Síntoma de este momento crítico de River, los volantes centrales en la Bombonera fueron los jóvenes Lucas Silva y Tobías Andrada. El primero como titular, en su posición natural, con 19 años y solo 10 partidos en primera. Tras un contexto que lo superó, el técnico Leonardo Ponzio lo reemplazó para el segundo tiempo a Silva y pasó a jugar Andrada como rueda de auxilio centralizada, con otro aplomo en el equipo, pero también con 19 años y solo 14 encuentros en la primera. En un escenario adverso ante la inferioridad numérica, ninguno de los dos pudo tener una buena tarea para suplir las simultáneas lesiones de Aníbal Moreno y Fausto Vera. Y ese inconveniente en la zona neurálgica del campo volvió a exponer un problema sin solución en los últimos tres años: ¿quién es el 5 de River?
Desde la partida del capitán Enzo Pérez a finales de 2023, por Núñez pasaron once jugadores en el puesto. Ocho fueron incorporados por una cifra que ronda los 40 millones de dólares y los tres restantes son jóvenes del club que tuvieron posibilidades aisladas. Pero ese lugar jamás se pudo sanear, ni siquiera con el regreso en 2025 del propio Enzo Pérez, quien así y todo sigue siendo el segundo que más partidos jugó de ese grupo en este tiempo. Por eso, de cara a la próxima temporada, todo indica que River deberá volver a buscar un volante central, ya que hoy Moreno no es garantía por su discopatía lumbar y es poco probable que se ejecute la opción de compra por Vera, tasada en 4,5 millones de dólares por su pase a Atlético Mineiro.
El primer repaso en 2024 incluye cuatro futbolistas. El que continuó en el plantel fue Matías Kranevitter, quien llegó en diciembre de 2022 desde Rayados de Monterrey por unos cuatro millones de dólares y se vio siempre mermado por sus lesiones. En total, jugó 54 partidos en su segunda etapa en el club, con 2.364 minutos, sin goles y sin asistencias, pero nunca pudo lograr continuidad positiva. Por eso, bajo la conducción de Martín Demichelis, en Núñez se hizo la primera apuesta fuerte del puesto: se invirtieron 10,7 millones de dólares por Rodrigo Villagra, quien se destacaba firmemente en Talleres. Pero tampoco funcionó en sus 36 partidos, con 2.188 minutos, sin goles ni asistencias. En el verano de 2025, sin lugar en la consideración de Marcelo Gallardo, fue vendido a CSKA Moscú, a cambio de 5 millones de euros por el 50% del pase, tras un escándalo inicial con el grupo Foster Gillett.
A la par de Villagra llegó también Nicolás Fonseca, a quien River ya había cerrado a mediados de 2023: le pagó 2,25 millones de dólares por el 60% del pase a Montevideo Wanderers. Fueron 28 encuentros, 1.629 minutos y un gol para el volante uruguayo que no demostró las condiciones suficientes para conquistar el puesto. Luego, a mitad de año, fue repescado el juvenil Felipe Peña de Lanús, pero su paso fue extremadamente corto: tuvo cuatro partidos, con 334 minutos, pero la salida de Demichelis y la vuelta de Gallardo le cortaron la posibilidad de continuar y terminó siendo vendido al Granate en 1,2 millones por el 50%.
Así, para 2025 retornó Enzo Pérez tras una positiva temporada demostrando su vigencia en Estudiantes de La Plata. El mediocampista multicampeón volvió a los 38 años para ser líder y referente del plantel y firmó un año de contrato. Terminó jugando 38 partidos y 2713 minutos, aunque su nivel tuvo altibajos y en noviembre el propio Gallardo le comunicó que no iba a continuar. En ese mismo mercado de verano, el Muñeco apostó fuerte por Kevin Castaño, en una larga e insistente negociación con Krasnodar de Rusia. Finalmente en Núñez se desembolsaron unos 14 millones de dólares para incorporarlo en lo que fue la compra más cara de la historia hasta ese momento y su etapa en River duró solo un año y medio, con 45 partidos, 3.160 minutos, sin goles y con dos asistencias. El volante colombiano nunca se afirmó, pese a un buen comienzo en el equipo titular, y se fue a mediados de este año tras ser apartado del plantel -no estuvo en el container de Cantilo ya que ni siquiera regresó de Colombia tras el Mundial-. Atlético Mineiro lo sumó a préstamo, con una opción de compra de 50% por cinco millones que se vuelve efectiva según objetivos.
El año pasado también jugó un partido al juvenil Agustín De La Cuesta, hoy cedido en Racing de Montevideo, y además llegó Juan Carlos Portillo desde Talleres por unos cinco millones de dólares para jugar tanto de volante como de marcador central. Tras 18 partidos y 1202 minutos y un semestre de adaptación, en febrero de este año cuando podía ganar protagonismo sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha y una distensión del ligamento colateral medial. Todavía está en recuperación y recién podría volver para la próxima pretemporada.
La cronología termina con los tres mediocampistas centrales del actual plantel. Dos de los primeros refuerzos de la gestión del presidente Stefano Di Carlo fueron Aníbal Moreno y Fausto Vera, justamente para intentar suplir la ausencia de experiencia y jerarquía en ese rol. Pero por ahora ambos han quedado por debajo de las expectativas. Por Moreno se pusieron siete millones de dólares para comprarlo desde Palmeiras y se ganó rápidamente la titularidad, pero jugó la final con Belgrano de mayo limitado por un esguince del ligamento colateral medial de la rodilla derecha y no pudo realizar la pretemporada en junio con normalidad. Sumado a eso, a mediados de agosto comenzó con la discopatía lumbar que aún lo tiene a maltraer y hasta lo marginó del superclásico. En total, lleva 33 partidos, 2.793 minutos y tres asistencias.
En tanto, Vera llegó a préstamo con opción de compra desde Mineiro de Brasil y también tuvo lesiones que lo limitaron. En abril no jugó el superclásico por un esguince del ligamento colateral medial y este domingo no estuvo por un desgarro en el isquiotibial derecho. Acumula 34 encuentros, 2.485 minutos y un gol, con un rendimiento que no fue constante. Son 24 encuentros compartidos con Moreno en la mitad de la cancha, en un tándem que posiblemente no se repita en 2027.
El último de la lista es el juvenil Lucas Silva, con 10 juegos y 519’ en el año, tras ser promovido por Coudet en abril. Su presencia en la Bombonera fue obligada por las lesiones de Moreno y Vera y se dio en un contexto en el que no venía teniendo continuidad: sus últimos minutos habían sido en julio contra Gimnasia, pasó once partidos al hilo en el banco sin ingresar y ni siquiera viajó a Junín contra Sarmiento por bajar a la reserva a ganar rodaje. Las lesiones de Vera y Moreno en tan solo una semana lo obligaron a Ponzio a ponerlo contra Racing y Boca y posiblemente tenga que suceder lo mismo contra Aldosivi el próximo jueves ya que ninguno de los dos tiene previsto su regreso antes de los octavos de final tras la fecha FIFA.
River tendrá que aprovechar el receso para recuperar a sus dos volantes centrales y recomponer un medio campo que por tercer año consecutivo le genera inconvenientes. Y ya empieza a visualizar un 2027 en el que deberá dar en la tecla de una vez por todas en el mercado de pases para un puesto crucial.


