus planes en secreto, así que aún está por verse qué hará con los soldados que se acumulan cerca de Irán. Podrían ser utilizados para apoderarse de activos petroleros iraníes, como la isla de Kharg, o para asegurar el uranio enriquecido. Sin embargo, esto probablemente aumentaría el riesgo para las fuerzas estadounidenses y sería impopular entre el ala aislacionista del Partido Republicano. También podría provocar que Irán intensifique sus ataques en la región y patrocine más terrorismo internacional”.
En definitiva, Trump quiere salir lo antes posible de esta guerra que supuso que sería corta y con apoyo europeo, pero que se prolonga mucho más de lo que deseaba. Pero salvo que consiga un acuerdo diplomático con el que pueda ofrecer una narrativa de victoria, algo que los iraníes no parecen dispuesto a otorgarle, las opciones restantes asoman muy complicadas para el jefe de la Casa Blanca.




