Lionel Messi cerró una de las semanas más bonitas de su vida con una derrota futbolera. Nada grave en cualquier ser humano, menos para Leo, al que no le agrada perder ni en el entrenamiento. Sin embargo, estos días van a quedar grabados por siempre en el corazón, más allá de la derrota de este sábado de Inter Miami por 2 a 0 frente a Nueva York Red Bull, en un partido de la serie regular de la MLS.
El crack tuvo una semana atípica en plena recta final de la temporada de la liga norteamericana, ya que el miércoles por la noche viajó a España para recibir el Premio Princesa de Asturias de los Deportes en Oviedo y cruzó el Atlántico de regreso a pocas horas del encuentro, el viernes. Ingresó a los 11 minutos de la segunda mitad, cuando Inter Miami ya perdía por 1 a 0, por un gol en contra de Casemiro.
Leo hizo lo que pudo: tiene 39 años y un físico al que proteger del paso del tiempo, los viajes y la necesidad de un descanso. Con ráfagas, llevó al equipo hacia adelante, pero no evitó la derrota, confirmada en el final por Emil Forsberg.
Se retiró del campo de juego con gesto adusto, a pesar de que el resultado no modifica demasiado al equipo, rumbo a los cruces directos. Sigue en el segundo lugar de la Conferencia Este, con 55 puntos, ya clasificado para los playoffs.
En la ceremonia celebrada en el Teatro Campoamor de Oviedo, en el norte de España, el genio del fútbol recibió el Premio de los Deportes en reconocimiento a su extraordinaria trayectoria futbolística y su compromiso con causas sociales, especialmente en favor de la infancia.


