El pasado y el presente de la Fórmula 1 se conectarán este domingo en Palermo: el sonido singular y trepidante del motor V8 atmosférico, que tuvo su episodio final en la temporada 2013 del Gran Circo, y el manejo de Franco Colapinto, piloto de Alpine y el argentino que reavivó la pasión por la máxima categoría del automovilismo mundial en el país con su estreno en Williams dos años atrás. El road show en el trazado urbano que se diseñó en la ciudad de Buenos Aires este domingo será el acontecimiento que unirá a los dos mundos, un examen para la organización y la seguridad con el objetivo de avalar y presentar el próximo fin de semana en el Gran Premio de Miami las obras que se desarrollan en el autódromo Oscar y Juan Gálvez para el regreso al calendario de la Fórmula 1.
Palermo es un espacio particular para el automovilismo nacional. Los clásicos de la temporada internacional -también se corría en Retiro, Rosario y Mar del Plata- resultaron un preámbulo para los campeonatos mundiales que nacerían en 1950, un año después. Las carreras agitaban al público, entre velocidad y talento en pistas precarias, con bajísimos estándares de seguridad, con fardos de pasto que servían de barreras de contención. La victoria de Oscar Gálvez en 1949 fue la primera de los pilotos argentinos sobre las estrellas europeas, como Giuseppe Farina y Alberto Ascari, un éxito que recorrió el planeta. También el luto había invadido a esas pruebas de temperamento y manejo, con el accidente durante las prácticas de la carrera inicial del francés Jean Pierre Wimille, la gran figura del momento y que en su arribo a la Argentina halagó con una frase a Juan Manuel Fangio: “Un futuro gran campeón”.
Setenta y siete años después, un road show será el atractivo para un público voraz de F. 1. Porque la irrupción de Colapinto con Williams en 2024, su continuidad en Alpine el año pasado y empezar por primera vez una temporada como titular de una de las dos butacas de la escudería francesa en 2026 son un hilo que reanimó a aquellos que recuerdan los 20 capítulos del Gran Circo en el país y sumó a las nuevas generaciones, que empujan y enseñan el fanatismo por el piloto pilarense, de 22 años, en redes sociales.
En 1998, la F. 1 visitó por última vez el autódromo de Buenos Aires. Desde entonces, tres veces giró un coche de la máxima categoría en el país para el público y una cuarta fue una acción de marketing de un equipo. En 2007, José María Pechito López condujo el modelo FW29, de Williams, durante el fin de semana de los 200 Kilómetros de Buenos Aires; David Coulthard y Daniel Ricciardo giraron en trazados urbanos, con el Obelisco como eje, en 2008 y en 2012, con los modelos RB3 y RB7, respectivamente, de Red Bull Racing. El australiano, además, aceleró en las Salinas Grandes, en Jujuy.
Ahora será el turno de Colapinto, el intérprete de una jornada que combinará velocidad, el sonido ensordecedor del motor V8 atmosférico de Renault que empujará al modo Lotus E20, el aroma de los neumáticos quemados, con un show con artistas como Soledad y Luck Ra, a las 11.50 y 13.55, respectivamente; también la Orquesta Sinfónica de la Ciudad y la presencia de djs que animarán las seis horas de espectáculo. La producción será de Dale Play, propiedad de Federico Lauria, que lideró 423 shows musicales el año pasado, con artistas como Bizarrap –determinante en la campaña de Colapinto desde la Fórmula 2-, Nicki Nicole, Duki…
La apertura de los Fan Zone será a las 9 y habrá sectores de pago y públicos. Las entradas salieron a la venta el 7 de abril –se agotaron en menos de una hora- y ocho días después la organización sacó una nueva tanda, tras extender 400 metros la longitud del trazado ante la avalancha de fanáticos. Los precios de los tickets variaron entre los 80 mil y 180 mil pesos, con sectores exclusivos: Grandstands y Hospitality –una copia de un paddock de un circuito de F. 1-, con acceso diferenciado y vistas únicas de la pista y visita a boxes; 14 foodtrucks repartidos entre los dos sectores ofrecerán servicio de cafetería y comida con valores que oscilarán entre $5000 y $20.000. Además, siete pantallas gigantes servirán de soporte para el público que quede alejado de la pista y para cuando el Lotus E20 o el Mercedes W196, con el que Fangio ganó la tercera corona, recorran un sector opuesto.
