Irán y Estados Unidos volvieron a llegar a un punto muerto el lunes sobre cómo poner fin a su guerra, mientras su alto el fuego se volvía cada vez más inestable. Ambas partes han intercambiado disparos en los últimos días, con barcos y Estados del Golfo como objetivos, y se han intensificado los combates entre Israel y el grupo político y militar libanés Hezbollah. Un evento esta semana podría destrabar la situación: el viaje de Donald Trump a China, entre el 13 y 15 de mayo, cuando se reunirá con Xi Jinping.
La volatilidad actual podría devolver a Oriente Medio a una guerra abierta y prolongar la crisis energética mundial desatada por el conflicto, mientras continúan el control asfixiante de Irán sobre el estrecho de Ormuz y el bloqueo de puertos iraníes por parte de Estados Unidos.
Se espera que Trump aproveche el viaje esta semana a China para instar al presidente chino, Xi Jinping, a presionar a Irán para que haga concesiones y ponga fin al actual limbo. Beijing es el mayor comprador del crudo sancionado de la República Islámica, lo que le da influencia.
Pero llegar a cualquier acuerdo probablemente siga siendo una tarea difícil. Irán insiste en que quiere ver el fin del bloqueo estadounidense y el levantamiento de las sanciones antes de iniciar negociaciones sobre su reserva de uranio altamente enriquecido.
Estados Unidos —e Israel— quieren que ese material sea retirado, ya que podría utilizarse para eventualmente construir una bomba, si Irán decidiera hacerlo. Teherán insiste en que su programa es pacífico, pero ha enriquecido uranio por encima de los niveles necesarios para la generación de energía civil.
Israel insiste en que el uranio enriquecido debe salir de Irán Trump manifestó el domingo que la respuesta de Irán a su propuesta más reciente era “¡TOTALMENTE INACEPTABLE!”. Poner fin al bloqueo antes de hablar del programa nuclear iraní eliminaría un importante punto de presión para Trump en las conversaciones.
Donald Trump y Xi Jinping durante una bilateral en la cumbre de la OPEC, en 2025. Foto: ReutersMientras tanto, el enfrentamiento por el estrecho —que es un punto clave de tránsito para las exportaciones mundiales de petróleo y gas natural— ha disparado los precios del combustible y ha sacudido los mercados globales.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien emprendió la guerra junto con Trump el 28 de febrero, insistió en que el conflicto “no ha terminado”, y declaró a “60 Minutes” de CBS, en una entrevista emitida el domingo, que un objetivo crucial es sacar el material nuclear de Irán. Si eso no puede lograrse mediante negociaciones, Netanyahu afirmó que Israel y Estados Unidos coinciden en que “podemos volver a enfrentarlos militarmente”.
Netanyahu también sostuvo que a los “días” del actual gobierno iraní “les queda poco —pero podrían ser muchos días”.
Estados Unidos e Israel han matado a decenas de altos funcionarios iraníes, incluido el líder supremo del país en las primeras salvas de la guerra, y el conflicto ha infligido graves daños a la economía iraní, pero su teocracia mantiene su control del poder.
Irán y EE.UU. se culpan mutuamente por el punto muerto
Trump rechazó de inmediato una nueva propuesta iraní enviada el domingo a través de Pakistán. En ella, Irán exigía reparaciones de guerra a Estados Unidos, plena soberanía iraní sobre el estrecho de Ormuz, el fin de las sanciones y la liberación de sus activos incautados en el extranjero, informó la televisión estatal iraní.
Irán también pidió un fin inmediato de la guerra, incluidos los combates entre Israel y Hezbollah, que han intercambiado fuego repetidamente aunque, técnicamente, también están bajo un alto el fuego. Ese conflicto ha incluido ataques israelíes en Líbano, la ocupación de territorio libanés y ataques mortales de Hezbollah, incluido uno que mató a otro soldado israelí, informó el ejército israelí el lunes.
“No exigimos ninguna concesión; lo único que exigimos fueron los derechos legítimos de Irán”, declaró el lunes el portavoz del Ministerio iraní de Exteriores, Esmail Baghaei. Añadió: “La parte estadounidense todavía insiste en sus puntos de vista unilaterales y en demandas no razonables”.
Irán sí ofreció, sin embargo, diluir parte de su uranio altamente enriquecido y transportar el resto a un tercer país, y pidió negociaciones de 30 días para concretar los detalles, dijeron a The Associated Press dos funcionarios regionales involucrados en las negociaciones. Los funcionarios hablaron bajo condición de anonimato para abordar la delicada diplomacia en curso.
El presidente ruso, Vladímir Putin, se ha ofrecido a recibir el uranio de Irán.
Rusia opera la única central nuclear de Irán, en Bushehr, y también se llevó parte de la reserva de uranio iraní en el acuerdo nuclear de Teherán de 2015 con las potencias mundiales. Consultado el lunes sobre los comentarios de Putin, Baghaei respondió: “En esta etapa, nuestro énfasis está en poner fin a la guerra”.
Irán mantiene sus ejecuciones
Entretanto, Irán ejecutó a otro hombre al que acusó de espiar tanto para la CIA como para el servicio de inteligencia israelí Mossad. La agencia estatal de noticias IRNA identificó al preso como Erfan Shakourzadeh y señaló que había trabajado en comunicaciones satelitales y transmitido información clasificada a esos servicios de inteligencia.
Irán ha llevado a cabo una serie de ejecuciones desde que protestas a nivel nacional se extendieron por el país en enero. Durante mucho tiempo, grupos activistas han acusado a Irán de realizar juicios a puerta cerrada en los que los acusados no pueden defenderse plenamente. El jefe del Poder Judicial iraní ha dicho en repetidas ocasiones que Teherán aumentaría la rapidez con la que lleva a cabo los ahorcamientos para hacer frente a sus enemigos dentro y fuera del país.




