Nuevos ataques de Estados Unidos activaron este miércoles los sistemas de defensa aérea en Teherán, después de que el presidente Donald Trump advirtiera que «no ha terminado» con la guerra contra Irán cuyo costo supera ya los 37.500 millones de dólares.
Por undécima noche consecutiva, el ejército estadounidense lanzó una ofensiva contra objetivos militares de la república islámica con el fin de «seguir debilitando» su capacidad «para amenazar el tráfico marítimo comercial en el estrecho de Ormuz», ruta clave para el tránsito mundial de hidrocarburos.
Trump, amenazó con bombardear infraestructura civil como puentes y centrales eléctricas de Irán si ese país ataca buques en el estrecho de Ormuz, vital para el transporte de petróleo.
«Cada vez que la República Islámica de Irán ataque a un navío en el estrecho de Ormuz, sea con misiles, drones o cualquier otro tipo de arma o munición, Estados Unidos bombardeará y destruirá un puente o una central eléctrica», escribió este miércoles el mandatario en su red Truth Social.
«From this point forward, any time the Islamic Republic of Iran shoots at a ship in the Strait of Hormuz, whether it be by Missile, Rocket, Drone, or any other device or weapon, the United States will bomb and destroy ONE BRIDGE OR POWER PLANT…» – President Donald J. Trump pic.twitter.com/cMUXrHYP4H
— The White House (@WhiteHouse) July 22, 2026
El martes el jefe de la Casa Blanca ya había amenazado con atacar «muy pronto» un complejo nuclear subterráneo secreto en las montañas del centro de Irán, al afirmar que el conflicto «no ha terminado en absoluto».
Este miércoles, además, Trump dijo que Irán va «a pagar con creces» por la muerte de soldados estadounidenses y aseguró a su vez que los ciudadanos de su país no están en contra de la guerra sino del efecto que tiene en sus bolsillos con el encarecimiento de los combustibles.
«Van a pagar un precio muy alto y están siendo diezmados», afirmó el mandatario antes de abordar el Air Force One para volar a la Base Aérea de Dover, en Delaware, para recibir con honores los restos de militares estadounidenses muertos tras ataques iraníes la semana pasada en Jordania e Irak, las primeras bajas del país norteamericano desde que se rompó la tregua.
Las tensiones en torno a Ormuz reavivaron las hostilidades entre Irán y Estados Unidos el 7 de julio e hicieron añicos un acuerdo parcial firmado a mediados de junio con miras a una solución duradera.
Esta guerra, que ha afectado duramente la economía mundial y deja miles de muertos, comenzó el 28 de febrero con ataques de Israel y Estados Unidos, antes de atravesar un breve alto el fuego en abril.
Esta semana, el conflicto incluso amenaza con expandirse al mar Rojo, otro punto clave de la región para el suministro mundial de crudo y vía alternativa a Ormuz.
La amenaza de los rebeldes hutíes
Los rebeldes hutíes de Yemen, respaldados por Irán, anunciaron el lunes un bloqueo en esas aguas al gigante petrolero Arabia Saudita.
Este miércoles, Pakistán, un aliado cercano de Riad y mediador entre Irán y Estados Unidos, condenó esas amenazas como «inaceptables».
Fuego y humo tras una explosión en un sitio no especificado de Irán, en una pantalla del Comando Central de Estados Unidos, este martes. Foto: REUTERS
A pesar de esta escalada, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, matizó más temprano que la postura de Washington sigue siendo recurrir a la diplomacia para llegar a un acuerdo con Teherán.
«El problema al que nos enfrentamos actualmente es que ellos no se están tomando en serio las negociaciones», reclamó en una reunión de cancilleres del sudeste asiático en Filipinas.
El costo económico y político de la guerra
A medida que la guerra se acerca a los cinco meses y se avecinan las elecciones legislativas de noviembre en Estados Unidos, Trump enfrenta una intensa presión política para poner fin a este conflicto impopular.
Los críticos han señalado el alto costo de la guerra, que el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, dijo que se disparó a 37.500 millones de dólares, al defender ante el Congreso una solicitud de otros 67.000 millones.
En Irán, poco después del anuncio de los nuevos ataques estadounidenses, se activó la defensa antiaérea a primera hora de este miércoles en varias zonas de la capital, según la televisión estatal.
La agencia iraní IRNA también reportó explosiones en Bushehr, donde hay una central nuclear civil en funcionamiento, así como bombardeos en otras zonas del sur y en el noroeste del país.
Teherán respondió atacando a los aliados regionales de Estados Unidos y mantiene bloqueado el estrecho de Ormuz, donde en los últimos días ha golpeado a varios buques.
Rubio destacó ante sus homólogos asiáticos que permitir que Irán controle esa vía marítima estratégica crearía un «precedente muy peligroso» con consecuencias que irían más allá de Oriente Medio.
Este miércoles, el ejército jordano informó que interceptó cuatro misiles iraníes y que otros dos cayeron en una zona deshabitada «sin causar víctimas humanas ni daños materiales». Kuwait también reportó en la madrugada que derribó «drones hostiles».
Una manifestante protesta contra la guerra en Irán, mientras el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, habla ante una comisión del Senado. Foto: EFERepunte del petróleo
«El enemigo debe prepararse para oleadas de drones y ataques con misiles aún más decisivos y poderosos», advirtieron previamente los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico iraní.
Por su parte, los hutíes avanzan en su amenaza de obstaculizar el tráfico al otro lado de la península arábiga. Ese grupo controla el estrecho de Bab el Mandeb, en el extremo sur de Yemen, por el que los buques deben pasar para llegar al Canal de Suez.
Si se mantuviera, un bloqueo hutí cortaría el acceso a los puertos de Arabia Saudita situados en el mar Rojo, cruciales para eludir Ormuz. Aunque Trump ya advirtió que los estadounidenses «se encargarán» de los rebeldes si llevan a cabo esa acción.
Como parte de este respaldo a Riad, Washington también planea anunciar este miércoles un acuerdo que dotará al reino de un programa nuclear civil, según medios estadounidenses.
Como consecuencia de estas tensiones, los precios del petróleo subieron considerablemente este miércoles: el barril de Brent, referencia internacional, volvió a superar los 95 dólares por primera vez en casi seis semanas.




