Con elogios mutuos, con promesas de estabilidad y una advertencia china sobre Taiwan, los presidentes Donald Trump y Xi Jinping se reunieron en Beijing este jueves por dos horas y 15 minutos, en una reunión clave en momentos en que buscan estabilizar la relación comercial bilateral y mientras el mundo vive gran incertidumbre por la guerra de Estados Unidos con Irán y su impacto en la economía global. La jornada cerró con una cena de Estado en la que Xi concluyó su discurso afirmando que «las relaciones entre EE.UU. y China son las más importantes del mundo. ¡Salud!». Trump lo invitó a Washington.
El día comenzó con los líderes de las máximas superpotencias dándose efusivamente la mano frente al Gran Salón del Pueblo en la capital china el jueves por la mañana, hora local (a última hora del miércoles en Argentina). Ambos charlaron durante una ceremonia de recepción que contó con una banda de vientos, desfile militar y niños que ondeaban banderas estadounidenses y chinas en una milimétrica coreografía.
Xi durante el brindis en la cena en el Gran Salón del Pueblo, en Beijing. Foto: APEn la sala de reuniones, Trump y Xi ofrecieron palabras positivas sobre la relación entre Estados Unidos y China antes de que los periodistas fueran invitados a retirarse.
“Una relación bilateral estable es buena para el mundo», dijo Xi. «Deberíamos ser compañeros, no rivales», agregó.
Trump enfatizó su relación personal con Xi, al que llamó “amigo” y «gran líder», y dijo que ambos siempre han sabido resolver sus desacuerdos. También afirmó que Estados Unidos está deseoso de hacer negocios con China. «Vamos a tener un futuro fantástico juntos», prometió Trump.
«Vamos a tener un futuro fantástico juntos», prometió Trump. Foto: ReutersFue la primera reunión cara a cara entre los líderes de EE.UU. y China desde octubre y la primera visita a territorio chino de un presidente estadounidense desde que Trump viajó a Beijing en 2017.
Después de la reunión, ambos líderes visitaron el histórico Templo del Cielo. Los periodistas aprovecharon para preguntarle a Trump cómo habían sido las conversaciones y él dijo que fueron «geniales», añadiendo que China es un lugar “hermoso e increíble”.
Advertencia sobre Taiwán
Trump y Xi ignoraron preguntas sobre si habían hablado sobre Taiwán, el territorio que China considera como propio. “La cuestión de Taiwán es el tema más importante en las relaciones entre China y Estados Unidos», afirmó Xi durante la cumbre, según la cadena oficial CCTV.
Y advirtió: «Si se maneja mal, las dos naciones podrían chocar o incluso entrar en conflicto, lo que empujaría a toda la relación entre China y Estados Unidos a una situación muy peligrosa«.
Fue la primera reunión cara a cara entre los líderes de EE.UU. y China desde octubre. Foto: APTaiwán afirmó este jueves que Estados Unidos continúa expresando su «apoyo claro y firme» a la democracia de la isla.
Además de Trump, la delegación norteamericana está integrada por el secretario de Estado, Marco Rubio; el titular de Defensa, Pete Hegseth; y varios directores ejecutivos de grandes empresas, entre ellos el jefe de Tesla Elon Musk; el director ejecutivo de Nvidia, Jenseng Huang y Tim Cook, de Apple.
“Invitamos a los 30 principales del mundo”, dijo Trump sobre los empresarios. “Todos y cada uno de ellos dijeron que sí, y yo no quería al segundo ni al tercero de la empresa. Quería solo al número uno. Y hoy están aquí para presentar sus respetos a usted y a China, y esperan con interés comerciar y hacer negocios, y será totalmente recíproco de parte de Estados Unidos”, afirmó el presidente.
Xi prometió a los ejecutivos que China se «abrirá aún más» al mundo. «Las empresas estadounidenses disfrutarán de perspectivas aún más prometedoras en China», aseguró el líder asiático, según los medios estatales chinos.
Relajar las tensiones
Video
El video que compartió Trump de su llegada a China
Si bien no hubo grandes detalles sobre el contenido, la reunión sirvió al menos para relajar las tensiones y buscar estabilidad en una relación que comenzó extremadamente tensa cuando Trump llegó al poder.
Los aranceles impuestos por EE.UU. a China y a otros socios comerciales desataron una guerra comercial con Beijing, lo que llevó a ambos países a aumentar los aranceles mutuos que llegaron a superar el 100%. También se enfrentaron por las tierras raras, semiconductores, visas de estudiantes, envío de precursores de fentanilo, importaciones de soja china y otros temas.
Las tensiones se han calmado desde entonces, con reducciones de aranceles de ambos países y con el acuerdo de China de suspender las restricciones a la exportación de tierras raras.
No está claro si Estados Unidos y China están en camino de alcanzar un acuerdo comercial más integral, pero los expertos creen que ninguna de las partes busca una repetición de la guerra comercial del año pasado y ambos líderes han declarado que buscan estabilidad.
La guerra con Irán
La visita se ha anunciado como mayormente comercial, pero es indudable que la guerra de Estados Unidos con Irán, también es tema de discusión.
Trump busca apelar a la influencia china sobre el régimen iraní para liberar el tránsito en el Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo y buena parte del gas natural mundial, un cierre que se prolonga mucho más de lo que Trump había imaginado y ha provocado que aumente el petróleo, la inflación global y el precio de los combustibles en los surtidores estadounidenses.
Pero la guerra en Irán también está sirviendo a China para maximizar su ventaja sobre Estados Unidos en el ámbito económico, diplomático y otros, según un informe del Pentágono que dos funcionarios comentaron a The Washington Post.
La evaluación fue elaborada esta semana para el presidente del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, y ha generado alarma dentro del Pentágono sobre los costos geopolíticos del enfrentamiento entre Washington y Teherán.
Según el reporte, desde que Estados Unidos e Israel iniciaron la guerra con Irán el 28 de febrero, China ha vendido armas a los aliados estadounidenses en el Golfo Pérsico mientras luchaban por defender sus bases militares e infraestructuras petroleras de ataques iraníes con misiles y drones.
Beijing también ayudó a países de todo el mundo que luchan por cubrir sus necesidades energéticas tras el cierre del Estrecho de Ormuz. Y la guerra también ha agotado a Estados Unidos enormes reservas de municiones que serían cruciales en un posible enfrentamiento con China sobre el destino de Taiwán, señala el informe.
Además, el conflicto con Irán, que ha provocado daños o destrucción de material e instalaciones militares estadounidenses en todo Oriente Medio, ha permitido a Beijing observar cómo Estados Unidos lleva a cabo las guerras y aprender a planificar sus propias operaciones futuras.