Las tribunas preferenciales están identificadas con empresas que son auspiciantes del road show, algunas también lo son de Colapinto, como YPF y Mercado Libre, que en colaboración con Alpine y el Gobierno de la Ciudad son las principales banderas de la visita del pilarense. “Solo un sueño en mi mente. La próxima vuelta es en casa”, relataba el piloto en el spot que anunció la visita. La cancelación de los grandes premios de Bahréin y de Arabia Saudita se convirtió en la ventana ideal para ejecutar la presentación. Los organizadores estiman que la convocatoria superará las 500 mil personas.
Las autoridades del Gobierno porteño comunicaron que no se permitirá el acampe en las plazas Sicilia y Seeber, tampoco la venta ambulante. Además de la prohibición de acampe, también estarán vetados elementos como punteros láser, aerosoles y líquidos inflamables, bebidas alcohólicas y enlatadas, alimentos, pirotecnia y explosivos… La logística estará a cargo del Gobierno de la Ciudad y la seguridad compartida con agentes privados
La policía trabajará para evitar la ocupación del espacio público para mantener el orden y la fluidez en los accesos y en el perímetro del trazado. La reconversión del espacio urbano tendrá su capítulo final el sábado por la noche: a partir de ese momento quedará restringido para el público en general el acceso peatonal a las calles que formarán parte de la pista. Sólo podrán circular quienes forman parte de la organización y del staff técnico de Alpine, que envió un grupo de seis personas para la atención del Lotus E20 y que están involucradas en los road shows. El staff aumentará con los integrantes del departamento de marketing y comunicaciones y el equipo de filmación que acompaña en estas presentaciones.
El kartódromo internacional de Zárate y el autódromo Oscar y Juan Gálvez, dos espacios que despiden automovilismo, fueron visitados por Colapinto desde su llegada al país. “Qué bueno está esto. El primer día en la Argentina estuvo divertido. Carreritas y Gabriel Gandulia [piloto de TC Pista] grabando: mejor imposible”, señaló en redes sociales el pilarense, que se sumó al Acosta Racing Team, un equipo que fue parte de su recorrido en el automovilismo antes de viajar a Europa.
Ahí también dialogó con jóvenes pilotos de karting, firmó la trompa de un kart y disparó: “Ahora va a andar más rápido”. La respuesta del niño enseñó lo que representó esa vivencia singular: “Éste es el mejor día de toda mi vida”. El miércoles visitó las obras en el autódromo porteño, junto al jefe de Gobierno, Jorge Macri. También estuvieron Gabriel Sánchez Zinny, jefe de Gabinete; Fabián Turnes, secretario de Deportes, y el legislador Darío Nieto, que le entregó el reconocimiento a la “personalidad destacada de la Ciudad en el ámbito del deporte”.
En el recorrido, y después de posar con el mapa del circuito que recibirá el MotoGP en 2027 y se ampliará con la meta de tener la homologación de grado 1 –la única que permite recibir a la Fórmula 1–, Macri apuntó: “Vamos a tener más gente viéndolo en Palermo que la que se junta en una carrera completa de F. 1 en cualquier parte del mundo. Eso muestra dos cosas: el interés que hay por Franco y la pasión que hay por los fierros en la Argentina”; Turnes, agregó: “Estamos llevando adelante un sueño, queremos que la F. 1 vuelva a la Ciudad”.
Jugar al chef en Norimoto y recorrer un punto neurálgico del trazado, la intersección de la avenida Del Libertador y Sinclair, fueron otras distracciones para Franco. Colapinto ya disfruta una visita que siempre imaginó: “Es un sueño hecho realidad para mí llevar un F1 a mi país”.




