La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, encendió el debate en los últimos días al afirmar que este fin de semana logró por primera vez en mucho tiempo dormir cinco horas completas, en comparación con las tres que suele conciliar en semanas normales. «Los días laborables, al volver a la residencia oficial, el tiempo privado se me agota por completo», aseguró en una publicación de sus redes sociales, que fue leída con preocupación en los sectores políticos japones y despertó un debate en los medios.
La responsabilidad de un primer ministro se presume ardua desde su propia concepción, pero lo revelado por la premier japonesa Takaichi llevó al extremo esa presunción. El último fin de semana fue largo en Japón, dado que el lunes se conmemoró el Día del Mar, y es probable que la mayoría de los 122 millones de japoneses hayan aprovechado para descansar y llevar a cabo quehaceres atrasados. Menos Takaichi.
En su cuenta oficial de X, la primera japonesa en ocupar su cargo publicó un extenso repaso de su fin de semana largo, que por lo expuesto fue ajetreado. «Desde que entró julio, los fines de semana los he pasado en la residencia oficial leyendo sin parar, desde la madrugada hasta altas horas de la noche, gruesos documentos (…) en la segunda semana, me dediqué a estudiar a fondo las partes que fueron añadidas y corregidas en la revisión del partido gobernante, y todo ello con una pasión desbordante», comenzó su relato.
«Al mismo tiempo, hasta el fin de semana pasado, también estuve lidiando con pilas de documentos para prepararme para las respuestas en la dieta que comenzarían el lunes, haciendo anotaciones con bolígrafo y todo eso, luchando contra montañas de papeles», continuó.
Hasta ese punto, el tuit parecía más bien un repaso detallado de las tareas. Pero entonces sobrevino lo alarmante: «Los días laborables, al volver a la residencia oficial, el tiempo privado se me agota por completo con la limpieza de la bañera, el baño, la cena, lavar los platos después de comer (…) El descanso de hoy ha sido realmente agradecido; por primera vez en mucho tiempo pude dormir cinco horas (desde que asumí como primera ministra, lo normal ha sido dormir de 0 a 3 horas), y por la tarde me puse al día de golpe con el planchado de un montón de pañuelos y ropa interior que habían quedado pendientes».
7月に入ってからの土日は、公邸で『骨太方針』『日本成長戦略』『地域未来戦略』に関する分厚い資料を早朝から深夜まで読み続け、2週目は与党審査で加筆修正された部分を熟読検討するなど、高市内閣が初めて骨太方針や概算要求段階から関われる令和9年度予算や本格的に取り組める中長期の成長戦略に向…
— 高市早苗 (@takaichi_sanae) July 20, 2026
Luego finalizó su posteo asegurando que no se le da muy bien planchando y que se quedó sin ropa interior para combinar con sus trajes, debido a demoras en la organización de sus remedos.
Sin embargo, en Japón la discusión no hizo sino empezar desde entonces. Un líder de la oposición, Toru Kunishige (Alianza de Reforma Centrista), señaló que la salud de Takaichi «podría representar un riesgo para el manejo de crisis nacionales». Por su parte, Yuichiro Tamaki, representante de un partido conservador, apuntó que para los funcionarios «descansar también es trabajar».
No obstante, la de este fin de semana no fue la primera ocasión en la que Takaichi, primera mujer en ejercer el cargo de primer ministro en Japón, dejó entrever problemas para conciliar el sueño ni para limitar el trabajo a las horas hábiles. En noviembre de 2025 ya había declarado públicamente que dormía entre dos y cuatro horas por día, y lo había hecho en el parlamento japonés.
En ese entonces el revuelo se había causado porque convocó una reunión con sus asesores a las 3 de la madrugada para preparar una audiencia del comité de presupuesto que debería comenzar seis horas más tarde de esas reunión. Aunque, en rigor, ya había anticipado su tesón para el trabajo y su aparente desestima por el sueño: cuando asumió como primera ministra, prometió «trabajar, trabajar, trabajar, trabajar».




