El fútbol, otra vez, deja una página maravillosa. Los Mundiales, nuevamente, sellan un capítulo inolvidable. Cabo Verde, el pequeño país conformado por un archipiélago de islas volcánicas, se metió en la próxima ronda de la Copa del Mundo y se medirá con Argentina. El segundo país más pequeño que disputa este certamen (sólo por detrás del eliminado Curazao), pasó como escolta en el grupo H, en el que empató con España, Uruguay y, también, Arabia Saudita.
En un partido en el que salió a buscar la victoria y no especuló en ningún momento, pese a saber que Uruguay caía con España y eso ya le permitía clasificarse con un empate ante los saudíes, el equipo africano mostró mayor ambición que un apático Arabia Saudita.
Pese a ser una potencia económica en Oriente Medio y contar con una Liga plagada de estrellas, con Cristiano Ronaldo como máxima referencia de esa lógica, Arabia Saudita exhibió que el dinero no siempre puede alcanzar para todo: su selección jamás supo cómo ir a buscar una victoria que resultaba obligatoria.
De principio a fin, el equipo cabovediano, que entre sus jugadores tiene a un integrante (Pina) que fue convocado por la plataforma laboral Linkedin, se tomó el trabajo de plantarse más adelante e intentar darle buen destino a la pelota. Vozinha, el arquero que pasó de ignoto a héroe de referencia global tras el empate con España, en la primera fecha de la zona, casi no tuvo trabajo en este pasaje a los dieciseisavos de final.
Mohamed Al-Owais, el guardameta saudí, fue quien sí protagonizó la mejor tapada del partido, cuando frustró un contraataque con el que Cabo Verde pretendía liquidar el pleito. En su primer Mundial, el equipo caboverdiano accede a la siguiente ronda y lo hace invicto, para emoción de sus hinchas y delirio en las islas.
El próximo viernes, en Miami, el equipo sorpresa se medirá nada menos que con Argentina, el campeón del mundo. Para el plantel de Bubista, el técnico que antes de la Copa fue condecorado por el presidente por haber llevado al equipo a la máxima cita de la pelota, lo conseguido vale como un título.


