Por primera vez en la historia de España, un papa dio un discurso en el Parlamento nacional. Sucedió este lunes, cuando León XIV, en visita apostólica, defendió su postura contra el aborto y la eutanasia, criticó el rearme frente a los escenarios bélicos actuales y pidió un trato respetuoso hacia los inmigrantes.
En un discurso con alusiones al Quijote de Cervantes, a Santa Teresa de Avila y a Miguel de Unamuno, el papa señaló: “Toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural”.
Aunque la monarquía española es católica, España es un Estado aconfesional, es decir, que no tiene una religión oficial. Y su gobierno actual, una coalición progresista presidida por el socialdemócrata Pedro Sánchez, anunció su intención de “blindar” el aborto en la Constitución.
En 2021 España aprobó la ley de eutanasia y la interrupción voluntaria del embarazo es legal desde 1985, pero en varias regiones no se practica por la objeción de conciencia que manifiestan algunos médicos.
El papa León XIV es ovacionado en el Congreso. Foto: EFE“¿Puede llamarse plenamente justa una comunidad que deja en la sombra al niño aún no nacido, al anciano, al enfermo, a quien sufre en silencio o a quien depende enteramente del cuidado de los demás? -fue la pregunta retórica del pontífice este lunes en el Congreso español- La defensa de la vida humana no es una cuestión parcial ni un interés confesional: es una meta de civilización.”
Una reforma legal de 2023 reforzó la gratuidad del aborto en España, al que se debería poder acceder en los hospitales y centros de salud públicos, y estableció un registro de objetores al que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, se niega.
“¡Váyanse a otro lado a abortar!”, estalló la presidenta regional madrileña en octubre del año pasado.
Este lunes, en el Parlamento, el papa afirmó: “La Iglesia camina con la humanidad, comparte sus esperanzas y sus heridas, escucha los interrogantes de cada época y se deja interpelar por todo lo que concierne a la existencia de los hombres y las mujeres de hoy”.
Contra el rearme
“Preocupa que, en diversos lugares del mundo, y también en Europa, vuelva a presentarse el rearme como respuesta casi inevitable ante la fragilidad del escenario internacional”, expresó su inquietud el pontífice.
El hemiciclo recibe con aplausos al papa León XIV. Foto: EFEAludió así al debate dentro de la Unión Europea y de la OTAN respecto a qué porcentaje del Producto Bruto Interno (PBI) de los países debería ser destinado a reforzar la defensa frente a las amenazas militares de Rusia y el conflicto en Oriente Medio, una bandera que el presidente Donald Trump -estadounidense como el papa León XIV- agita en reclamo de una mayor inversión en defensa y armamento: exige a sus socios de la OTAN que inviertan el 5 por ciento de su PBI, porcentaje que España rechazó.
“El desarrollo de las nuevas tecnologías y de la inteligencia artificial en el ámbito militar exige una vigilancia ética rigurosa, para que las decisiones sobre la vida y la muerte nunca sean descargadas sobre automatismos ni sustraídas a la responsabilidad moral de la persona humana”, subrayó el papa en su discurso, que duró media hora.
Allí recordó el tema de su primera encíclica, Magnifica Humanitas: “El progreso ofrece posibilidades admirables, y hoy lo vemos de modo singular en el desarrollo de la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías. Como he recordado en mi reciente encíclica, la tecnología en sí misma no es neutral porque toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza”.
Una “acogida respetuosa” a los inmigrantes
“La situación de los migrantes y refugiados exige una respuesta que mire a las personas, afronte las causas que las obligan a partir y vaya más allá de la mera gestión de flujos”, señaló León XIV sobre uno de los temas que más lo preocupan.
En esta visita apostólica de seis días a España, el papa tiene previsto visitar, además de Madrid, Barcelona y las islas Canarias, uno de los destinos más calientes en las rutas de inmigrantes que llegan en gomones desde Africa.
“De ahí nace una doble exigencia de justicia social: ofrecer vías seguras y legales, una acogida respetuosa y posibilidades reales de integración -dijo el papa-. Y promover, al mismo tiempo, el derecho a permanecer en la propia tierra, trabajando para que nadie tenga que abandonar su hogar por falta de paz, seguridad o condiciones dignas de vida, entre ellas las desigualdades económicas y los efectos de la crisis climática.”
En España, la cuestión migratoria es un terreno áspero. El gobierno aprobó una regularización extraordinaria de extranjeros sin papeles, que está vigente hasta fines de junio y que podría beneficiar a más de medio millón de personas.
Mientras, por otro lado, la “prioridad nacional” que postula Vox en los gobiernos regionales en los que pacta con el Partido Popular apunta a postergar el acceso de los inmigrantes a los servicios públicos.
Dijo León XIV en el Congreso: “En los últimos años, las rutas cada vez más peligrosas han evidenciado el altísimo coste de esta realidad, tantas veces escondida o ignorada. Muchas personas siguen siendo presas de traficantes y contrabandistas que se aprovechan de su desesperación. Es necesario fortalecer la prevención, el rescate y la asistencia a las víctimas, especialmente en el marco de una cooperación regional y multilateral”.
Desde sus bancas y las tribunas reservadas para invitados, diputados, senadores y representantes institucionales y de la sociedad española escucharon el discurso papal.
Estuvieron presente todos los grupos parlamentarios, excepto Podemos y el Bloque Nacionalista Gallego.
“Este hemiciclo se da forma jurídica a la convivencia social. Aquí las diferencias se escuchan, se ordenan y, cuando es posible, se convierten en decisión compartida -dijo el pontífice-. Por eso, más allá de la legítima diversidad de posiciones, toda tarea legislativa acaba encontrándose con una pregunta decisiva: qué concepción de la persona humana inspira las leyes y qué tipo de sociedad construye esas leyes.”
Los ex presidentes de la España democrática estaban invitados. Sólo asistieron José María Aznar y Mariano Rajoy. Felipe González declinó la convocatoria y José Luis Rodríguez Zapatero anunció que no acudiría. La semana que viene tendrá que presentarse ante el juez que lo investiga por supuesta participación en una organización criminal internacional que lavaba dinero.
Los 700 invitados que asistieron al discurso de León XIV en el Parlamento lo aplaudieron durante más de siete minutos.
A la salida del Congreso, el papa rompió el protocolo. Cruzó el Carrer de los Jerónimos y saludó a quienes lo esperaban del otro lado de la valla.




