El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se mostró satisfecho este jueves por las conversaciones centradas en aranceles mantenidas en la Casa Blanca con su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, a quien calificó de «muy dinámico».
Lula aseguró que Trump le dijo durante su reunión en la Casa Blanca que no planea invadir Cuba
«Hablamos de muchos temas, entre ellos el comercio y, concretamente, los aranceles. La reunión transcurrió muy bien», escribió Trump en la red social Truth Social tras el encuentro, que en principio iba a estar abierto a los medios de comunicación, pero que finalmente se celebró a puerta cerrada.
Lula, en tanto, dijo que sirvió para dar «un paso importante» en la relación entre ambos países. «La buena relación entre Brasil y Estados Unidos es una demostración al mundo de que las dos mayores democracias del continente pueden servir de ejemplo para el mundo», declaró en una rueda de prensa en la embajada brasileña en Washington.
Lula busca su reelección en octubre y Trump se verá enfrentado a las elecciones de medio término, en noviembre.
Lula, alojado en la residencia del embajador brasileño en Estados Unidos, arribó a la Casa Blanca poco después de las 11.10 hora local (12.10 en Argentina) a bordo de un convoy oficial.
El presidente Trump da la bienvenida al presidente Lula de Brasil a la Casa Blanca 🇺🇸🇧🇷 pic.twitter.com/CyPfC2ENXn
— USA en Español (@USAenEspanol) May 7, 2026
La reunión es la primera que celebran en Washington en esta nueva gestión de Trump, y la segunda que sostienen desde que se vieron en Malasia el año pasado. Coincide con las críticas de Brasil a Estados Unidos por la guerra en Irán y la presión sobre Cuba, así como con la expulsión recíproca de dos funcionarios.
La agenda está marcada por un fuerte componente económico debido a las investigaciones abiertas por Estados Unidos sobre supuestas prácticas comerciales desleales de Brasil, en particular por el uso de la plataforma de pagos instantáneos PIX, creada por el Banco Central, que Washington considera perjudicial para las estadounidenses Visa y Mastercard.
También figura la cooperación contra el crimen internacional, ante la posibilidad de que Estados Unidos designe a algunos grupos criminales brasileños como organizaciones terroristas, algo a lo que se opone Brasilia por considerar que podría abrir la puerta a eventuales intervenciones en su territorio.
Asimismo, se prevé que aborden la cooperación en minerales críticos y tierras raras, dado que Brasil posee las segundas mayores reservas mundiales, después de China, y Washington busca diversificar el suministro para minar el liderazgo de Pekín.
El encuentro se produce tras las críticas de Lula a la operación de captura de Nicolás Maduro en Venezuela, a la presión sobre Cuba y a la guerra en Irán, que amenaza con provocar una escasez de fertilizantes en Brasil por el bloqueo del estrecho de Ormuz.
El segundo mandato de Trump comenzó con tensiones con Brasil, país al que impuso aranceles en represalia por el proceso judicial contra el expresidente Jair Bolsonaro, aliado del mandatario estadounidense, condenado a 27 años de prisión por liderar un golpe de Estado contra Lula.
La relación se recondujo tras un breve encuentro durante la Asamblea General de la ONU, en Nueva York, y una reunión bilateral en Malasia, en la que ambos mandatarios mostraron sintonía.
Sin embargo, el vínculo volvió a deteriorarse en los últimos días tras la expulsión, por parte de Washington, de un policía brasileño destinado en Miami, lo que llevó a Brasil a retirar las credenciales de un funcionario estadounidense en Brasilia.
En marzo, Brasil ya había rechazado conceder un visado a un asesor vinculado a Trump que pretendía visitar en prisión a Bolsonaro.




